lunes, 12 de febrero de 2018

1.06 - ¿Quién es el Lobo?


Previamente en A las 21 en CrossFit:
Los chicos descubrieron un congelador en el depósito del gimnasio, el cual podría contener el cadáver de una mujer desaparecida, quien a su vez fue la novia de Jose, el otro entrenador.
Mientras tanto, en la noche de año nuevo, Carla descubrió que Emma tuvo el congelador perdido durante todo este tiempo aunque ninguno de sus compañeros sabía nada.

1.06
¿Quién es el Lobo?

I
La Noche de Año Nuevo

Carla estuvo a punto de echarle el discurso sobre la traición y los amigos que probablemente Emma perderá, por haber tenido en su poder el congelador que era la pista que buscaban para develar el misterio, cuando su celular sonó.
CARLA: ¿Lucy?
LUCILA: ¡Carla! ¡Apareció Álvaro!
Carla sintió una puntada de pánico en el pecho.
CARLA: ¿Vivo?
LUCILA: Claro que vivo, sonsa.
CARLA: Qué bajón. ¿Ya hablaste con él?
LUCILA: Me dijo que tenía que contarme lo que le pasó, porque llegó sucio a casa, como si hubiera tenido una pelea. Ahora se fue a dar un baño y luego hablaremos.
Eso le daba un poco de tiempo a Carla para adelantarse.
CARLA: ¡Lucy! Tenés que venir ya mismo a verme. Estoy en... En... Estoy en trabajo de parto.
LUCILA: ¿Qué?
EMMA: ¿Qué?
CARLA: Necesito que sostengas mi mano mientras traigo un Carlito al mundo.
LUCILA: Carla, recién estuviste en mi casa. No parecías embarazada.
CARLA: Oh, gracias, es por el CrossFit.
LUCILA: ¿Hiciste CrossFit embarazada?
CARLA: Por nada del mundo abandonaría el CrossFit. Por eso me fui tan apurada de tu casa. Porque ya estaba por nacer mi bebé.
LUCILA: ¡Te fuiste porque te llamaron!
CARLA: Era el bebé.
LUCILA: ¿Tu hijo que todavía no nació te llamó?
CARLA: Estas app de hoy en día.
LUCILA: ¿Y dónde estás?
CARLA: En la casa de Emma. Tenés que venir ya.
LUCILA: ¿Por qué estás en la casa de Emma?
CARLA: Porque... Emma es el padre, Lucy.
LUCILA: ¿Qué?
EMMA: ¿Qué?
CARLA: Por eso quiero que vengas. Si la Emmatitis es hereditaria, mi hijo se lesionará apenas respire.
LUCILA: ¡Dios santo! ¡Tenés razón! ¡Voy para allá!
Y cortando la comunicación, Carla se alegró de que hayan conseguido hablar con Lucy antes de que Álvaro le cuente la verdad.
EMMA: No me dijiste que estabas esperando un hijo mío.
CARLA: ¿No crees que tendríamos que haber hecho algo antes para que yo quedara embarazada?
EMMA: ¿Casarnos?
CARLA: Olvidate de eso, Emma. Lo importante es que Lucy nos va a escuchar primero a nosotros. De esa manera, podemos explicarle por qué Álvaro fue atacado.

II
3 Semanas Atrás

Vanesa suspiró con genuina emoción mientras Juan le llenaba la copa de champaña para brindar. Finalmente se encontraba de vacaciones, lejos del estrés laboral y dispuesta a disfrutar una semana de hermosas playas y ninguna responsabilidad.
Estaban en la arena, sentados en unas reposeras, en plena noche y con la luna reflejándose sobre el agua.
VANESA: No sabés lo desesperada que estaba por un poco de paz y tranquilidad. Es extraño para mí sentirme relajada, sin ninguna clase de preocupación.
ARIEL: ¡Vane! ¡Vane!
VANESA: Hasta creo que aún lo escucho a Ariel.
ARIEL: ¡Vane! ¡Juan!
JUAN: Ariel...
Y como si fuera el monstruo legendario que emergía del agua dispuesto a devorarlos, vio a Ariel correr hacia ellos con tanto entusiasmo que ella sintió que todos sus esfuerzos por relajarse quedaban truncados.
VANESA: Decime que me golpeé la cabeza y estoy teniendo alucinaciones.
ARIEL: ¡No! ¡Ninguna alucinación! ¡Soy yo, de verdad!
VANESA: Ariel... ¿Qué hacés... Acá? ¿A tres mil kilómetros de nuestra ciudad? ¿En la misma ciudad que yo? Y en esta playa donde... no hay muchos testigos.
ARIEL: Escuché que ibas a venir aquí para relajarte y olvidarte de las responsabilidades. Pensé que yo también necesitaba eso. Ya sabés que todo lo que me estresa tu grupo. Así que al menos estaremos juntos en estas vacaciones. ¿Por qué te estás comiendo tu propio cabello?

III

Emir y Darío se encontraban frente a la casa de Jose, el otro entrenador. Desde que se habían enterado que fue el novio de la chica desaparecida, descubrieron que lo mejor que podían hacer era allanar ilegalmente su morada. Porque de todos modos no creían que, si eran descubiertos, la pena fuera menor con todo lo que hicieron previamente. 
EMIR: Vane nos ordenó investigar aquí, pero no tenemos la llave de la casa de Jose.
DARIO: Yo puedo hacer llaves con mis dedos robóticos.
EMIR: Por supuesto que tus dedos pueden convertirse en llaves. No sé cómo no lo intuí.
Y con unos sonidos metálicos, Darío metió su dedo dentro de la cerradura y en un segundo, la puerta se abrió. Entraron.
DARIO: ¿Por dónde querés empezar a investigar?
EMIR: Sé un lugar donde podemos buscar primero.
Emir corrió hacia la habitación y Darío lo siguió.
DARIO: ¿El cajón de su ropa interior?
EMIR: Es que... Los asesinos siempre guardan algo aquí.
DARIO: Pero... ¿por qué la estás oliendo?
EMIR: Es que... Yo puedo adivinar cosas de la gente... Oliendo su ropa interior. Ese es mi poder, Darío.
DARIO: ¡Genial! ¿Podrías oler la de Carla y ver si siente algo por mí?
EMIR: No, qué asco. O sea, quiero decir, sólo funciona con chicos.
DARIO: Podríamos haber olido la de Ariel cuando sospechábamos de él.
EMIR: ¡Pero qué asco! O sea, quiero decir... ¡Oh, qué tonto fui! No me avivé entonces.
DARIO: ¿Y qué te dice la ropa de Jose?
EMIR: Que tiene sueños húmedos.
DARIO: Eso no nos sirve de nada.
EMIR: Tal vez no te sirva a vos. Pero de todos modos, me llevaré una prenda para analizarla en casa después. O sea... Más concentrado.

IV

Mientras tanto, Ivana, Carla, Rodrigo y Adrián estaban por entrar al gimnasio cuando son abordados por Emma.
EMMA: Chicos, necesito la ayuda de ustedes. Como Ariel no está, invité a Lucy a que venga con nosotros a entrenar. Y quiero aprovechar el momento para recuperarla.
IVANA: ¿Vos sabés que para recuperar algo antes tuviste que haberlo perdido, no?
EMMA: Bueno, tal vez ustedes no lo sepan, pero Lucy y yo antes éramos novios.
CARLA: ¡Me estás jodiendo!
EMMA: No, de verdad.
IVANA: Y ella... ¿Lo sabía?
EMMA: Claro. Como todas las relaciones que genero, fue algo sano y nada posesivo. Por eso ahora quiero separarla de Álvaro y que vuelva conmigo.
IVANA: Emma, Lucy lo eligió a Álvaro, vaya a saber uno por qué. Pero nosotros somos sus amigos y debemos respetar sus...
CARLA: ¡Te vamos a ayudar!
IVANA: ¡Carla!
CARLA: No creo que Álvaro sea el mejor para Lucy.
El rostro de Emma se iluminó.
EMMA: Es mejor conmigo, ¿no?
CARLA: De mis males, el menos. Además, volvería a entrenar con nosotros, que es lo queremos.
El entrenador suplente salió al exterior del gimnasio.
LUCAS: Chicos, pasen.
IVANA: Oh, por Dios, ¿qué está haciendo Lucas acá?
RODRIGO: Creo que es obvio que lo está reemplazando a Ariel.
IVANA: Me doy cuenta de eso, Rodrigo. ¡Lo grave es que Emir y Darío se fueron a revisar la casa de Jose! Él puede aparecer donde están ellos en cualquier momento.
RODRIGO: Cuando tengan que investigar a alguien, avísenme. Tengo un poder muy copado donde puedo saber cosas de la gente con sólo oler su ropa interior.
CARLA: Dejame adivinar. Sólo funciona con hombres, ¿no?
RODRIGO: Sí, ¿cómo sabías?
EMMA: ¿Podemos dejar de hablar de cosas intrascendentes y concentrarnos en lo que realmente nos importa? O sea, ¡yo!

V
Hace un año atrás.

Para entender la mágica historia de amor entre Emma y Lucy, más su posterior separación, tenemos que retroceder unos meses en el tiempo.
Comenzó como un baile formal, pero no pudieron separarse en toda la noche. Todo marchaba bien y parecía que el cuento iba a terminar allí, pero Lucila entonces consultó su reloj.
LUCILA: ¡Me tengo que ir! ¡Ya es medianoche!
EMMA: Pero recién son las 12.
LUCILA: Por eso dije que ya es medianoche. Me tengo que ir, lo siento mucho.
Y corriendo como una posesa, Lucila salió del baile mientras escuchaban las campanadas de fondo, anunciando que su tiempo se terminaba. Pero en la escalera, perdió un zapato de cristal. Como ya no podía volver por él, lo dejó allí y continuó su carrera hacia el carruaje.
Emma no consiguió encontrarla, pero sí encontró su zapato.
EMMA: Esto es lo único que me queda de ella. Ahora sólo debo armar un plan increíblemente complicado, como el de ir pie por pie con cada mujer del reino hasta que encuentre a la chica a la que le entre este zapato, ya que soy incapaz de acordarme de su cara y además no creo que otra mujer pueda calzar igual.
ALVARO: Si querés, yo puedo hacer ese trabajo por vos.
Emma se encogió de hombro y le dio el zapato al misterioso chico.
EMMA: ¿De verdad? Genial, porque el plan me daba paja.
Y así fue como terminó lo que hubo entre Emma y Lucy.

VI
3 Semanas antes de la noche de Año Nuevo

En un lugar a dos días de distancia del gimnasio, Vanesa no estaba pasando las mejores vacaciones de su vida. Entró en la habitación del hotel que alquilaban con Juan, convertida en una furia.
VANESA: ¡No puedo creer que Ariel esté en el mismo lugar que nosotros!
JUAN: Esta playa es grande. Por suerte logramos confundirlo y abandonarlo en unas rocas, así que será cuestión de tiempo hasta que alguien comience a aplaudir esperando que sus tutores vayan por él. Pero no seremos nosotros, así que no va a molestarnos...
ARIEL: ¡Estas cervezas no me gustan!
JUAN: ¡Hijo de la re mil!
Vanesa y Juan miraron a Ariel tirado en la cama, botella de cerveza en mano, quejándose como era su costumbre.
VANESA: ¡¿Qué estás haciendo en nuestro cuarto?!
ARIEL: Mi cama es muy dura. Esta me gusta más.
JUAN: ¿Y por qué no reclamaste en recepción?
ARIEL: Porque podía generar un clima de hostilidad y ustedes saben que me destaco por mi capacidad de armar ambientes relajados y amenos.
VANESA: ¡¿Te parezco relajada y amena en este momento?!
ARIEL: No mucho. Necesitás vacaciones.
Juan decidió intervenir antes que Vanesa lo asesinara.
JUAN: Ariel... ¿Por qué no vas a volar un rato? Mi avión está a tres cuadras de acá.
ARIEL: ¿En serio? Pero no sé manejar un avión.
JUAN: Pero habrás visto a mucha gente volar uno. Andá e intentalo.
ARIEL: Lo puedo romper.
JUAN: Es un riesgo que estoy dispuesto a aceptar.
ARIEL: Oh, vamos, ¡llévenme a volar!
Juan suspiró ante los ojos de perrito de Ariel.
JUAN: Oh, ¡está bien!
VANESA: ¡Juan!
JUAN: No puedo resistirme a volar, Vane. No son oportunidades que se te abren todos los días.
VANESA: No te das una idea de las que se te cierran hoy.

VII
Mientras que en la casa de Jose, Emir se dio cuenta que Darío y él estaban a punto de dejar de estar de incógnitos.
EMIR: ¡Oh, por Dios! ¡Viene Jose!
DARIO: ¡Encontrá un lugar donde esconderte!
EMIR: ¿Y vos?
DARIO: Me convertiré en una heladera.
EMIR: ¿Qué?
DARIO: Gracias a mi fragmento robótico puedo transformarme en un objeto. Como un Transformer.
Emir parpadeó un par de veces intentando asimilar la historia.
EMIR: Claro... ¿Y enfriás?
DARIO: Sólo si me enchufan. No soy un anormal.
EMIR: No, claro. Qué tonto. Si te transformás en una heladera, ¿puedo meterme dentro de vos?
DARIO: ¡Ja! ¡Ya quisieras!
Y mientras Darío se transformaba, Emir que no tenía el don de ser un robot, decidió ir al baño y esconderse tras la cortina de la ducha. Pero al parecer, el dueño de casa tenía la tendencia de bañarse apenas llegaba a su hogar, porque unos minutos después Jose entró en la ducha y se quedó paralizado al ver a Emir escondido allí.
JOSE: Voy a asumir que tenés una explicación lógica para esto.
EMIR: Tengo una explicación. No sé qué tan lógica te resulte.
JOSE: Bueno. Vas a contármela. Afuera. Cuando esté vestido.
EMIR: ¿Afuera? Pensé que ya habíamos superado la barrera inhibitoria de...
JOSE: ¡Afuera!

VIII

Mientras tanto, la muchacha que todos esperaban en el gimnasio, volvió a entrenar con ellos. Lucy Love llegó con dos coletas, un vestido floreado y repartió un chupetín en forma de corazón a cada uno de los presentes.
LUCY: ¡Buenas noches, chicos! ¡Tanto tiempo sin vernos! ¡Los extrañé tanto!
Así que mientras ella repartía las golosinas, Ivana, Rodrigo, Carla y Adrián escuchaban el plan de Emma.
IVANA: Por Dios, es como Katy Perry. Ya saben, cuando la gente la conocía.
EMMA: Aprovechen para hablar bien de mí. Yo adoptaré una actitud del chico malo e indiferente que vuelve locas a las chicas.
RODRIGO: ¿Alguna vez te funcionó?
EMMA: No, nunca.
CARLA: ¿Entonces por qué lo seguís haciendo si no funciona?
EMMA: ¿Por qué seguimos entrenando con Ariel?
Se produjo un silencio cargado de resignación.
IVANA: Bueno, Emma, entonces hacé tu papel que nosotros haremos el nuestro.
EMMA: ¿Le hablarán bien de mí?
CARLA: ¡Claro! ¡Somos buenos en mentir!
Y entonces los amigos de Emma fueron a hablar con Lucy Love que en ese momento enseñaba a un niño a subirse a un unicornio.
LUCY: ¡Chicos! ¡Es tan lindo verlos de nuevo! ¡Les traje un regalo! Si se rocían con este polvo, podrán volar por media hora.
CARLA: Oh, gracias, Lucy. Cambiando radicalmente de tema, queremos decirte que creemos que tenés que volver con Emma.
Lucy quedó boquiabierta.
LUCY: Pero estoy de novia con Álvaro.
IVANA: Claro. Primero tenés que dejar a Álvaro y luego volver con Emma.
CARLA: Y volver a nuestro gimnasio.
LUCY: Pero en el gimnasio donde estoy mejoré mi autoestima, tengo mucha fuerza y soy muy buena en velocidad.
CARLA: ¿Y para qué querrías todo eso?
Ivana le dio un codazo a Carla.
IVANA: Vamos por el lado de Emma, mejor.
CARLA: Es verdad, Lucy. Emma es un chico amable, bueno, bondadoso, que jamás te fallará...
Ivana volvió a darle un codazo a Carla.
IVANA: Yo creo que se va a dar cuenta si exageramos tanto.
RODRIGO: Además, ¿viste la entrepierna que tiene? Cuando viene con esos pantaloncitos deportivos, se le marca un súper bulto.
LUCY: ¿Qué?
CARLA e IVANA: ¡¿Qué?!
RODRIGO: ¿Qué?
LUCY: ¿Ustedes me invitaron para que me vuelva a hablar con Emma?
RODRIGO: No. Emma te invitó para que nosotros te hablemos de él.
LUCY: No sé, chicos. Mi relación con Álvaro no será perfecta como mi hada madrina prometió, pero estamos luchando.
IVANA: ¿Y para qué luchar por algo perfecto cuando podés conformarte con lo que hay?
RODRIGO: ¿Qué clase de consejo es ese?
IVANA: Es obvio que nunca voy a ser un hada madrina.
LUCY: No te desanimes, Iva. Un día vas a dejar que brille tu luz e ilumine los corazones de todos.
IVANA: Justo mi sueño.
Pero no pudieron continuar hablando porque Lucas volvió a suplicarles que, por favor, se pusieran a entrenar.

IX

Mientras tanto, sobre el cielo de las playas, circulaba un pequeño avión con tres tripulantes a bordo. Dos de ellos, completamente irritados con el tercer pasajero. Y una de ellos, totalmente irritada con los dos acompañantes por igual.
ARIEL: ¿Cómo se pone el cinturón de seguridad?
JUAN: No es necesario que te lo pongas. Cuando lleguemos a determinada altura, simplemente saltá.
ARIEL: Pero no tenemos paracaídas.
JUAN: Lo sé.
Ariel, ajeno al intento de Juan, se concentró en Vanesa que venía muy callada en el asiento de copiloto.
ARIEL: ¿Cómo te sentís al saber que no podés controlar a tus compañeros?
VANESA: ¿Yo? Vos sos el que debe controlar.
ARIEL: Pero a mí no me importan.
VANESA: Yo confío plenamente en ellos, Ariel. No necesito controlarlos.
ARIEL: Tengo acceso a las cámaras del gym desde mi celular.
Vanesa lanzó un suspiro de fastidio.
VANESA: Una miradita no mataría a nadie. Pero te advierto que esto es ridículo. Ellos están entrenando muy duro.
Ariel puso las cámaras desde su teléfono al tiempo que Vanesa se puso de todos colores.
ARIEL: Están bailando al ritmo de Juguemos en el Bosque mientras el Lobo no Está.
VANESA: Esos malditos hijos de...
JUAN: ¿Quién de los dos sería el lobo?
VANESA y ARIEL: Es obvio que Ariel/Vane... ¿Yo?... ¿Cómo que yo?... ¡Vos sos el/la que no los deja hacer nada!
ARIEL: Es hora de restablecer el orden. Le pediré a Lucas que saque al Otro Ariel.
Pero el resultado no fue el que esperaba.
JUAN: Creo que no le tienen mucho respeto al Otro Ariel.
ARIEL: ¡Le están arrojando cosas! ¡Al Otro Ariel! ¡Pobre! ¡Es tan bello!
JUAN: Y ahora le están prendiendo fuego.
VANESA: Juan... Si vos estás mirando el celular, ¿quién está manejando el avión?
JUAN: Uh, cierto.
Y Juan se volvió a su posición.
VANESA: Creo que es hora de terminar con la anarquía, Ariel. Decile a Lucas que saque a La Otra Vane.
ARIEL: ¿Desde cuándo hay Otra Vane?
VANESA: La mandé a hacer antes de venir de viaje. Esperaba no tener que hacerlo pero...
Ariel puso una mueca de fastidio al ver el resultado.
ARIEL: Los chicos están comenzando a entrenar.
JUAN: Ya sabemos quién es el lobo.

X

Jose, tan enojado como puede estar después de encontrar a un alumno del gimnasio en su ducha, abrió la heladera de su casa.
JOSE: ¿Te tomaste todas mis cervezas?
EMIR: Oh, no. Esa no es tu heladera. Ese es Darío.
JOSE: ¿Qué?
Y entonces Darío volvió a transformarse en humano, con el rostro totalmente indignado.
DARIO: Pensé que ibas a guardar mi secreto.
EMIR: De todas maneras, nadie me iba a creer, Darío.
JOSE: Yo te creo. Lo acabo de ver.
DARIO: ¿Lo ves?
EMIR: Bueno, pero Jose es un asesino. Nadie le creería a él.
JOSE: ¿Perdón? ¿Asesino?
EMIR: Oh, cierto. Eso nos lleva al tema de que estamos aquí porque sabemos que mataste a tu ex novia.
Siempre es bueno que se hable de ciertos temas, pero quizá no hubiera sido lo más lógico que se acusara de asesino a una persona, en su propia casa y cuando no había nadie más para defenderlos.

XI
La Noche de Año Nuevo

Lucy Love entró corriendo por el patio delantero de la casa de Emma para encontrarse con su amiga.
LUCY: ¡Carla! ¡Llegué lo más rápido que pude!
CARLA: Ya nació, Lucy.
LUCY: ¿Y dónde está? Lo quiero ver.
CARLA: Él... se fue.
LUCY: ¿Cómo que se fue?
CARLA: Ya sabes cómo son los hijos. Vos le das todo el amor del mundo y ellos te abandonan apenas crecen. Como hiciste vos.
Lucila se cruzó de brazos, esperando que alguno de los ficticios padres le diera una explicación.
LUCY: ¿Qué está pasando?
Emma supo que era su oportunidad de hablar.
EMMA: Lo cierto, Lucy, es que queríamos hablar con vos antes de que hables con Álvaro.
CARLA: ¡Mis hijos!... ¿Dónde estarán mis hijos?
LUCY: ¿Por qué? ¿Qué pasa con Álvaro? ¿Esto tiene relación con su desaparición el día de hoy?
Carla y Emma se miraron, sabiendo que eventualmente tendrían que decir la verdad. Pero ninguno de los dos imaginó a la sombra que emergería detrás de Lucy.
ALVARO: ¿Por qué no se lo cuentan?
CARLA: Oh, por Dios.
ALVARO: Vamos, chicos, contémosle la verdad a Lucy.


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