jueves, 29 de marzo de 2018

2.04 - "El No Muerto"

26

Cristian entró en el vacío garaje de Emmanuel y descubrió que, en efecto, había un enorme refrigerador allí. Pacha no le había mentido. Miró a su gallina con asombro.
CRISTIAN: ¿Me estás diciendo que hay alguien muerto dentro?
PACHA: Sí. Creo que tus nuevos amigos son unos criminales peligrosos.
CRISTIAN: ¡No, Pacha! Debe ser un error. ¿Vos viste al muerto?
PACHA: No lo vi, pero los escuché hablando de él. Está ahí dentro. Sólo tienes que abrir el congelador y descubrirlo.
Cristian se acercó hacia el refrigerador, pero tuvo un repentino ataque de culpa antes de poder levantar la tapa para abrirlo.
CRISTIAN: No puedo hacer esto. Revisar las cosas ajenas es inmoral.
PACHA: Un poco más inmoral es asesinar a alguien.
CRISTIAN: Tal vez escuchaste mal, Pacha...
TOTI: No puedo creerlo.
Cristian y Pacha se giraron al ver a un hombre de traje y corbata violeta que los miraba azorado desde la puerta del garaje.
TOTI: ¿Acaso sos ventrílocuo o escuché hablar a esa gallina?
CRISTIAN: No soy ventrílocuo.
El personaje regordete se acercó apresuradamente hacia ellos y se inclinó sobre la gallina.
TOTI: Esto es una maravilla del Señor. 
Cristian notó que Pacha retrocedió unos pasos, algo asustada y Cristian temió que lo que le dijo anteriormente fuera verdad. Si alguien descubría que ella hablaba, los apartarían. Y él no podía perder a su más leal amiga por nada del mundo. 
CRISTIAN: Disculpa, pero creo que me llevaré mi gallina...
TOTI: Oh, perdón si te asusté. Soy Toti, un amigo de la iglesia de Emma. Me envió aquí porque me dijo que dejó todas las bebidas sin alcohol en el congelador del garaje, ya que nadie las toma nunca.
Cristian pensó que si el tal Toti era una persona de la iglesia, no podría ser malo, así que se tranquilizó. 
CRISTIAN: Está bien. Sólo que no quiero que se haga público lo de Pacha.
TOTI: Lo respeto, niño, de verdad. Sólo que tu gallina es producto de un milagro.
CRISTIAN: En eso, estamos de acuerdo. Pacha es mi mejor amiga. La única familia que me queda. Y eso es milagroso.
TOTI: Y habla.
CRISTIAN: Claro... Y habla.
Toti fue hacia el congelador y lo abrió, sin dejar a mirar a Pacha. Sacó una botella de agua mineral y la volvió a cerrar. Cristian confirmó que la gallina se equivocaba. Si hubiera un cadáver dentro, el tal Toti se hubiera dado cuenta.
TOTI: Me gustaría conocerla más.
CRISTIAN: Lo siento, señor Toti. Gracias, pero no.
Tomó a Pacha entre los brazos y salió de allí sin mirar atrás. Supo que, por su parte, llevar a Pacha fue un error y que tenía que salir de esa fiesta cuanto antes.

27

Vanesa creyó que Héctor estaba a punto de descomponerse. 
VANESA: Héctor, es más que probable que se trate de un error. O te lo confundiste. O el chico que diste por muerto tiene un hermano gemelo o algo así.
HECTOR: Estudié ese caso de principio a fin, Vane. Al Toti que está en la fiesta, lo asesinaron.
VANESA: Pues no hicieron un buen trabajo.  
HECTOR: Tengo que irme. Debo investigar más. Mañana nos reuniremos a hablar del tema. 
Y antes de que ella pudiera decirle algo, Héctor se giró sobre sus talones y se marchó. Lo vio chocarse con su colega Cristian, que al parecer también huía despavorido con su gallina en brazos.
¿Qué diablos estaba sucediendo?
Sin darse cuenta, Ivana apareció a su lado.
IVANA: Héctor se fue...
VANESA: Sí, Ivana, se fue.
IVANA: Justo cuando Juan apareció...
VANESA: Sí, justo llegó Juan.
IVANA: Hum. Qué casualidad, ¿no? Y... Vane... ¿Creés que Héctor la tenga grande?
Vanesa miró a su amiga como si hubiera perdido la razón.
VANESA: ¡¿Qué?!
IVANA: Es decir, cuando entrena siempre se le marca algo muy interesante en su entrepierna, pero tal vez es sólo algo que ocasiona la ropa que se apega al cuerpo con la transpiración. Muchas veces, parece que tienen una herramienta interesante y al final no la tienen. ¿Qué pensás vos?
VANESA: Ivana, ¿por qué me estás hablando de penes?
Ivana suspiró con melancolía.
IVANA: No lo sé, Vane. Estaba hablando con Emir y de repente mis hormonas se despertaron.
VANESA: Bueno, andá con Sergio.
IVANA: Sergio se quedó en la construcción de la playa que está haciendo en nuestro patio. Realmente espero verlo y que esté flotando boca abajo en el agua. Pero volviendo a Héctor y su pene...
VANESA: No quiero hablar del pene de Héctor, Ivana.
Y dejándola hablando sola, Vanesa se marchó.
IVANA: Bueno, ¿del pene de quién querés hablar?

28

Al día siguiente, Carla estaba terriblemente nerviosa de asistir al gimnasio. Vanesa les había mandado un mensaje a todos, informándole que Héctor quería tener una charla con algunas personas del grupo y eso simplemente le dio la pauta de que todos terminarían presos al final del día. 
Su ansiedad provocó que fuera la primera en llegar y que el gimnasio Aliados se encontrara cerrado. La siguiente en llegar fue Ivana, así que aprovechó para descargar sus angustias con ella.
CARLA: Estoy altamente preocupada. Creo que nos van a meter presos. Vane tendría que avisarnos lo que Héctor averiguó, porque sino nosotros somos capaces de decir cualquier cosa.
IVANA: Tranquila, Carla, creo que no es por eso.
CARLA: ¡Es por el muerto, Ivana! ¡Estoy segura! ¿Entendés? ¡Es por el muerto! Ni siquiera nos pusimos de acuerdo al respecto de qué vamos a decir. Seguro que todos vamos a decir algo diferente y no vamos a salir de prisión nunca más. 
IVANA: Carla... Yo creo que Vane nos citó aquí para aclararnos su romance con Héctor.
CARLA: No, Ivana, es por... Esperá... ¿Qué romance de quién con quién?
Ivana lanzó un suspiro de fastidio.
IVANA: Creo que Vanesa y Héctor son amantes.
CARLA: ¡Me muero! ¡Sí! ¡Qué genial! ¡Sabía que la desgraciada no podía ser perfecta en todo! ¡Lo sabía! ¿Cómo te enteraste? 
IVANA: Cuando nosotros fuimos a la casa de Vane, ella se estaba acostando con alguien pero Juan estaba en pleno vuelo.
CARLA: ¡Oh, por Dios! ¡Soy tan feliz! 
Y así nada más, toda su ansiedad se esfumó y se dejó llenar por la dicha.

29

Emir y Jose fueron caminando a la par hacia el gimnasio para asistir a la convocatoria. La idea de que el policía quisiera hablar con ellos les resultaba casi tan desalentadora como a Carla.
EMIR: Jose... Si nos metieran presos, ¿con quién te gustaría compartir celda?
Jose se llevó la mano al mentón para analizar la pregunta.
JOSE: ¿Cuáles son mis opciones?
EMIR: Bueno, probablemente caiga Emma porque tiene el congelador en su cochera. Es lógico que caeré yo porque soy uno de los que enterró a Lucas. Y es más que probable que caiga Sergio, porque Ivana no permitiría que él quede en libertad. 
JOSE: Bueno, si llegara a caer preso, aunque no entendería por qué ya que yo no hice nada, te elegiría a vos.
Emir sonrió de oreja a oreja.
EMIR: Gracias, Jose, yo también te elegiría a vos.
Se produjo un calmo silencio entre ambos.
EMIR: ¿Y cuál de los dos le va a dar a cuál?
Jose puso los ojos en blanco.
JOSE: No podías reprimírtelo, ¿no?
EMIR: No.
JOSE: Yo creo que Vane nos está convocando para anunciarnos que se casará.
EMIR: ¿¡Qué!? Entonces es verdad que está embarazada.
Jose sintió un pequeño mareo ante lo que escuchó.
JOSE: ¿De dónde sacaste eso?
EMIR: Anoche, en la fiesta, no tomó ni una gota de alcohol. Al principio, pensé que intentaba estar lúcida por lo del plan, pero ahora...
La posibilidad de que la chica con la que venía teniendo encuentros clandestinos estuviera embarazada, lo alteró. 
JOSE: Si Vanesa está embarazada, puede que el padre no sea Juan.
Esperaba causar alguna clase de impacto en Emir, pero él analizó la situación con rostro imperturbable.
EMIR: Así que vos también te enteraste lo de ella y Héctor.
JOSE: ¿Vane y Héctor?
EMIR: Sí, parece que se reencontraron el otro día y se reavivó la llama de la pasión entre ellos. Así que si el padre de su hijo no es Juan, es Héctor.

30

Emma, de camino al gimnasio, se encontró esa tarde con una versión confundida y ansiosa de Lucy Love.
LUCY: Acabo de ver en Facebook que mi guía espiritual de la iglesia estuvo en tu fiesta de anoche. ¿Cómo sucedió eso?
EMMA: Bueno, él apareció diciendo que vos sos importante para la iglesia y que sabe lo importante que soy para vos. Entonces quiso conocerme. 
LUCY: ¿Y apareció así nada más?
EMMA: Y claro, amor. No vas a pensar que te seguí hasta el hospital, que quise interrumpir tu actuación porque te besabas con otro chico y que justo él me detuvo antes de que armara un escándalo.
LUCY: Ay, no, Emma. ¿Cómo voy a pensar eso? Serías un enfermo.
EMMA: Por eso no lo hice.
LUCY: ¿Y qué te pareció Toti?
EMMA: Fue divertido para ser un cura.
LUCY: No es un cura.
EMMA: Pese a todo el rollo de Dios y esas cosas que no me importan, creo que debo devolver el buen gesto y darle una oportunidad a tu secta.
LUCY: No es una secta.
EMMA: Ayudaré al prójimo.
Lucy saltó a sus brazos y le dio un beso, llena de felicidad.
LUCY: Oh, mi amor, no sabés lo feliz que me hacés. Jamás imaginé que te escucharía decir que te interesa ayudar a otra persona.
EMMA: Pero, Lucy, yo soy un ser de luz. Me sorprende que te sorprenda. En fin, debo irme al gimnasio. Si no vuelvo, es porque terminé preso.
LUCY: Bueno... Esperá... ¿Qué?
EMMA: Recordá, Lucy, que Cristo también fue juzgado y era un tipo buenísimo. Convertía el agua en vino. Eso lo hacía chévere.
Y dándole un beso a una más confundida Lucila, se marchó hacia la reunión a la que fue citado.

31

Cuando Vanesa llegó al gimnasio, todas las personas la estaban esperando, pero por fortuna, todavía no había rastros de los policías.
Vio a Emma, Emir, Jose, Ivana y Carla y se dirigió a hablarles.
VANESA: Perdón la demora. Quería hablar con ustedes antes de que llegue Héctor. En la fiesta de anoche, han sucedido cosas extrañas...
HECTOR: Que yo se las explicaré.
Vanesa intentó que no se notara su rostro de fastidio al ver que Héctor ingresó en el gimnasio, acompañado de Cristian y Pacha.
EMIR: Yo no creo que tengamos que explicar mucho.
HECTOR: ¿Ah, no?
IVANA: No. Estemos de acuerdo o no, es la vida de ustedes y se la tenemos que respetar.
Vanesa miró confundida a sus amigos. Todos parecían muy serios.
VANESA: Tengo miedo de preguntar de qué hablan.
EMIR: Yo lo único que les voy a pedir es que no le nieguen la identidad al bebé. 
VANESA: ¿Qué bebé?
JOSE: Y yo no voy a poder asistir a la boda.
VANESA: ¿Qué boda?
IVANA: Estuvimos hablando entre nosotros y ya sabemos que te vas a casar con Juan, aunque lo engañes con Héctor y no sepas quién es el padre del hijo que estás esperando.
VANESA y HECTOR: ¿¡Qué!?
CARLA: Ni yo me atreví a tanto.
Cristian, orgulloso cerca de Vanesa y Héctor, acarició a la gallina.
CRISTIAN: ¿Escuchaste, Pacha? Vamos a ser tíos.
VANESA: No van a ser tíos porque no estoy embarazada. Por cierto, ¿de dónde sacaron que estoy embarazada?
Emir agachó la cabeza.
EMIR: Yo fui.
VANESA: ¿Y de dónde salió que me iba a casar?
Jose agachó la cabeza.
JOSE: Yo fui.
VANESA: ¿Y de dónde salió que lo engaño a Juan con Héctor?
Ivana se miró las uñas.
IVANA: No tengo idea. Los rumores salen de la nada.
Emma levantó la mano para quitarse una duda.
EMMA: Entonces, ¿tampoco es verdad que ingerís sangre de bebés para mantenerte joven?
VANESA: ¡No! ¿De dónde salió eso?
Emmanuel agachó la cabeza.
EMMA: Yo fui.
VANESA: No, chicos, no los reuní por ninguna de las cosas absurdas que me están acusando, sino porque Héctor quiere hablar con nosotros. Propongo que nos concentremos en lo que tiene que decir y dejemos todas las suposiciones que están haciendo sobre mi vida.
Héctor tomó la palabra tras el discurso de Vanesa.
HECTOR: Bueno, pensé que era difícil explicarles esto, pero estoy asumiendo que ustedes creen cualquier cosa. Así que probablemente no les resulte difícil de entender. Mi compañero y yo...
CRISTIAN: Y Pacha.
HECTOR: Y Pacha, entramos a este gimnasio para investigar un homicidio.
Héctor dio unos segundos de pausa dramática esperando alguna reacción de asombro, pero ninguno de los presentes dio indicios de haberse perturbado.
HECTOR: ¿Ninguno se sorprende por esto?
IVANA: Cuando uno está acostumbrado a ser sospechoso de homicidio a cada rato, estas noticias pierden impacto.
HECTOR: Ignorando ese comentario, paso a comentarles que nuestro muerto, por el que vinimos a investigar, ya no está muerto. Sino que lo vi con vida, interactuando entre la gente, en la fiesta de anoche.
Esta vez sí Héctor consiguió el efecto que esperaba.
EMIR: ¿Cómo es posible que un no muerto esté interactuando con nosotros en plena fiesta?
HECTOR: Llegó con Emma.
EMIR: Ah. Eso lo explica.
EMMA: ¿Llegó conmigo? ¿Quién es? ¿Nico? ¿Qué tengo que hacer? ¿Clavarle una estaca en el corazón? Es mi mejor amigo, pero lo haré.
HECTOR: No dije que fuera un vampiro. Y no es Nico. Es Toti.
EMMA: Ah, ni lo conozco. Sé que es el guía espiritual de Lucy y una persona sumamente importante en su vida. Le clavaré la estaca en el pecho igual.
HECTOR: ¡Que no es un vampiro! Pero tenemos que descubrir qué sucedió y, para ello, voy a necesitar la ayuda de ustedes.
Carla lanzó un suspiro de alivio.
CARLA: Qué suerte que éste era todo el asunto. Por un segundo pensé que nos quería hablar...
VANESA: Carla.
CARLA: Del refrigerador...
IVANA: Carla.
CARLA: Y del muerto que encontramos ahí.
TODOS: ¡Carla!
CARLA: Ya está. Lo dije. Me siento mejor.
Héctor miró a todos esperando que le dijeran que era un chiste, pero al ver que todos se mostraron alterados, dedujo que se había develado un gran misterio.
HECTOR: ¿Que tienen qué?
CRISTIAN: No puedo creerlo. ¡Pacha tenía razón! Perdón por no haberte creído.
Y abrazó a su gallina. Carla ahogó una gemido de angustia al ver la escena. Héctor, por su parte, miró a Vanesa esperando alguna clase de explicación.
VANESA: ¿Te acordás del hombre que te pedí que busques? 
HECTOR: Polenta.
VANESA: El mismo. Bueno, lo encontramos muerto en el congelador que está en el garaje de la casa de Emma.
CARLA: Pero en nuestra defensa, recién anoche nos enteramos que estaba ahí. Antes creíamos que era la ex novia de Jose.
HECTOR: ¿Qué?
Ivana acarició el cabello de Carla.
IVANA: Carlita, mi amor, creo que ya hiciste mucho por hoy. ¿Por qué no te vas a jugar afuera y dejás que los adultos hablen?
HECTOR: ¿Podemos ir a ver el cadáver? Al menos, el que sí tienen.

32

Emmanuel ingresó a su casa seguido por Vanesa, Emir, Carla, Héctor, Ivana, Cristian, Jose y Pacha. Se dirigieron automáticamente al garaje.
HECTOR: Entonces, la teoría que tienen es que Ariel lo mató y ocultó el cuerpo ahí.
JOSE: Pero antes, tiró el de mi ex novia que lo había guardado en el congelador.
HECTOR: ¿Y qué se les dio por verlo?
EMMA: Lo íbamos a enterrar en el patio para que en el refrigerador entren más bebidas.
EMIR: Además era para cerrar una etapa. Estamos con el tema del congelador desde el capítulo uno.
IVANA: Es verdad. Deshacernos de ésto nos costó más que al Rey de la Noche llegar al otro lado del muro.
HECTOR: ¿Ustedes tenían planeado enterrar un cuerpo sin avisarle a nadie?
CARLA: Es que si lo hacíamos, saltaba que intentamos enterrar a Lucas cuando estaba vivo.
Ivana volvió a acariciar el cabello de Carla.
IVANA: Carla... Mi cielo... Te vamos a terminar enterrando a vos.
Héctor abrió el congelador y descubrió que en su interior sólo había botellas de agua mineral.
HECTOR: Y bien... ¿dónde está?
VANESA: ¡Es imposible! ¡El cadáver estaba ahí! 
HECTOR: ¿Esto es una broma? ¿Me van a hacer creer que se levantó y se fue?
IVANA: Bueno... Si Toti pudo...
HECTOR: Chicos, no es gracioso. Los espero mañana para hablar sobre Toti si es que van a ayudarme. Vámonos, Cristian.
Cristian miró con tristeza a todos, mientras acariciaba a Pacha.
CRISTIAN: Me siento decepcionado que nos hayan hecho perder el tiempo. No por mí, sino por Pacha. Las gallinas viven menos porque nacen sabiendo amar.
EMIR: Esos son los perros, Cristian.
Pero Cristian no entró en razones y se fue detrás de su compañero. 
CARLA: Defraudamos al loco de la gallina.
VANESA: ¿¡A quién lo importa!? ¡Chicos! ¡El cuerpo que teníamos en el congelador no está!

miércoles, 28 de marzo de 2018

2.03 - "Corbata Violeta"

15

Emmanuel observó el hospital donde el grupo de la iglesia, al que pertenecía su novia, iba a presentar su obra de teatro. Para llegar hasta allí, le pidió a su amigo Nicolás para que lo llevara en auto.
NICO: Emma... ¿La cena a la que me invitaste es en el hospital?
EMMA: No, es en mi casa.
NICO: ¿Y por qué estamos en el hospital?
EMMA: Estamos siguiendo a Lucy. Creo que es cautiva de una secta.
NICO: ¿Y por qué una secta vendría a un hospital?
EMMA: Van a ser una obra de teatro para los niños con leucemia. Si hacer eso, en lugar de ir a cenar conmigo no significa que te lavaron el cerebro, no me imagino qué puede significar.
Su amigo Nicolás suspiró desde el asiento de conductor.
NICO: A mí me gustaría estar en tu cena en lugar de estar aquí.
EMMA: Exacto. Porque vos no sos parte de la secta.
NICO: No, Emma, porque tengo hambre. Y me prometiste comida. Y no estamos comiendo. Estamos siguiendo a tu novia que está haciendo beneficencia en un hospital.
Emmanuel recapacitó en las palabras de su amigo.
EMMA: No me gusta como suena eso. Creo que deberíamos irnos.
NICO: Es todo lo que pido.
EMMA: Después de darle un vistazo al interior del hospital.
Y antes de que Nicolás pudiera decir algo, el chico descendió del vehículo.

16

Las cosas en la casa de Emma no estaban mejor que en el auto de Nicolás. Jose, Ivana, Emir, Carla y Vanesa miraban con inquietud el cadáver que encontraron dentro del refrigerador. 
IVANA: ¿Qué significa esto? ¿Que Andrea está viva?
JOSE: No. Ariel fue muy claro al hablar de su muerte. Y debido a que me confesó que estaba esperando un hijo de él, no creo que tuviera sentido mentirme. 
EMIR: Entonces lo más probable es que en algún momento alguien haya intercambiado los cadáveres. 
IVANA: Pero, ¿por qué sacar a Andrea y meter a éste? ¿Y quién diablos es éste?
JOSE: A Andrea ya no la buscaba la policía. En cambio, este hombre puede estar siendo buscando con vida en este momento.
CARLA: Una cosa dejemos en claro. A este muerto de acá, lo mató Ariel, ¿no?
TODOS: Totalmente. Olvidate. Eso pasó.
CARLA: Gracias. Sigamos.
VANESA: Supongamos que Ariel cambió los cadáveres, ¿cuándo lo hizo?
EMIR: Cuando sacó el refrigerador del sótano del gimnasio para traerlo a la casa de Emma. 
JOSE: Eso fue como hace cuatro meses.
VANESA: Entonces tenemos que buscar a alguien que se haya denunciado desaparecido en ese período de tiempo. 
En ese momento, la puerta del garaje se abrió. Todos se sobresaltaron y se apresuraron a cerrar la tapa del refrigerador, pero sólo se encontraron con Pacha caminando hacia ellos.
JOSE: ¿Esa es nuestra cena?
CARLA: ¡No, Jose! ¡No seas insensible! ¡Ella es Pacha!
IVANA: ¿Esta es una de sus cosas de campo de las que siempre me río por compromiso pero que no entiendo realmente?
VANESA: Es una cosa de campo, pero no es nuestra. Es del otro pueblerino, Cristian.
EMIR: ¿Y la trajo para la cena?
CARLA: ¡Emir, no! ¡Es su amiga! ¡Su única y fiel amiga! 
Carla rompió a llorar ante la mirada incrédula de Ivana, Emir y Jose.
IVANA: Carla, ¿por qué te estás comportando más Carla que de costumbre?
CARLA: Es que la historia de vida de ese chico me llegó al corazón. Te juro, Ivana, te juro que te supera a tu capacidad de drama.
Ivana se llevó una mano en el pecho.
IVANA: ¿¡Qué!? ¡Es imposible que alguien me supere!
VANESA: El chico es hijo de Ariel.
IVANA: Y con eso, ya ganó.

17

Emma entró en la habitación donde se celebraba la obra y descubrió, con horror, que estaban interpretando el nacimiento de Jesús. Lucila hacía de María y, tras el nacimiento del bebé, se dio un beso con el que debía de hacer de José. O era José o en realidad estaba interpretando a María Magdalena y acababa de parir al hijo de cualquiera de sus clientes.
El punto es que lo besó. Y entonces Emmanuel comprendió que no era la secta la que la tenía atrapada, sino aquel muchacho rubio de cuerpo trabado. 
Estaba a punto de interrumpir la presentación y armar un escándalo que ni Ivana, pero alguien lo retuvo del brazo. Era un hombre de piel morena y casi obeso, que vestía un traje y una corbata violeta. 
HOMBRE: Yo que vos no haría eso. Sé por qué estás acá.
EMMA: ¿Ah, sí?
HOMBRE: Sos el novio de Lucila y estás celoso porque le dedica tiempo a los enfermos y carenciados en lugar de a vos. 
EMMA: Es verdad. Soy muy transparente y se notan mis complejos sentimientos.
HOMBRE: Vamos a dar una vuelta por el hospital. Mi nombre es Toti.
EMMA: Toti, ¿eh? ¿Esta será una de esas clases de paseos en donde hablaremos filosóficamente sobre el sentido de la vida y vos me harás creer que estoy equivocado y que debo dedicarle más tiempo a los que tienen menos que yo?
TOTI: No, para nada. Sólo que no quiero que arruines la obra de teatro.  
Se adentraron a caminar por los pasillos de la muerte.
TOTI: Sé que te cuesta entender lo que estamos haciendo aquí. Lucila es una persona importante para nuestra iglesia y ella realmente te quiere mucho. Eso es algo que verdaderamente no puedo entender yo. Pero aún así, me gustaría que compartieras unos días con nosotros para que veas lo bien que se siente ayudando al prójimo.
Emmanuel tuvo intenciones de echarse a reír, pero se contuvo. 
EMMA: Lo siento, pero si no vine voluntariamente aún sabiéndolo, la invitación tampoco va a cambiar mi idea.
TOTI: Bueno, ¿qué te parece un intercambio cultural? 
Deseó internamente que estuviera hablando de marihuana.
EMMA: ¿Qué me querés decir con eso?
TOTI: Lucila ha hablado sobre el grupo al que pertenecés. ¿Qué te parece si me sumo a algunas clases de CrossFit y en cambio vos venís a algunas de nuestras misiones? ¿Te suena un cambio justo? Creo que a Lucila eso la haría muy feliz.
Emmanuel se mordió el labio antes de responder.
EMMA: Bueno, me interesa que la gente vaya a CrossFit. Y si eso hace feliz a mi novia, no veo qué tan malo pueda ser. De hecho, tenemos un evento con mi grupo de entrenamiento. Podría invitarte, pero...
TOTI: Estaré encantado. ¿Vamos?
EMMA: ¿No vas a esperar a terminar la función?
TOTI: Honestamente, siento que hay un alma más carenciada que la de todos estos pobres enfermos que necesitan mi atención.
EMMA: Debe ser Nico. Es una suerte porque está en el auto.

18

Mientras tanto, Carla, Emir e Ivana, tenían a Pacha en sus manos para devolvérsela a su dueño original.
EMIR: ¿En serio es el hijo de Ariel? Por suerte sacó los genes de la madre.
CARLA: Es lo único bueno que le tocó en suerte, pobrecito. 
IVANA: Pero si uno es atractivo, ya tiene el 90% de la felicidad asegurada, Carla. Realmente creo que exageraste al decirnos que era un desdichado.
Cristian tomó a Pacha con alegría.
CRISTIAN: ¡La estaba buscando por toda la casa! ¡Qué susto! Pensé que la había perdido de nuevo. ¿Saben? Cuando me enteré que mi padre murió antes de que yo pudiera conocerlo, también Pacha había desaparecido. Fueron por dos o tres días en donde estaba con la pena de que mi padre se murió y que mi Pacha no estaba conmigo. Me pasaba horas mirando el corral que le había armado y todos los días le dejaba su comida por si regresaba.
Ivana comenzó a llorar.
IVANA: No puedo con esto.
CRISTIAN: Pero no pasa nada. Al final la historia tuvo un final feliz, porque Pacha volvió. ¡Y es más, habla! 
Todos miraron a Pacha esperando que comenzara a hablar. Pero obviamente la gallina nunca habló. 
CARLA: Pobrecito, ahora cree que la gallina habla.
Y aferrándose a Ivana, ambas se alejaron llorando hechas pedazos.

19

Vanesa se dirigió hacia Héctor y le quitó un trago de la mano.
VANESA: Necesito un favor.
HECTOR: ¿Necesitabas mi vaso?
VANESA: Quiero saber si podés acceder a un dato. Hay una persona que desapareció alrededor de cuatro meses y necesito saber si denunciaron su desaparición.
HECTOR: ¿Quién era?
VANESA: Ese es el punto. No sé el nombre. 
HECTOR: ¿Y por qué te interesa saber si desapareció una persona que no conocés?
Vanesa suspiró perdiendo la paciencia.
VANESA: ¿Podés ayudarme o no?
HECTOR: Claro, Vanesa. Puedo acceder a ese tipo de denuncia.
Ella sonrió satisfecha. Héctor quiso quitarle el vaso para seguir tomando pero ella lo alejó de su alcance. Héctor entendió la indirecta.
HECTOR: ¿Querés que vaya a investigar ahora?
VANESA: Temía haber sido demasiado sutil.
HECTOR: La sutileza no es una de las cosas que te caracterizan.

20

Emmanuel y Toti se subieron al auto de Nicolás. Nico miró a Toti, miró a Emma, volvió a mirar a Toti y luego se dirigió a su amigo.
NICO: Emma... Nunca me dijiste que Lucy era... Bueno, un hombre. No es que tenga problemas con eso, pero conocerla así, es un poco impactante.
EMMA: No es Lucy, Nico.
TOTI: Soy Toti.
NICO: Aaaahhhh... ¿Y quién es Toti? 
EMMA: Toti es el cura de la iglesia que viene con nosotros.
NICO: Hubiera preferido que sea Lucy.
EMMA: (a Toti) Tenías razón. Es un alma descarriada.
TOTI: No soy cura tampoco. Sólo un consejero de la iglesia. Pero no quisiera introducirme en tu vida social con este mote. No es mi intención recolectar gente para que nos ayude, simplemente es un trato entre nosotros dos.
EMMA: Entonces, ¿vas a ser una persona normal y corriente? 
TOTI: Soy una persona normal y corriente.
NICO: Perdón, pero tengo que decirte algo, Emma. Vamos a hablar afuera.
Antes de que Emmanuel pudiera responder, Nico descendió así que se vio obligado a imitarlo. Se encaminaron unos pasos lejos del auto.
NICO: Esta cuestión me resulta sumamente sospechosa. Entrás a un Hospital y salís con un hombre de traje que dice ser de la iglesia. ¿Qué pasa si es un loco que se escapó de su pabellón y nosotros lo estamos sacando fuera?
Emmanuel entonces analizó la peor de las posibilidades.
EMMA: Ahora que lo decís, quizá vio algo en mí que me resulta perturbador.
NICO: Todo lo que la gente percibe de vos es perturbador, Emma.
EMMA: Pero quizá él piense que soy Jesús y quiera crucificarme. 
Nico parpadeó un par de veces antes de responder.
NICO: ¿Qué?
EMMA: Soy un ser de luz, Nico.
NICO: Volvamos con el cura. Siento que al que dejaron escapar es a vos.

21

Jose había salido a tomar un poco de aire en la vereda, cuando sintió que sus ojos se iban a salir de la órbita al ver llegar a Juan Lunes a la fiesta de Emma.
JOSE: ¿Juan?
Juan extendió sus brazos y lo abrazó.
JUAN: Amigo de mi alma, ¿cómo estás?
JOSE: No sabía que éramos amigos.
JUAN: ¡Claro que sí! Todo amigo de Vanesa es amigo mío.
Jose tragó saliva.
JOSE: Que bueno que... Viniste.
JUAN: De hecho, es bueno encontrarte ahora, porque me gustaría hablar con vos.
JOSE: ¿Conmigo?
JUAN: Sí, sobre Vane precisamente.
Jose palideció.
JOSE: Pero no tengo mucho para hablar de Vane. Ni siquiera la conozco, de hecho. Sólo somos colegas de trabajo. Uno piensa que pasar mucho tiempo al día con una persona es símbolo de conocerla, pero en realidad no lo es. Además, sabés lo reservada que es ella con respecto a su vida. Sólo se enfoca en conservar su rostro de estar enojada todo el tiempo para que los alumnos nuevos la teman...
JUAN: Jose...
JOSE: ¡Es verdad, Juan! ¡No la conozco! Deberías hablar sobre ella con alguno de sus amigos. De sus verdaderos amigos, los que sí la conocen...
JUAN: Jose, Jose. No quiero que hablemos de ella porque necesite preguntarte algo, sino porque quiero tu ayuda. 
Jose volvió a respirar con un poco de calma.
JOSE: ¿Ah, sí? ¿Vos necesitás mi ayuda?
JUAN: Sí. Mirá, te lo voy a decir directamente porque me caés bien: quiero pedirle casamiento. 

22

Ivana se acercó hacia Emir en busca de un poco de ayuda espiritual.
IVANA: Emir, tengo una pequeña duda.
EMIR: Nunca las dudas que vengan de vos son pequeñas. ¿Qué pasa?
IVANA: Supongamos que descubro de casualidad que una amiga, que no es Vane, está engañando a su novio. ¿Qué harías?
EMIR: ¿Vane está engañando a Juan?
IVANA: ¡Que no es Vane! ¿Por qué pensás que es Vane?
EMIR: Porque Carla no tiene novio oficial y no tenés otra amiga.
IVANA: ¡Claro que tengo amigas! ¡Soy la chica de las mil amigas!
Emir le lanzó una mirada inquisitiva.
IVANA: De acuerdo. Es Vane. Descubrí que engaña a Juan cuando él se me metió en la ducha.
EMIR: ¿Por qué Juan y vos estaban en una ducha?
IVANA: No es la parte de la historia en la que tenés que concentrar, Emir. El punto es que no sé si decirle que la descubrí o simplemente seguir fingiendo que no lo sé. 
EMIR: Si fueras una persona normal, te diría que te mantengas al margen. Pero conociéndote, es poco probable que consigas hacer lo que corresponde. 
Ivana se quedó esperando algo más.
IVANA: ¿Entonces? ¡Porque no me dijiste nada que no sepamos!
EMIR: ¿Creés que conocemos al tercero en discordia?
IVANA: Lo estuve pensando como loca durante estas horas y creo haber descubierto quién es. Recién los vi interactuando y noté cierta tensión sexual entre ellos. Ya sabés, sonrisas nerviosas, revoleo de ojos, suspiros cargados de deseos al estilo "quiero arrancarte la ropa con los dientes". Dios, necesito tener sexo.
EMIR: ¿Con Vane?
IVANA: A estas alturas ya acepto lo que venga. El punto es que me puse a pensar "¿quién que conocemos ha regresado a nuestra vida recientemente?". Y entonces pensé en Héctor.
EMIR: ¿En Héctor?
IVANA: Cuando entrenaban juntos, hace un año atrás, siempre sentí que había algo entre ellos. Pero después Héctor desapareció por un año. Y ahora se volvieron a encontrar y creo que avivaron la llama de la pasión. Ya sabés, el deseo carnal que nunca tuvo su pasaje al acto. La histeria que deja lugar al placer. El sudor que se mezcla y que finalmente no tiene relación con el entrenamiento. ¡Me lleva el diablo! ¡Estoy re caliente!
EMIR: Voy a alejarme de vos por el resto de la noche y volveremos a hablar de ésto mañana.

23

Vanesa le dedicó una sonrisa de alivio al ver a Jose. Entre tanto lío por el cadáver que encontraron y que no era el que pensaban, se sintió un poco más relajada cuando lo vio acercarse hacia ella entre la multitud. Jose, al parecer, percibió la intención de la chica.
JOSE: No me sonrías tanto. Tu novio está en esta fiesta.
VANESA: ¿Qué novio?
JOSE: ¿Cuántos novios tenés?
VANESA: ¿Juan? 
JOSE: De verdad, ¿cuántos novios tenés?
VANESA: Es que no me esperaba que Juan viniera. Hace mil años que no asiste a una de las reuniones de nuestro grupo. 
JOSE: Tal vez ahora asiste porque cree que hay algo más que simplemente amigos rodéandote.
VANESA: ¿Estás insinuando que Juan sospecha sobre nosotros? Pero si ni siquiera sabe diferenciar el zapato derecho del izquierdo. 
Pero Vanesa percibió que Jose se encontraba realmente afectado por esa situación.
JOSE: Creo que lo mejor será que dejemos de vernos y nos limitemos a tener una relación profesional.
Y antes de que ella pudiera contestar algo, Jose se perdió entre la multitud. Por fortuna, Vanesa no tuvo tiempo de ofuscarse demasiado, porque en ese momento, llegó Héctor.

24

Cristian se sintió muy disgustado con su gallina. Lo había hecho quedar como un mentiroso delante de sus nuevos amigos. Así que se apartó un poco de la fiesta para tener una seria conversación con ella, ya que tampoco le gustaba montar escenas en público.
CRISTIAN: La verdad es que no puedo creer lo que me hiciste. Te traigo a esta fiesta y hago que conozcas a la gente que me rodea pero ahora no te gusta hablar.
PACHA: Ellos no pueden saber que hablo.
CRISTIAN: ¿Por qué no? ¿Qué tiene de raro?
PACHA: Es... Bastante raro. No nos entenderían. Ellos querrán llevarme a hacerme estudios. Me van a vender a la tele. Me separarían de vos.
CRISTIAN: Ellos no nos separarían.
PACHA: Por el dinero harían cualquier cosa. Así funcionan los humanos.
Cristian abrazó a su gallina.
CRISTIAN: Te prometo que no nos vamos a separar nunca.
PACHA: Yo quiero ayudarte a resolver crímenes. Por ejemplo, ¿sabías que tus nuevos amigos esconden un cadáver en el congelador que está en el garaje?
CRISTIAN: ¿Cómo es eso?
PACHA: Tienen a alguien muerto allí. Vamos. Tenés que verlo por vos mismo. 
Y Cristian siguió a su gallina hacia el garaje de la casa de Emma.

25

Vanesa acaparó a Héctor antes de que él pudiera tomar otra vez su copa de alcohol.
HECTOR: No me estás dejando respirar.
VANESA: Vas a respirar después de que me digas lo que averiguaste.
HECTOR: En efecto, hay un hombre, de unos 35 años de edad, que se dio por desaparecido hace unos cuatro meses. Alexander Presto, alias Polenta, por un chiste de la marca de alimentos. 
Héctor le extendió un par de fotografías del muchacho y ella comprobó, intentando hacer lo posible por disimular, que efectivamente era el hombre que tenían en el refrigerador.
HECTOR: ¿Me vas a contar por qué lo buscabas?
Vanesa no pudo responder en ese momento porque el dueño de la casa llegó en compañía de dos personas más.
EMMA: ¡Buenas todo el mundo! ¡La persona que más extrañaban ya está aquí! Pido disculpas por la demora. Ellos son mis amigos, Nico y Toti. Charlen con ellos y háganlos sentir integrados.
Vanesa se sintió un poco molesta porque Emma se tomó la libertad de invitar a personas que no iban al gimnasio, por más que la fiesta fuera en su propia casa. Pero entre el muerto, Jose y Juan, era la menor de sus preocupaciones. 
VANESA: Creo que sé dónde puede estar Polenta.
Pero Héctor no la estaba escuchando. Miraba con sorpresa hacia los recién llegados.
VANESA: ¿Héctor? Parece que viste un fantasma.
HECTOR: ¿Te acordás que te dije que me infiltraba en tu gimnasio para investigar un homicidio?
VANESA: Sí, ¿cómo podría olvidarme de eso?
HECTOR: Bueno, vas a tener que olvidarlo, porque el muerto acaba de entrar en la fiesta, vivito y coleando. 
Vanesa sintió un escalofrío recorrer la espalda, mientras seguía la mirada de Héctor, que se posaba en el hombre robusto y moreno que entró junto con Emma.
VANESA: ¿Cuál? ¿El de traje y cortaba violeta?
HECTOR: El mismo. Toti. Vanesa... Estoy investigando su homicidio. 

martes, 27 de marzo de 2018

2.02 - El Comodín Rescate


6

Vanesa se vio obligada a interrumpir su pasional encuentro clandestino cuando el intercomunicador de su casa sonó. 
Jose se sorprendió al verla dirigirse hacia la cocina.
JOSE: ¿Vas a atender?
VANESA: Claro que sí. Mi estructura obsesiva me impide estar relajada cuando alguien me está buscando. Dame unos segundos y me desharé del molesto que interrumpe.
Se fue hasta la cocina y atendió el intercomunicador.
VANESA: ¿Sí?
IVANA: ¿Vane?
Cuando Vanesa descubrió que del otro lado del intercomunicador estaba Ivana, supo que le llevaría más de unos segundos deshacerse de ella.
VANESA: Sí.
Tanta adrenalina le estaba provocando sueño.
IVANA: Si está dormido, ¿qué fue lo que interrumpimos exactamente?
VANESA: De acuerdo, no está dormido... Sólo que está... Atado.
EMMA: ¿Atado? ¡¿Atado?! ¿Tan gordo está que ahora lo confundís con un cerdo?
IVANA: Creo que no se refiere a la atadura para carnearlo, Emma.
EMMA: Entonces, ¿qué quiere decir?
IVANA: Te lo dibujaré por el camino. Vamos.
Todos salieron de allí cuando Carla le dio una última sonrisa a su amiga.
CARLA: Siempre supe que eras la del látigo.

8

Al día siguiente, Emmanuel estaba limpiando su casa para la cena que tendría lugar esa noche. Cuando llegó Lucy Love, recordó que también debía invitarla.
EMMA: Lucy, mi sol y estrellas, esta noche vamos a cenar aquí. Es la primera vez que organizamos una cena desde la apertura del nuevo gimnasio.
LUCI: ¿Esta noche? Hum... Mi amor, hoy tenemos una misión con los chicos de la iglesia.
EMMA: ¿Misión? ¿Qué puede ser más importante que venir a cenar con tu novio y tus amigos?
LUCI: Vamos a hacer una obra teatral en el pabellón de los niños con leucemia.
EMMA: ¿Y por eso vas a abandonarnos? ¡Lucy! ¡En un par de años esos chicos no van a recordar que fueron!
LUCI: En un par de años esos chicos estarán... No importa, Emma. Ya di mi palabra y voy a ir.
EMMA: ¿Sabés que me duele? Que todos mis amigos me amen, me idolatren, no conciban la vida sin mí, pero a vos parece que no te importa. Apuesto que ni siquiera tenés una foto mía en tu baño.
LUCI: No... ¿Por qué la tendría?
EMMA: No sé. Rodrigo me dijo que tiene una foto mía ahí y me pareció un lindo gesto. Qué tristeza, Lucy.
Su novia suspiró con cansancio, pero rodeó su cuello con sus brazos.
LUCI: Emma, vas a tener que aprender que soy una novia con objetivos en mi vida y no un trofeo. Hacer esto me hace bien y tenés que apoyarme.
Emma suspiró y la abrazó.
EMMA: Sí, tenés razón.
Pero lejos de entrar en comunión con la posibilidad de apoyar los proyectos de su novia, Emma ya tenía elaborado un plan en su cabeza.

9

Ivana entró a bañarse para ir a la casa de Emma. Repitió su ritual de siempre, poner algún disco de Melendi, su artista favorito, y cantar mientras se duchaba. 
Estaba en pleno cántico recordando los últimos tres conciertos a los que fue cuando de repente, un feroz ruido la sobresaltó.
De la nada, una pared del baño comenzó a desprenderse. 
Ella quedó en shock mientras el agua caía por su cuerpo y una pared desaparecía, dejando ver al otro lado a veinte albañiles que también la miraban desconcertados. 
Y entre todos ellos, distinguió a Sergio que, lata de cerveza en mano, se abría paso entre los escombros.
IVANA: ¡Sergio! ¿¡Qué demonios significa esto!?
SERGIO: ¿No te dije? Teníamos que derrumbar parte de la casa para construir la playa que quiero. 
IVANA: ¡Pero no me dijiste que ibas a derrumbar el baño! ¡En especial si yo lo estaba usando! 
SERGIO: Pero no derrumbé el baño. Sólo una pared.
IVANA: ¡El baño necesita tener cuatro paredes, Sergio! ¡¿Podés pasarme una toalla?
Sergio fue hasta la gaveta de las toallas y descubrió que estaba bajo los escombros de la pared derrumbada.
SERGIO: No puedo darte una ahora. Pero te presto mis medias.

10

Cerca de la hora establecida, Emmanuel recibió a su grupo íntimo. Vanesa, Jose, Emir, Carla e Ivana llegaron para preparar todo para la cena.
EMMA: Bueno, ya que todos están aquí, me tengo que ir. No ensucien mucho y por nada del mundo abran el cajón de mi mesa de noche. Es por el bien de ustedes, en realidad.
VANESA: ¿Cómo que te vas?
EMMA: Me surgió algo importante.
VANESA: ¿Qué puede ser más importante que enterrar el cuerpo de tu congelador y despistar a los policías que nos quieren meter presos?
EMMA: Vos que no tenés corazón, quizá nunca entenderías lo que uno hace por amor.
Vanesa lo tomó del brazo y comenzó a apretar con fuerza.
VANESA: ¡¿Estás diciendo que estás dejando tu responsabilidad de lado por algo relacionado a tu estúpida relación?!
Emmanuel, desesperado, extrajo un papel celeste del bolsillo de su jean.
EMMA: ¡Pido comodín de rescate!
VANESA: ¡¿Qué diablos es un comodín de...?!
IVANA: Lo siento, Vane.
Y acto seguido, Ivana le inyectó un tranquilizante en el cuello y Vanesa cayó redonda en el piso. Jose quedó paralizado de la impresión mientras Emma se daba a la fuga.
JOSE: ¿Qué acaba de pasar?
CARLA: Es que nos pusimos de acuerdo de tener unos Comodines de Rescate cuando Vanesa se pone a darnos órdenes.
EMIR: Pero para no abusar de eso, sólo nos hicimos unos talonarios para cada uno.
JOSE: Vaya... ¿Y puedo solicitar uno?
IVANA: Claro. Te haré uno a tu nombre.

11

Cuando Vanesa despertó, Jose, Ivana, Emir y Carla estaban cavando en el patio de Emma. La idea era deshacerse del cuerpo de Andrea Gordo antes de que llegaran los invitados, entre los cuales, claro, estaban dos policías.
VANESA: ¿Puedo preguntar por qué diablos me inyectaron un tranquilizante?
EMIR: Podés preguntar, pero honestamente, ¿quisieras oír la respuesta?
VANESA: No, mejor no. ¿Qué sucedió mientras me durmieron?
IVANA: Cavamos el pozo para enterrar a la ex novia de Jose y yo volví a ensuciarme. No puedo volver a casa a bañarme porque Sergio derrumbó nuestro baño. Y no quiero bañarme en la casa de Emma porque desconfío sobre las partes de su cuerpo que habrá tocado el jabón. ¿Puedo ir a bañarme en la tuya?
VANESA: Claro que sí, Ivana. Hay jabones sin usar en el aparador del baño. Y toallas sin estrenar en las gavetas de abajo.
IVANA: Gracias, Vane. Quizá tenga que robarme un par porque Sergio me dejó sin toallas. 
Y feliz de dejar que el resto continúe con la parte de enterrar el cuerpo, se fue de allí. 
CARLA: ¿Cuál va a ser el plan cuando vengan los policías?
VANESA: Creo que lo mejor que podemos hacer para no levantar sospechas, es hablar bien de Ariel.
CARLA: ¿Tenemos que hablar bien de Ariel? ¿No es más fácil si simplemente nos entregamos? La cárcel no parece tan mala idea.
EMIR: Además, quizá ellos lo conocieron. Si hablamos bien de él, van a sospechar más.
VANESA: Tantearemos el terreno acorde a cómo dirigen sus preguntas. Estén atentos.
El timbre de la casa sonó. Llegó el primer invitado y ellos, lejos de tener ordenada la casa, ni siquiera se habían desecho del cuerpo.
VANESA: Si ya están aquí, vamos a tener que dividirnos. Carla y yo atenderemos a los invitados y Jose y Emir tiren el cadáver de Andrea al pozo.
JOSE: ¿Te das cuenta que Andrea es mi ex novia y que estoy sufriendo un gran trauma por enterrar su cuerpo en un patio?
Vanesa se llevó las manos al corazón, totalmente afligida por lo que acababa de escuchar.
VANESA: Oh, Jose. ¿Por qué se te ocurre tener sentimientos en los momentos más inoportunos?
Vanesa y Carla no esperaron respuesta y fueron a atender a la puerta. Del otro lado, un muchacho delgado y sonriente las esperaba. 
VANESA: ¡Cristian! ¡Llegaste! Viniste temprano.
CRISTIAN: Ah, sí, perdón por eso. Es que mi casa queda en el campo y como no quería correr el riesgo de llegar tarde, me quedé a pasar la noche en el baldío de acá a dos cuadras. Gracias por invitarme. 
CARLA: ¿Pasaste la noche en un baldío por no llegar tarde hoy?
VANESA: Me encanta cuando son así de responsables.
CRISTIAN: No fue tan malo. La lluvia sirvió para bañarme y el sol de la siesta sirvió para secarme. Además, uno siempre la pasa bien con Pacha.
CARLA: ¿Quién es Pacha?
Las chicas vieron entonces, por primera vez, a la gallina que el muchacho traía en su regazo.
VANESA: ¡Creí que era un bolso!
CRISTIAN: No. Ella es Pacha. Es mi gallina mascota desde los 10 años. Mis abuelitos me la regalaron porque sacaron la idea de una novela. Ellos le eligieron el nombre. 
Carla estaba a punto de romper a llorar.
CARLA: ¿Tus abuelitos viven en una choza frente al mar?
CRISTIAN: Vivían. La choza se incendió con ellos dos dentro. ¿Cómo sabías?
Vanesa miró a su amiga, también a punto de llorar.
VANESA: Necesito un comodín.
CARLA: No funciona así, Vane.

12

Mientras tanto, Ivana estaba disfrutando de los beneficios de estar en un baño con cuatro paredes. Gozando de la placentera ducha, ni siquiera escuchó cuando alguien abrió la puerta y corrió las cortinas de la bañera.
Cuando abrió los ojos, se encontró con un asombrado y desnudo dueño del departamento.
IVANA: ¡Juan! ¡Por el amor de Dios!
JUAN: ¡Ivana! ¿Qué hacés acá?
IVANA: ¡Vine a bañarme porque no tengo baño en casa! ¿Vos qué hacés acá?
JUAN: ¡Esta es mi casa!
IVANA: ¡Me refiero a qué hacés acá en la ducha!
JUAN: Pensé que eras Vane. Y quería darle una sorpresa.
IVANA: ¿No tuviste suficientes emociones anoche?
JUAN: Anoche el vuelo tuvo algo de turbulencia, pero nada de qué sobresaltarse. ¿Por qué?
Ivana palideció con lo que escuchó. Si Juan estuvo volando la noche anterior, ¿a quién tenía atado Vane en su cuarto? De todas maneras, no era el momento de entrar en ese debate.
IVANA: ¡¿Podés salir de acá por favor?! ¡Tus tres ojos me están mirando!
JUAN: Lo siento. Ya me voy.
Una vez sola en el cuarto de baño, la duda volvió a sumergirse en su cabeza. ¿Acaso era posible de que haya sucedido lo que nunca creyó que sucedería?

13

 Mientras tanto, Cristian continuaba haciendo llorar a Carla y a Vanesa con su historia de vida, mientras acariciaba a Pacha. 
CRISTIAN: Yo creí en la costa, en una cabaña. Siempre fuimos pobres, así que yo tenía que salir a robar para poder alimentar a mis abuelos. En uno de esos atracos, un hombre me sorprende robando y comienza a golpearme. Pero afortunadamente se metió en medio una bella señorita que me quiso de marido. Pero el problema es que su madre y su hermano mayor no me querían, así que hicieron todo lo posible para separarnos. Me dijeron que tomara clases de equitación con otra chica, a la que luego la acusaron de ser mi amante. Pero como mi prometida sabía de mi inocencia, no creyó a su familia. Así que su familia mandó a matar a la chica que me enseñaba a andar en caballos para culparme a mí por el crimen. Luego me hicieron buscar unas joyas en un charco, diciéndome que eran de mi futuro suegro, pero cuando las encuentro, me acusan de habérmelas robado. Ahí fue cuando caí preso. En la cárcel, recibí una carta de mi futura esposa diciéndome que jamás me amó y que no vuelva a la costa. Entonces vine aquí, a buscar a mi padre.
Carla y Vanesa se sonaron la nariz, mientras intentaban dejar de llorar los mares de lágrimas que estaban derramando. 
CARLA: No... Puedo... Más... Por favor, que alguien me mate.
VANESA: Un momento, ¿viniste a buscar a tu padre?
El chico dejó de acariciar a Pacha, asintió y buscó en su billetera. Les entregó la foto que tenía de Ariel. 
CRISTIAN: Sí. Mis abuelitos me dijeron que él es mi padre, así que vine a buscarlo. Pero en el camino me enteré que acababa de morir. Parece que la suerte no me acompaña, ¿no creen?
Carla no aguantó más y volvió a romper en llanto.

14

Emir y Jose abrieron el refrigerador, dispuestos a llevar al final el plan. Y sorprendidos porque fueron los únicos que se quedaron a cumplirlos. El cuerpo estaba envuelto en una bolsa de plástico negra.
JOSE: Sé que esto te va a sonar raro, pero quisiera verla por última vez.
Emir lanzó un suspiro.
EMIR: Jose, ¿este es el momento en donde vas a rebelarme que te gusta tener sexo con cadáveres?
JOSE: ¡¿Qué?! ¡No! Pero necesito darle un cierre. Andrea, para mí, simplemente desapareció. Nunca la vi muerta. Y creo que hasta que no lo haga, una parte de mí va a continuar esperando que regrese.
EMIR: De acuerdo. Te daré tu momento. Avisame cuando la vuelvas a meter en la bolsa.
JOSE: No voy a tener sexo con ella, Emir.
EMIR: Lo sé, lo sé. Pero no quiero ver un cadáver.
Emir se puso de espaldas y se concentró en la pared del garaje, mientras le daba su espacio terapéutico al nuevo entrenador.
Tras una pausa, Jose volvió a llamarlo.
JOSE: Emir...
EMIR: ¿Ya está en la bolsa?
JOSE: No es Andrea.
Emir se giró sobre sus talones y corrió hacia el refrigerador. 
EMIR: ¿No lo es? ¿Estás seguro?
JOSE: Seguro. Ni siquiera es una chica. Es un hombre.
Emir comprobó que tenía razón. El cadáver congelado que tenía enfrente no era una mujer.
EMIR: Pero, ¿y éste quién es?