lunes, 26 de febrero de 2018

1.09 - El Final (Parte 2)

Previamente en A las 21 en CrossFit:
Vanesa, Darío, Emir e Ivana intentaron esconder el cuerpo de Lucas en el patio de Ariel, dándolo por muerto. Pero resultó que no estaba tan muerto como pensaban, así que ahora deben buscarlo antes de que el muchacho cobre venganza contra ellos.
Por otro lado, Carla convenció a Lucila de que hable con ella y Emma antes de que Álvaro le cuente lo que sucedió en su duelo con Rodrigo. Pero el novio de Lucy la siguió hasta la casa de Emma y los alentó a que le cuenten la historia a la chica.
Mientras tanto, Darío quería confesarle todos sus sentimientos a Carla pero Matías se adelantó y terminó revelándole a la chica que le gustaba. Como también Ariel le terminó revelando a Jose, actualmente internado tras los golpes que recibió en la cabeza, que él había armado y manipulado la situación para no perjudicar al gimnasio.

I
La Noche de Año Nuevo

Extendió su mano por sobre la tierra. 
Con mucho esfuerzo, a causa de la confusión que sentía, demoró unos instantes en descubrir que estaba en el patio de la casa de su jefe. 
¿Cómo había llegado hasta allí?
Recordaba que tuvo un forcejeo con los chicos de las 21, a los que se suponía que debía amenazar y asustar, pero entonces todo se salió de control.
Caminó hasta el interior de la casa de Ariel, intentando sacarse la tierra que tenía por todo el cuerpo. Lo encontró en la cocina del hogar, mirando su celular.
LUCAS: ¿Ariel?
Ariel lo miró y luego de un segundo de sorpresa, suspiró lleno de alivio.
ARIEL: Oh, gracias a Dios. Creí que estabas muerto.
LUCAS: ¿Por qué estaba enterrado en tu patio?
ARIEL: ¿No me escuchaste? Porque creí que estaba muerto.
LUCAS: Me mandaste a asustar a los chicos...
ARIEL: Sí, lo sé. Después todo se fue al diablo. No te preocupes, Lucas, no estoy enfadado. No puedo pretender que seas perfecto, como yo. Les dije a los chicos que eras el asesino de Andrea y ellos calmaron sus culpas por atacarte.
LUCAS: ¿Por qué les dijiste una cosa así? Yo no asesiné a Andrea.
ARIEL: Oh, vamos. Soy como un padre para esos niños. No les podría contar la verdad. Se morirían de pena. A vos, en cambio, no te quieren, así que lo van a superar.
Lucas, envuelto en un ataque de cólera por lo que escuchaba, tomó un palo de amasar de la cocina y se lo partió a su jefe en la cabeza. 
Luego, salió de la casa pensando en cuál debía ser su siguiente paso a seguir.

II
Un par de horas más tarde...

Carla jamás había visto enojada a Lucy Love. Al parecer, la chica tenía tanto el poder de irradiar amor y crear cosas lindas cuando estaba feliz, como de que todo se vuelva tenebroso cuando estaba furiosa. En ese momento, de sus dedos salían pequeños tornados de furia.
Después de que Emma y Álvaro le contaran la pelea que tuvieron, ella no se lo tomó pacíficamente.
LUCILA: ¿Ustedes dos se debatieron a duelo por mí? ¿Qué se creen? ¿Que soy una indefensa niña incapaz de tomar de tomar una decisión?
EMMA: Bueno, ¿te decidiste?
LUCILA: Por supuesto que no. Pero eso no les da derecho a pelear por mí. 
CARLA: Entonces creo que deberías enojarte solamente con Álvaro, porque técnicamente Emma no peleó. Lo durmieron en el primer golpe. 
Lucila le lanzó una mirada fulminante a Carla y optó por dejar de intervenir. Afortunadamente, justo en ese instante sonó su celular así que se apartó de aquel triángulo amoroso.
VANESA: Carla, ¿qué tal va todo?
CARLA: Deben venir a la casa de Emma. El congelador está acá. Ariel se lo trajo cuando lo descubrieron en el gimnasio. Él estuvo detrás de esto todo el tiempo.

III

Vanesa procesó la información tan rápido como pudo y decidió compartirla con Emir, Darío e Ivana, que iban en el auto con ella buscando a Lucas.
VANESA: Ariel estuvo detrás de todo. Le dejó el congelador a Emma. 
IVANA: ¡¿Qué?! ¡Ese cretino nos mintió! 
EMIR: Diría que me parece difícil de creer, pero me indigna más no haberlo creído antes. 
DARIO: ¿Qué haremos ahora?
VANESA: Lo mejor que podemos hacer es dividirnos. 
Ivana sufrió una crisis nueva.
IVANA: ¡¿Dividirnos?! ¿Estás loca? ¿No sabés que cuando nos dividimos es cuando empezamos a morir?
VANESA: Yo también quisiera que muriésemos juntos, Ivana, pero nunca faltarán oportunidades. Emir, necesito que vayas a la clínica. Ariel estaba allí y también estaba Jose, por lo que su vida puede correr peligro. Tenés que ir a verlo. 
EMIR: Ser el héroe de Jose. No hay mejor forma de empezar el año. 
VANESA: Darío, tenés que ir al gimnasio. Todavía hay algunos chicos que quedaron allí y si Ariel sospecha que sabemos que es el culpable, intentará atacarlos a ellos. Es el lugar más probable al que puede ir.
DARIO: A la orden.
VANESA: Ivana, tenés que ir a buscar a Rodrigo. Tuvo un duelo con Álvaro por el amor de Lucy y puede que esté malherido en algún punto de la ciudad.
IVANA: ¿Por qué Rodrigo tuvo un duelo con Álvaro por el amor de Lucy?
EMIR: Sería más razonable que tuviera un duelo con Lucy por el amor de Álvaro.
VANESA: Rodrigo saltó en defensa de Emma. Y Álvaro está vivo, pero no sabemos qué le sucedió a Rodrigo. Yo iré a buscar a Carla y rescatarla del triángulo amoroso que está presenciando. Es mucho drama para ella. 
EMIR: Nunca es suficiente drama para ella. 
Pero siguiendo las indicaciones de Vanesa, los chicos se pusieron de acuerdo y se dividieron. En ese momento no tenían idea que sería la última vez que los cuatro estuvieran juntos... Con vida.

IV

Emir llegó a la clínica y corrió hacia la habitación de Jose. Pero no pudo entrar. No porque no era el horario de visitas, sino porque había un sinfín de médicos y enfermeros en la habitación, seguido de órdenes y gritos de histeria.
La recepcionista se interpuso en el camino de Emir antes de llegar a la habitación.
RECEPCIONISTA: Lo siento, no podés pasar.
EMIR: ¿Qué pasó con Jose?
RECEPCIONISTA: Está teniendo alguna clase de reacción que están intentando controlar los médicos. 
EMIR: ¿Lo visitó alguien anteriormente?
RECEPCIONISTA: Hace unos instantes, un agradable sujeto preguntó por él. 
EMIR: ¡Ariel! ¡Le hizo algo! ¡Estoy seguro! 
RECEPCIONISTA: Oh, vamos, niño, que esto no es una película. Ariel se encuentra descansando en su habitación.
La recepcionista lo acompañó hasta la habitación de Ariel pero la encontraron completamente vacía.
EMIR: La seguridad de esta clínica es pésima. 
Pero si Ariel no estaba allí, ¿dónde estaba?

V

Matías y Adrián intentaban levantar a Sergio del piso, que no daba más de borracho. La fiesta en el gimnasio había llegado a su fin y el sol estaba asomándose por primera vez en ese año.
MATIAS: Sospecho que Carla no volverá. O Emir. Ya a estas alturas no sé lo que quiero. Creo que lo que necesito es irme a dormir. ¿No creés vos lo mismo?
Adrián cargó a Sergio sobre sus hombros y comenzó a llevarlo hasta la salida en compañía de Matías, cuando una sombra oscura se interpuso en la libertad.
ARIEL: Oh, mis queridos alumnos. Me temo que ustedes tres no van a poder ir a ningún lugar. 

VI

Ivana encontró a Rodrigo cerca de las entradas del bosque. Afortunadamente, aunque estaba desmayado, se encontraba con vida. Por supuesto que Ivana no se concentró en las cosas buenas y comenzó a hacer un escándalo para despertarlo. 
RODRIGO: Dejá de gritar. Me golpearon mucho hoy. 
IVANA: Oh, Rodrigo, qué alivio. ¿Cómo pudo ese chico golpearte tanto?
RODRIGO: Su entrenamiento en el otro gimnasio debe ser bastante bueno porque me llenó de golpes. Quizá deberías considerar...
IVANA: En otro momento, Rodrigo. Ariel se ha vuelto loco y todos corremos peligro.
RODRIGO: ¿Más peligro del que corríamos a diario cuando entrenábamos con él y él no nos prestaba atención a nuestras lesiones?
IVANA: Incluso más. Tenemos que ir a encontrarlo. 
RODRIGO: Pero debemos confundirlo. Tenemos que intercambiar ropa.
IVANA: Claro... ¿Qué?
RODRIGO: Es la mejor manera de despistar a Ariel.
IVANA: Rodrigo, estoy usando un escote. Creo que no va a ser complicado que se dé cuenta.
RODRIGO: Encontraré unas sandías en el camino. Ahora voy a darte mi ropa y vos vas a darme la tuya. 
Antes de que Ivana pudiera responder, llegó un mensaje a su celular. Ariel le estaba reenviando un video.
Cuando lo reprodujo, la imagen que se encontró fue aterradora. En medio del gimnasio, Matías, Adrián y Sergio estaban en puntas de pie, mientras tenían unas sogas alrededor del cuello.
ARIEL: Saludos, mis queridos chicos de las 21. Creo que tenemos que hablar. Así que los espero a todos en el gimnasio ya mismo para que tengamos una simpática conversación. Y si llaman a la policía y les anuncian lo que hay dentro del congelador, estos chicos van a flotar por los aires.

VII

Vanesa aceleró el auto que llevaba hacia el gimnasio a Carla, Lucila, Álvaro y Emma. Habían visto el video de Ariel y sabían que no tenían más opción que dejar los dramas emocionales para después.
ÁLVARO: Yo no puedo creer que le paguen a un hombre así para que los entrene.
EMMA: Yo no puedo creer que vos estés yendo con nosotros. ¡Ni siquiera sos del grupo de las 21!
ÁLVARO: Lo soy. Fui una vez a entrenar con ustedes.
EMMA: ¿Una vez? ¡Yo me lesioné mil veces ahí! ¡Tengo más derecho que vos!
CARLA: Si nos basamos en eso, Emma, vos tendrías derecho en toda la ciudad más que cualquiera.
VANESA: Chicos, mantengan la calma. Lo importante será rescatar a Matías, a Adrián y a Sergio. Así que hagamos lo que hagamos, ninguno se alterará, le daremos a Ariel lo que quiere y eso será todo.
CARLA: No creo que Ariel sólo se conforme con eso, Vane. Creo que nos está tendiendo una trampa. 
VANESA: Y yo espero que estés equivocada, Carla.

VIII

Darío fue el primero en llegar al gimnasio, ya que esa fue la indicación que recibió desde un primer momento. 
Se encontró con la imagen de los tres chicos colgando, pendientes de una cuerda para conservar sus vidas. Pero no había rastros de Ariel. 
MATIAS: Darío...
DARIO: ¿Dónde está?
MATIAS: Ayudanos...
Darío utilizó sus rayos láser de sus ojos y cortó la soga de Sergio. Luego hizo lo propio con la soga de Adrián. Ambos, cayeron al piso al instante.
DARIO: Lleva a Sergio fuera de acá, Adrián.
Adrián cargó a Sergio sobre sus hombros y ésta vez sí pudo escapar.
MATIAS: ¿Por qué no me estás salvando a mí? ¿Realmente es por Carla? ¿Vas a matarme sólo porque me adelanté a vos y se lo dije?
Darío tenía sentimientos encontrados. Si dejaba morir a Matías, ¿acaso podría estar con Carla sin aquel rival? ¿Qué se suponía qué debía hacer? 
MATIAS: Detrás tuyo...
DARIO: ¿Qué?
MATIAS: ¡Detrás tuyo!
ARIEL: Y ahora, te dormirás para siempre.
Darío no alcanzó a esquivar a Ariel, quien apretó el botón de apagado que tenía en su espalda. Y entonces, los dilemas sobre Matías y Carla dejaron de tener relevancia. De hecho, dejaron de tener relevancia todos los problemas, porque de repente, todo se volvió oscuro.

IX

Ivana y Rodrigo encontraron a Sergio y Adrián en la vereda del gimnasio, derrumbados en el suelo y masajeando el cuello que tenía las marcas de la soga.
IVANA: ¡Sergio! ¡Gracias a Dios! ¡Están bien! 
SERGIO: Estamos bien. Darío nos salvó pero todavía están adentro con Mati. ¿Qué hacés vestida de hombre? ¿Y qué hace Rodrigo vestido de mujer?
IVANA: Esto era parte de un plan... Que se suponía que era bueno... Pero olvidé por qué.
RODRIGO: Tengo que ser sincero. Sólo quería una excusa para usar ropa de mujer.
Emir llegó hacia donde se encontraban ellos.
EMIR: La vida de Jose está en peligro. Creo que Ariel lo envenenó o algo así. Están intentando reanimarlo, pero el panorama no es favorable.
IVANA: Y adentro están Mati y Darío. 
RODRIGO: ¿No me vas a preguntar por qué visto como mujer?
EMIR: Honestamente, Rodrigo, prefiero no saberlo.
El auto de Vanesa se estacionó y de él bajaron los cinco integrantes que faltaban. 
VANESA: Bueno... Estamos todos. 
EMIR: Excepto Juan. Y Lucas. Pero a estas alturas de la madrugada, la trama de Lucas es tan irrelevante que sobreviviremos sin conocer su destino.
La puerta de vidrio del gimnasio se abrió y Ariel salió a recibirlos con los brazos en jarra.
ARIEL: ¿Necesitan una invitación para entrar?
Los chicos lo miraron con temor, pero finalmente entraron.

X

Darío volvió a abrir los ojos y tardó unos segundos en analizar dónde se encontraba y lo que había sucedido. 
Todos sus compañeros estaban allí en el gimnasio, por lo que lo primero que pensó fue que se quedó dormido en algún entrenamiento. Luego empezó a recordar. Ariel había apretado su botón de apagado y se había dormido, pero para que abriera los ojos, alguien lo tuvo que haber despertado. 
Se giró y vio a Matías, todavía colgado con una soga al cuello, lo había despertado apretando el botón con un pie. En ese momento se dio cuenta de lo estúpido que fue al dudar en si salvarlo o no. 
Ariel, por su parte, tenía a todos los chicos sentados en el gimnasio mientras hablaba exageradamente sobre su plan.
ARIEL: ¡Todo iba bien! ¡Pero ustedes ni siquiera sirven para matar a Lucas! ¡Y ahora Lucas está libre y es un peligro porque puede ir a la policía y hablar mal de mí! ¡Y cuando ustedes pensaron que lo mataron, todo era mejor porque yo los tenía en mi poder! ¿Por qué siempre se empeñan en arruinarme la vida? 
Darío se incorporó en modo silencioso mientras desanudó con las manos la soga que Matías tenía alrededor del cuello. 
ARIEL: Así que ésto es lo que pasará. Saldrán todos a buscar a Lucas y ésta vez lo van a matar bien matado, y yo les devolveré a Matías y a Darío. ¿Qué les parece el plan? ¿Hay trato?
DARIO: No hay trato. 
Ariel se giró con sorpresa al ver que Darío saltaba con todo el peso de sus metales sobre él. 
DARIO: ¡Corran, chicos! ¡Ahora! 
Matías se encontró con Carla en el camino, mientras todos salían al exterior del gimnasio, y ajenos a su mirada, se dieron un beso de reencuentro.
Y entonces Darío vio aquella imagen y lanzó una lágrima, mientras continuaba aferrando a Ariel con todas sus fuerzas.
ARIEL: ¡Nunca escaparán de mí! ¡Son míos! ¡Son mi creación! ¡No importa cuánto tiempo quieran evitarlo! ¡Yo siempre volveré! 
El gimnasio explotó al instante. 
Y, por primera y obviamente última vez, literalmente.

XI
Dos meses después...

Carla se despertó con entusiasmo. Finalmente era el día en que volverían a abrir el gimnasio, aunque en otro lugar y con otro nombre, pero al menos la mayoría de sus compañeros estarían allí. Matías se despertó a su lado, en medio de los cánticos de alegría.
CARLA: Ojalá fuera como Lucy y los pájaros y animales salvajes cantaran conmigo. Pero huyen de mí.
MATIAS: Te noto muy feliz.
CARLA: ¡Claro que lo estoy! ¡Extrañaba el CrossFit! Pensé que era imposible volver a levantarnos después de lo que pasó. ¿Estás seguro que no vas a querer venir con nosotros?
MATIAS: Carla, mi cielo, es mejor que no. Vos sabés que Emir confundió las cosas y se encuentra muy apenado desde que nos vio juntos, así que es mejor que no me vea y que vos le sigas diciendo que no estás conmigo.
CARLA: Por un lado es una pena. Ya es bastante duro que Vane no quiera acompañarnos en esta nueva etapa como para que vos tampoco quieras ir. Pero tengo que ser sincera, Mati, tampoco vos hacías la diferencia. Por otro lado, aunque me da pena mentirle a Emir, me gusta que nuestro romance tenga un poco de drama. Sino, no sería divertido.
MATIAS: Todos hemos madurado después de lo que pasó, ¿eh?
CARLA: Totalmente.

XII

Emir cargó sus botellas de agua, dispuesto a ir rumbo al nuevo gimnasio y encontrarse con sus compañeros, cuando una visita inesperada apareció en su puerta.
EMIR: ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que te vería en el gimnasio.
Matías sonrió e ingresó a la casa.
MATIAS: Sólo vine a desearte suerte. No voy a ir con ustedes. Ya sabés, el tema de Carla...
EMIR: Sí, sí, lo recuerdo. Quedó enamorada de vos y no puede saber de nosotros. Es incómodo mentirle, pero creo que es por su bien.
MATIAS: De todos modos, te esperaré aquí para cuando vuelvas de entrenar.
EMIR: Suena genial.
Se dieron un beso de despedida y Emir partió rumbo al nuevo gimnasio. Ya faltaba poco para las 21.

XIII

Ivana, llena de ansiedad, fue la primera en llegar al predio que se convertiría en el nuevo gimnasio. Por supuesto, ni siquiera el entrenador se encontraba todavía. Sergio, a su lado, miraba su celular pensando en qué comprar porque había recuperado su cuenta en MercadoLibre. 
Permanecían en silencio hasta que llegó Rodrigo, vestido de calza y musculosa.
IVANA: Oh, por Dios...
SERGIO: Así que finalmente diste el gran paso. 
RODRIGO: No todavía. Por la mañana sigo siendo Rodrigo, pero puedo venir al gimnasio como en realidad me siento: Rodriga.
IVANA: ¿No pudiste elegir un nombre peor?
RODRIGO: Hago espectáculos de drag queen los viernes por la noche en el bar. Deberían ir. Emma fue y dijo que estuvo buenísimo. Y esa noche no se lesionó. 
SERGIO: Una buena noche para Emma. 
IVANA: Hablando de él...

XIV

Emma no percibió las miradas de Ivana, Sergio y la chica que le parecía conocida de algún lado pero no lograba identificar. 
Después de los sucesos de Año Nuevo, Emma le dio una última chance a Lucila para que se decida sobre lo que quería hacer. Y le propuso ir al nuevo gimnasio que abrirían para ellos, aunque sin Álvaro. Si ella aparecía, entendería su respuesta sin necesidad de que lo hablaran. Sino, sería el momento de regalarle sus mandarinas a otra chica.
Un auto estacionó, pero para su desilusión, fue Carla la que descendió de él y no Lucila.
EMMA: Oh, eras vos.
CARLA: Yo también estoy feliz de verte, Emma. 
EMMA: Perdón. Es que pensé que Lucy iba a venir. ¿No es así como deben terminar las historias? ¿Con un final feliz para el chico bueno?
CARLA: No creo que después de todo lo que sucedió merezcamos un final feliz. 
EMMA: Pensé que ibas a decir que no creías que yo era el chico bueno.
CARLA: Claro. Es lo que quise decir, pero no podía ser tan cruel. De todos modos, seas un chico bueno o no, creo que vas a tener tu final feliz.
Emma miró hacia el auto de Carla y totalmente asombrado, se sorprendió de ver que Lucila bajaba de allí. Fue corriendo hacia sus brazos y le dio un beso.
LUCILA: He renunciado a mis poderes mágicos de princesa de cuento. ¿Me vas a amar igual?
EMMA: ¿Y vos me vas a amar igual aunque me siga rompiendo a cada rato? Porque me encantaría renunciar a ese poder. Pero no puedo.
LUCILA: Claro que sí, sonso.

XV

Para todo inicio, hay un final antes.
Por supuesto, no todos los finales son felices, pero son necesarios. 
Y allí estaban reencontrándose, algunos cuántos, después de todo lo que sucedió, para un nuevo comienzo. 
Emir y Carla se dieron un abrazo.
CARLA: Estoy saliendo con un chico y no te lo puedo contar.
EMIR: ¡Qué loco! Yo estoy saliendo con un chico y tampoco te lo puedo contar.
CARLA: Aaaawwww... Estamos conectados.
IVANA: Estoy tan nerviosa con todo esto. Anoche no pude dormir de los nervios de volver a entrenar.
RODRIGO: Yo tampoco pude dormir mucho. No sé cómo hacen las mujeres para usar corpiño. Son tan incómodos. 
CARLA: Esto me hace pensar que después de todo lo que hicimos, tendríamos que ponernos una agencia de detectives o algo así. Somos buenos resolviendo misterios.
EMIR: ¿Cómo podés decir que somos buenos? Hicimos explotar un gimnasio, un entrenador murió, Lucas se volvió loco y está en un psiquiátrico y el niño robot es pura piezas de metal, lo cual sigue siendo una historia increíblemente rebuscada de explicar.
SERGIO: Dorian se sacrificó por nosotros y por eso nunca lo olvidaremos.
IVANA: Era Darío, vida.
SERGIO: ¿Quién?
CARLA: Sólo digo que lo consideremos. Quizá en eso sí consigamos que Vane se una a nosotros. 
IVANA: Aún no puedo creer todo el tiempo que estuvimos siendo manipulados por Ariel. ¿Cómo pudimos ser tan ciegos?
ADRIAN: Es que los vínculos tóxicos son adictivos. Hace difícil salir de allí.
Todos miraron a Adrián y asintieron ante sus sabias palabras.
Entonces, los aplausos no se hicieron esperar. El entrenador ingresó en el gimnasio.
JOSE: Bueno, chicos, me alegra volver a verlos juntos. 
Sergio se acercó hacia Ivana.
SERGIO: ¿Quién era éste?
IVANA: Es Jose, vida.
SERGIO: Pensé que nos iba a entrenar el otro.
Ivana puso los ojos en blanco y prefirió en concentrarse en ayudar a Rodrigo con sus extensiones.
JOSE: Vamos a empezar una nueva etapa en este lugar. Encontraremos la forma de tapar viejas heridas, que creo que son las que tenemos todos. Ustedes vienen de un lugar en donde estaban acostumbrados a trabajar con máxima velocidad y eso para mí no es importante. Para mí, sólo usaremos tres reglas básicas: en equilibrio no se hace fuerza; todos los ejercicios lentos sirven más y sin viborita los push up. 
Emir se acercó hacia Carla.
EMIR: No tengo idea de qué acaba de decir.
CARLA: No importa, aplaudamos porque es Jose.
JOSE: Pero como sé que ustedes están acostumbrados a la velocidad, pedí ayuda a alguien para que los entrene conmigo.
Una chica entró en el gimnasio para ponerse delante de toda la clase, ante la sorpresa de todos los alumnos.
EMIR: No puedo creerlo...
CARLA: Me quiero morir...
Ivana agarró a Rodrigo de las extensiones intentando ocultar sus lágrimas.
IVANA: Esto no puede ser. Ella va a matarnos. ¡Ella va a matarnos! 
Así nomás es.
Para todo inicio, hay un final antes. Y los finales son necesarios, aunque nos de miedo cerrar viejas etapas. Porque en ese momento, desconocemos que lo que puede venir, es mucho pero mucho mejor.
La chica miró a toda la clase aterrorizada y sonrió con orgullo.
VANESA: Muchas presentaciones y ya perdimos cinco minutos. ¿Empezamos a entrenar?

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