Cristian entró en el vacío garaje de Emmanuel y descubrió que, en efecto, había un enorme refrigerador allí. Pacha no le había mentido. Miró a su gallina con asombro.
CRISTIAN: ¿Me estás diciendo que hay alguien muerto dentro?
PACHA: Sí. Creo que tus nuevos amigos son unos criminales peligrosos.
CRISTIAN: ¡No, Pacha! Debe ser un error. ¿Vos viste al muerto?
PACHA: No lo vi, pero los escuché hablando de él. Está ahí dentro. Sólo tienes que abrir el congelador y descubrirlo.
Cristian se acercó hacia el refrigerador, pero tuvo un repentino ataque de culpa antes de poder levantar la tapa para abrirlo.
CRISTIAN: No puedo hacer esto. Revisar las cosas ajenas es inmoral.
PACHA: Un poco más inmoral es asesinar a alguien.
CRISTIAN: Tal vez escuchaste mal, Pacha...
TOTI: No puedo creerlo.
Cristian y Pacha se giraron al ver a un hombre de traje y corbata violeta que los miraba azorado desde la puerta del garaje.
TOTI: ¿Acaso sos ventrílocuo o escuché hablar a esa gallina?
CRISTIAN: No soy ventrílocuo.
El personaje regordete se acercó apresuradamente hacia ellos y se inclinó sobre la gallina.
TOTI: Esto es una maravilla del Señor.
Cristian notó que Pacha retrocedió unos pasos, algo asustada y Cristian temió que lo que le dijo anteriormente fuera verdad. Si alguien descubría que ella hablaba, los apartarían. Y él no podía perder a su más leal amiga por nada del mundo.
CRISTIAN: Disculpa, pero creo que me llevaré mi gallina...
TOTI: Oh, perdón si te asusté. Soy Toti, un amigo de la iglesia de Emma. Me envió aquí porque me dijo que dejó todas las bebidas sin alcohol en el congelador del garaje, ya que nadie las toma nunca.
Cristian pensó que si el tal Toti era una persona de la iglesia, no podría ser malo, así que se tranquilizó.
CRISTIAN: Está bien. Sólo que no quiero que se haga público lo de Pacha.
TOTI: Lo respeto, niño, de verdad. Sólo que tu gallina es producto de un milagro.
CRISTIAN: En eso, estamos de acuerdo. Pacha es mi mejor amiga. La única familia que me queda. Y eso es milagroso.
TOTI: Y habla.
CRISTIAN: Claro... Y habla.
Toti fue hacia el congelador y lo abrió, sin dejar a mirar a Pacha. Sacó una botella de agua mineral y la volvió a cerrar. Cristian confirmó que la gallina se equivocaba. Si hubiera un cadáver dentro, el tal Toti se hubiera dado cuenta.
TOTI: Me gustaría conocerla más.
CRISTIAN: Lo siento, señor Toti. Gracias, pero no.
Tomó a Pacha entre los brazos y salió de allí sin mirar atrás. Supo que, por su parte, llevar a Pacha fue un error y que tenía que salir de esa fiesta cuanto antes.
27
Vanesa creyó que Héctor estaba a punto de descomponerse.
VANESA: Héctor, es más que probable que se trate de un error. O te lo confundiste. O el chico que diste por muerto tiene un hermano gemelo o algo así.
HECTOR: Estudié ese caso de principio a fin, Vane. Al Toti que está en la fiesta, lo asesinaron.
VANESA: Pues no hicieron un buen trabajo.
HECTOR: Tengo que irme. Debo investigar más. Mañana nos reuniremos a hablar del tema.
Y antes de que ella pudiera decirle algo, Héctor se giró sobre sus talones y se marchó. Lo vio chocarse con su colega Cristian, que al parecer también huía despavorido con su gallina en brazos.
¿Qué diablos estaba sucediendo?
Sin darse cuenta, Ivana apareció a su lado.
IVANA: Héctor se fue...
VANESA: Sí, Ivana, se fue.
IVANA: Justo cuando Juan apareció...
VANESA: Sí, justo llegó Juan.
IVANA: Hum. Qué casualidad, ¿no? Y... Vane... ¿Creés que Héctor la tenga grande?
Vanesa miró a su amiga como si hubiera perdido la razón.
VANESA: ¡¿Qué?!
IVANA: Es decir, cuando entrena siempre se le marca algo muy interesante en su entrepierna, pero tal vez es sólo algo que ocasiona la ropa que se apega al cuerpo con la transpiración. Muchas veces, parece que tienen una herramienta interesante y al final no la tienen. ¿Qué pensás vos?
VANESA: Ivana, ¿por qué me estás hablando de penes?
Ivana suspiró con melancolía.
IVANA: No lo sé, Vane. Estaba hablando con Emir y de repente mis hormonas se despertaron.
VANESA: Bueno, andá con Sergio.
IVANA: Sergio se quedó en la construcción de la playa que está haciendo en nuestro patio. Realmente espero verlo y que esté flotando boca abajo en el agua. Pero volviendo a Héctor y su pene...
VANESA: No quiero hablar del pene de Héctor, Ivana.
Y dejándola hablando sola, Vanesa se marchó.
IVANA: Bueno, ¿del pene de quién querés hablar?
28
Al día siguiente, Carla estaba terriblemente nerviosa de asistir al gimnasio. Vanesa les había mandado un mensaje a todos, informándole que Héctor quería tener una charla con algunas personas del grupo y eso simplemente le dio la pauta de que todos terminarían presos al final del día.
Su ansiedad provocó que fuera la primera en llegar y que el gimnasio Aliados se encontrara cerrado. La siguiente en llegar fue Ivana, así que aprovechó para descargar sus angustias con ella.
CARLA: Estoy altamente preocupada. Creo que nos van a meter presos. Vane tendría que avisarnos lo que Héctor averiguó, porque sino nosotros somos capaces de decir cualquier cosa.
IVANA: Tranquila, Carla, creo que no es por eso.
CARLA: ¡Es por el muerto, Ivana! ¡Estoy segura! ¿Entendés? ¡Es por el muerto! Ni siquiera nos pusimos de acuerdo al respecto de qué vamos a decir. Seguro que todos vamos a decir algo diferente y no vamos a salir de prisión nunca más.
IVANA: Carla... Yo creo que Vane nos citó aquí para aclararnos su romance con Héctor.
CARLA: No, Ivana, es por... Esperá... ¿Qué romance de quién con quién?
Ivana lanzó un suspiro de fastidio.
IVANA: Creo que Vanesa y Héctor son amantes.
CARLA: ¡Me muero! ¡Sí! ¡Qué genial! ¡Sabía que la desgraciada no podía ser perfecta en todo! ¡Lo sabía! ¿Cómo te enteraste?
IVANA: Cuando nosotros fuimos a la casa de Vane, ella se estaba acostando con alguien pero Juan estaba en pleno vuelo.
CARLA: ¡Oh, por Dios! ¡Soy tan feliz!
Y así nada más, toda su ansiedad se esfumó y se dejó llenar por la dicha.
29
Emir y Jose fueron caminando a la par hacia el gimnasio para asistir a la convocatoria. La idea de que el policía quisiera hablar con ellos les resultaba casi tan desalentadora como a Carla.
EMIR: Jose... Si nos metieran presos, ¿con quién te gustaría compartir celda?
Jose se llevó la mano al mentón para analizar la pregunta.
JOSE: ¿Cuáles son mis opciones?
EMIR: Bueno, probablemente caiga Emma porque tiene el congelador en su cochera. Es lógico que caeré yo porque soy uno de los que enterró a Lucas. Y es más que probable que caiga Sergio, porque Ivana no permitiría que él quede en libertad.
JOSE: Bueno, si llegara a caer preso, aunque no entendería por qué ya que yo no hice nada, te elegiría a vos.
Emir sonrió de oreja a oreja.
EMIR: Gracias, Jose, yo también te elegiría a vos.
Se produjo un calmo silencio entre ambos.
EMIR: ¿Y cuál de los dos le va a dar a cuál?
Jose puso los ojos en blanco.
JOSE: No podías reprimírtelo, ¿no?
EMIR: No.
JOSE: Yo creo que Vane nos está convocando para anunciarnos que se casará.
EMIR: ¿¡Qué!? Entonces es verdad que está embarazada.
Jose sintió un pequeño mareo ante lo que escuchó.
JOSE: ¿De dónde sacaste eso?
EMIR: Anoche, en la fiesta, no tomó ni una gota de alcohol. Al principio, pensé que intentaba estar lúcida por lo del plan, pero ahora...
La posibilidad de que la chica con la que venía teniendo encuentros clandestinos estuviera embarazada, lo alteró.
JOSE: Si Vanesa está embarazada, puede que el padre no sea Juan.
Esperaba causar alguna clase de impacto en Emir, pero él analizó la situación con rostro imperturbable.
EMIR: Así que vos también te enteraste lo de ella y Héctor.
JOSE: ¿Vane y Héctor?
EMIR: Sí, parece que se reencontraron el otro día y se reavivó la llama de la pasión entre ellos. Así que si el padre de su hijo no es Juan, es Héctor.
30
Emma, de camino al gimnasio, se encontró esa tarde con una versión confundida y ansiosa de Lucy Love.
LUCY: Acabo de ver en Facebook que mi guía espiritual de la iglesia estuvo en tu fiesta de anoche. ¿Cómo sucedió eso?
EMMA: Bueno, él apareció diciendo que vos sos importante para la iglesia y que sabe lo importante que soy para vos. Entonces quiso conocerme.
LUCY: ¿Y apareció así nada más?
EMMA: Y claro, amor. No vas a pensar que te seguí hasta el hospital, que quise interrumpir tu actuación porque te besabas con otro chico y que justo él me detuvo antes de que armara un escándalo.
LUCY: Ay, no, Emma. ¿Cómo voy a pensar eso? Serías un enfermo.
EMMA: Por eso no lo hice.
LUCY: ¿Y qué te pareció Toti?
EMMA: Fue divertido para ser un cura.
LUCY: No es un cura.
EMMA: Pese a todo el rollo de Dios y esas cosas que no me importan, creo que debo devolver el buen gesto y darle una oportunidad a tu secta.
LUCY: No es una secta.
EMMA: Ayudaré al prójimo.
Lucy saltó a sus brazos y le dio un beso, llena de felicidad.
LUCY: Oh, mi amor, no sabés lo feliz que me hacés. Jamás imaginé que te escucharía decir que te interesa ayudar a otra persona.
EMMA: Pero, Lucy, yo soy un ser de luz. Me sorprende que te sorprenda. En fin, debo irme al gimnasio. Si no vuelvo, es porque terminé preso.
LUCY: Bueno... Esperá... ¿Qué?
EMMA: Recordá, Lucy, que Cristo también fue juzgado y era un tipo buenísimo. Convertía el agua en vino. Eso lo hacía chévere.
Y dándole un beso a una más confundida Lucila, se marchó hacia la reunión a la que fue citado.
31
Cuando Vanesa llegó al gimnasio, todas las personas la estaban esperando, pero por fortuna, todavía no había rastros de los policías.
Vio a Emma, Emir, Jose, Ivana y Carla y se dirigió a hablarles.
VANESA: Perdón la demora. Quería hablar con ustedes antes de que llegue Héctor. En la fiesta de anoche, han sucedido cosas extrañas...
HECTOR: Que yo se las explicaré.
Vanesa intentó que no se notara su rostro de fastidio al ver que Héctor ingresó en el gimnasio, acompañado de Cristian y Pacha.
EMIR: Yo no creo que tengamos que explicar mucho.
HECTOR: ¿Ah, no?
IVANA: No. Estemos de acuerdo o no, es la vida de ustedes y se la tenemos que respetar.
Vanesa miró confundida a sus amigos. Todos parecían muy serios.
VANESA: Tengo miedo de preguntar de qué hablan.
EMIR: Yo lo único que les voy a pedir es que no le nieguen la identidad al bebé.
VANESA: ¿Qué bebé?
JOSE: Y yo no voy a poder asistir a la boda.
VANESA: ¿Qué boda?
IVANA: Estuvimos hablando entre nosotros y ya sabemos que te vas a casar con Juan, aunque lo engañes con Héctor y no sepas quién es el padre del hijo que estás esperando.
VANESA y HECTOR: ¿¡Qué!?
CARLA: Ni yo me atreví a tanto.
Cristian, orgulloso cerca de Vanesa y Héctor, acarició a la gallina.
CRISTIAN: ¿Escuchaste, Pacha? Vamos a ser tíos.
VANESA: No van a ser tíos porque no estoy embarazada. Por cierto, ¿de dónde sacaron que estoy embarazada?
Emir agachó la cabeza.
EMIR: Yo fui.
VANESA: ¿Y de dónde salió que me iba a casar?
Jose agachó la cabeza.
JOSE: Yo fui.
VANESA: ¿Y de dónde salió que lo engaño a Juan con Héctor?
Ivana se miró las uñas.
IVANA: No tengo idea. Los rumores salen de la nada.
Emma levantó la mano para quitarse una duda.
EMMA: Entonces, ¿tampoco es verdad que ingerís sangre de bebés para mantenerte joven?
VANESA: ¡No! ¿De dónde salió eso?
Emmanuel agachó la cabeza.
EMMA: Yo fui.
VANESA: No, chicos, no los reuní por ninguna de las cosas absurdas que me están acusando, sino porque Héctor quiere hablar con nosotros. Propongo que nos concentremos en lo que tiene que decir y dejemos todas las suposiciones que están haciendo sobre mi vida.
Héctor tomó la palabra tras el discurso de Vanesa.
HECTOR: Bueno, pensé que era difícil explicarles esto, pero estoy asumiendo que ustedes creen cualquier cosa. Así que probablemente no les resulte difícil de entender. Mi compañero y yo...
CRISTIAN: Y Pacha.
HECTOR: Y Pacha, entramos a este gimnasio para investigar un homicidio.
Héctor dio unos segundos de pausa dramática esperando alguna reacción de asombro, pero ninguno de los presentes dio indicios de haberse perturbado.
HECTOR: ¿Ninguno se sorprende por esto?
IVANA: Cuando uno está acostumbrado a ser sospechoso de homicidio a cada rato, estas noticias pierden impacto.
HECTOR: Ignorando ese comentario, paso a comentarles que nuestro muerto, por el que vinimos a investigar, ya no está muerto. Sino que lo vi con vida, interactuando entre la gente, en la fiesta de anoche.
Esta vez sí Héctor consiguió el efecto que esperaba.
EMIR: ¿Cómo es posible que un no muerto esté interactuando con nosotros en plena fiesta?
HECTOR: Llegó con Emma.
EMIR: Ah. Eso lo explica.
EMMA: ¿Llegó conmigo? ¿Quién es? ¿Nico? ¿Qué tengo que hacer? ¿Clavarle una estaca en el corazón? Es mi mejor amigo, pero lo haré.
HECTOR: No dije que fuera un vampiro. Y no es Nico. Es Toti.
EMMA: Ah, ni lo conozco. Sé que es el guía espiritual de Lucy y una persona sumamente importante en su vida. Le clavaré la estaca en el pecho igual.
HECTOR: ¡Que no es un vampiro! Pero tenemos que descubrir qué sucedió y, para ello, voy a necesitar la ayuda de ustedes.
Carla lanzó un suspiro de alivio.
CARLA: Qué suerte que éste era todo el asunto. Por un segundo pensé que nos quería hablar...
VANESA: Carla.
CARLA: Del refrigerador...
IVANA: Carla.
CARLA: Y del muerto que encontramos ahí.
TODOS: ¡Carla!
CARLA: Ya está. Lo dije. Me siento mejor.
Héctor miró a todos esperando que le dijeran que era un chiste, pero al ver que todos se mostraron alterados, dedujo que se había develado un gran misterio.
HECTOR: ¿Que tienen qué?
CRISTIAN: No puedo creerlo. ¡Pacha tenía razón! Perdón por no haberte creído.
Y abrazó a su gallina. Carla ahogó una gemido de angustia al ver la escena. Héctor, por su parte, miró a Vanesa esperando alguna clase de explicación.
VANESA: ¿Te acordás del hombre que te pedí que busques?
HECTOR: Polenta.
VANESA: El mismo. Bueno, lo encontramos muerto en el congelador que está en el garaje de la casa de Emma.
CARLA: Pero en nuestra defensa, recién anoche nos enteramos que estaba ahí. Antes creíamos que era la ex novia de Jose.
HECTOR: ¿Qué?
Ivana acarició el cabello de Carla.
IVANA: Carlita, mi amor, creo que ya hiciste mucho por hoy. ¿Por qué no te vas a jugar afuera y dejás que los adultos hablen?
HECTOR: ¿Podemos ir a ver el cadáver? Al menos, el que sí tienen.
32
Emmanuel ingresó a su casa seguido por Vanesa, Emir, Carla, Héctor, Ivana, Cristian, Jose y Pacha. Se dirigieron automáticamente al garaje.
HECTOR: Entonces, la teoría que tienen es que Ariel lo mató y ocultó el cuerpo ahí.
JOSE: Pero antes, tiró el de mi ex novia que lo había guardado en el congelador.
HECTOR: ¿Y qué se les dio por verlo?
EMMA: Lo íbamos a enterrar en el patio para que en el refrigerador entren más bebidas.
EMIR: Además era para cerrar una etapa. Estamos con el tema del congelador desde el capítulo uno.
IVANA: Es verdad. Deshacernos de ésto nos costó más que al Rey de la Noche llegar al otro lado del muro.
HECTOR: ¿Ustedes tenían planeado enterrar un cuerpo sin avisarle a nadie?
CARLA: Es que si lo hacíamos, saltaba que intentamos enterrar a Lucas cuando estaba vivo.
Ivana volvió a acariciar el cabello de Carla.
IVANA: Carla... Mi cielo... Te vamos a terminar enterrando a vos.
Héctor abrió el congelador y descubrió que en su interior sólo había botellas de agua mineral.
HECTOR: Y bien... ¿dónde está?
VANESA: ¡Es imposible! ¡El cadáver estaba ahí!
HECTOR: ¿Esto es una broma? ¿Me van a hacer creer que se levantó y se fue?
IVANA: Bueno... Si Toti pudo...
HECTOR: Chicos, no es gracioso. Los espero mañana para hablar sobre Toti si es que van a ayudarme. Vámonos, Cristian.
Cristian miró con tristeza a todos, mientras acariciaba a Pacha.
CRISTIAN: Me siento decepcionado que nos hayan hecho perder el tiempo. No por mí, sino por Pacha. Las gallinas viven menos porque nacen sabiendo amar.
EMIR: Esos son los perros, Cristian.
Pero Cristian no entró en razones y se fue detrás de su compañero.
CARLA: Defraudamos al loco de la gallina.
VANESA: ¿¡A quién lo importa!? ¡Chicos! ¡El cuerpo que teníamos en el congelador no está!