Previamente en A las 21 en CrossFit:
Jose decidió ayudar a los chicos en la búsqueda del congelador, pero la última noche que los entrenó recibió un ataque que lo dejó inconsciente.
I
La Víspera de Año Nuevo
Emir y Sergio tomaron la decisión de comenzar el Año Nuevo renovados. Así que para un cambio de look, recurrieron a un viejo estilista de confianza: Robus de Jesús Love, el hermano de Lucy. Una versión un poco menos carismática pero más barbuda de la ex compañera de entrenamiento de Carla.
ROBUS: ¡Chicos! ¡Tanto tiempo!
EMIR: ¿Nos extrañaste?
ROBUS: Mi hermana lo hizo. ¿Qué puedo hacer por ustedes?
SERGIO: Queremos el pelo platinado. Un cambio total es justo lo que necesito para lidiar con la angustia de todo lo que me está pasando.
ROBUS: Vaya. ¿Qué es lo que está pasando?
SERGIO: ¿No te enteraste?
EMIR: Hay una chica muerta que puede estar desaparecida en un congelador que no encontramos y la única persona que parecía dispuesta a ayudarnos, fue golpeada y se encuentra en coma.
SERGIO: Yo me refería a que cancelaron mi cuenta de Mercadolibre. Me sobra el dinero y no sé en qué gastarlo, así que decidí invertir en mí.
EMIR: ¿Específicamente en qué lo invertías antes?
Robus hizo pasar a los chicos a sus sillas de peluquero y literalmente comenzó a quemarles la cabeza con los productos.
ROBUS: Me enteré de lo que sucedió con Jose. ¿Así que lo quisieron asaltar a la salida del gimnasio?
EMIR: Su ataque fue muy conveniente. Justo cuando nos estaba por ayudar.
ROBUS: No parece tan al azar. Lo único que se me ocurre, es que Jose haya tenido tanto miedo de que lo asalten y lo golpeen hasta la muerte, que por la Ley de Atracción terminó sucediendo. Pero es un miedo muy extraño con el cual vivir.
Durante horas, los chicos debatieron sobre lo sucedido con Andrea, Jose y la extraña relación que todo aquello tenía con el gimnasio. Tras una larga pausa, Sergio decidió revelar algo que lo tenía confundido.
SERGIO: Emir... ¿Cuál era Jose?
EMIR: El que no es Lucas.
SERGIO: Son tantos que me cuesta recordarlo.
EMIR: Son sólo tres, Sergio. Sólo tres entrenadores.
SERGIO: ¿Quién es el feo, el bueno y el malo?
ARIEL: ¿Cuál de los doce es Judas?
Sergio y Emir quedaron paralizados del pánico al ver que Ariel estuvo en la misma peluquería que ellos.
EMIR: Ariel... Por Dios... Estás en todos lados.
ARIEL: Como Dios. Antes que nada, quiero decirles que me encanta el look que tienen. Me alegra ver que quieren parecerse a mí.
Emir tomó del brazo a Robus, en ese momento.
EMIR: Quiero volver a mi color natural.
ROBUS: Pero, Emir, hacer eso nos va a llevar cuatro horas.
EMIR: No me importa.
ROBUS: Vas a llegar tarde a la fiesta... Y yo voy a llegar tarde a mi cena familiar... De fin de año. Toda mi familia estará reunida, por primera vez en tantos meses, después de que una terrible pelea...
EMIR: Robus, como estilista, ¿dejarías salir a la calle a una persona que te dice que se parece a Ariel?
Entonces, entre maldiciones, Robus comenzó a preparar nuevamente los productos para volver a teñir el pelo de Emir.
ARIEL: Escuché lo que dijeron. Sobre Jose.
EMIR: ¿Estuviste escuchando nuestra conversación? ¡Eso es tan infantil!
ARIEL: Y eso que no te enterás todavía de las capturas de Whatsapp que me mandan del grupo que tienen. Pero volvamos al tema. Escuché todo lo que dijeron sobre Jose y la desaparición de Andrea.
SERGIO: ¿Cuál era Jose?
Ariel se limitó a mirar a Emir.
ARIEL: El punto es que los quiero ayudar. Durante mucho tiempo guardé el secreto pero creo que es hora de que salga a la luz. Yo sé quién mató a Andrea.
II
Las hadas terminaron de confeccionar su vestido y ella se vio como una princesa frente al espejo. El Espejo, a su vez, le aseguró de que era la más hermosa del reino. Y gracias a ese mismo espejo, pudo ver que el príncipe Álvaro estaba asombrado de encontrarla así.
ÁLVARO: ¿Vas a algún lado?
LUCILA: Me invitaron a una fiesta de despedida del gimnasio con mis ex compañeros. Pensaba ir en un unicornio.
ÁLVARO: ¿Vas a ir porque extrañás a tu antiguo grupo o vas a ir por Emma?
Lucy Love, que jamás mentía, no respondió. Se sentó sobre la nube y derramó unas lágrimas que se convirtieron en perlas al tocar el piso.
ÁLVARO: No puedo creer que me hagas esto. ¿Quién te despertó del sueño eterno cuando tocaste el alfiler encantando?
LUCILA: Vos, Álvaro...
ÁLVARO: ¿Quién te despertó cuando comiste esa manzana envenenada?
LUCILA: Vos, Álvaro, vos...
ÁLVARO: ¿Y quién te rescató de la torre...?
LUCILA: ¡Vos! ¡Fuiste vos!
ÁLVARO: Entonces, ¿por qué te atrae Emma?
LUCILA: Claramente, porque no lo necesito para mantenerme con vida.
Álvaro lanzó un suspiro de fastidio y salió de la habitación, tan enojado que marchitaba las rosas de la sala a su paso, rumbo a enfrentarse finalmente con su rival.
III
Ya en la noche, Ivana y Vanesa iban caminando hacia la fiesta del gimnasio.
IVANA: Estoy totalmente horrorizada con que hagamos una fiesta unos días después de que Jose haya sido golpeado.
VANESA: Percibí que estás angustiada.
IVANA: Es que... Sí. ¿Tanto se me nota?
VANESA: El pasacalle que dice #TodosSomosJose que estás trayendo y la vincha de #Pray4Jose fueron un indicio.
IVANA: Y eso que no viste las estampitas que pienso repartir si se muere. Tengo tantas, que una parte mía espera que lo haga.
VANESA: Si Jose se muriera sería tan amado, que Ariel, por celos, sería capaz de morir también.
IVANA: No me impulses a ir a desconectar a Jose.
Cuando llegaron a la puerta del local, se encontraron con Sergio, Darío, Adrián y Matías, que las esperaban en la vereda.
DARIO: Chicas, ¿dónde está Carla?
IVANA: Es bueno saber que las horas que pasé produciéndome frente al espejo para obtener este tipo de reacciones, fueron bien invertidas.
DARIO: No lo tomes a mal. Vos tenés a Sergio para que te diga cosas lindas.
Todos se giraron a ver que Sergio miraba su reflejo por las puertas de vidrio del gimnasio.
SERGIO: No me parezco a Ariel. No sería capaz de ser tan narcisista y egocéntrico.
Ninguno le respondió.
DARIO: Bien, ¿y Carla?
VANESA: Está viniendo con Emma.
DARIO: ¿En tortuga?
VANESA: Creo que en jirafa nomás. ¿Por qué la insistencia?
DARIO: Porque esta será la noche en donde le diré la verdad.
Todos los presentes celebraron la gran iniciativa de Darío. Excepto Matías, que apartó a Adrián del grupo.
MATIAS: ¿Suena mal que yo también haga lo mismo? O sea, hace tiempo dejé de verla a Carla como la amiga de la infancia con la que escarbábamos la tierra la buscar gusanos y comerlos. Hace tiempo que la veo como una mujer. ¿Es malo que se lo quiera confesar la misma noche que Darío quiere confesárselo?
Adrián miró a Matías pero no dijo nada.
MATIAS: Tenés razón, Adrián. Soy un mal amigo.
IV
Emma y Carla estaban yendo en jirafa hacia la fiesta cuando él decidió que era el momento de confesar una gran verdad.
EMMA: Quiero contarte algo. Si no te lo dije antes, fue porque estaba preocupado de que mi vida corriera peligro. En especial después de lo que le pasó a Jose.
CARLA: Un momento. Si me lo contás a mí, ¿mi vida va a correr peligro?
EMMA: Así es.
CARLA: Entonces, ¿por qué me lo vas a contar?
EMMA: ¿Querés que no te lo cuente?
CARLA: No, contame. Sólo quería quedar como alguien que tiene aprecio a su vida.
EMMA: Hace unas semanas atrás, alguien me pidió que guarde un congelador en mi garaje. Y creo que es el mismo congelador del que todo el mundo habla.
CARLA: ¡Santas vacas, Emma! ¡Lo tuviste todo este tiempo! ¿Quién te lo llevó?
EMMA: No puedo decírtelo, Carla. Y no intentes adivinarlo, porque nunca lo vas a descubrir.
CARLA: Fue Ariel, ¿verdad?
EMMA: Claro.
CARLA: ¡Tenemos que decírselo a los chicos!
Carla hizo picar las espuelas sobre la jirafa para que aumentara su velocidad, pero en plena calle, un Álvaro muy enojado les impedía el paso. Señaló a Emma con una espada.
ÁLVARO: Esta situación se termina esta noche, Emma. Te reto a un duelo.
V
Mientras tanto, ajenos a todo, en la fiesta, los chicos notaron con cierto temor que Ariel tomaba el micrófono para comenzar a hablar.
ARIEL: ¡Bienvenidos a la Fiesta de Fin de Año! Como todos saben, hace un tiempo atrás, he recibido una ruda traición de parte de un amigo, que abrió su propio gimnasio y se llevó a todos mis clientes. Pero ese dolor, superando al dolor que tuve cuando viajé a una importante competencia y nadie fue a despedirme ni a sacarme fotos, fue sanado por un maravilloso grupo de personas que llegó después...
Entre el público, Lucas, el otro entrenador que no es Jose, se acercó hacia Vanesa, Ivana y Darío.
LUCAS: Quiero hablar con ustedes. Es sobre el congelador.
IVANA: ¿Ahora? Ariel está por decir algo lindo sobre nosotros.
ARIEL: Un grupo que se volvió como mi familia...
LUCAS: Tiene que ser ahora. Ariel va a estar entretenido en su discurso. Vamos a bajar al depósito.
VANESA: Vamos.
IVANA: ¡Pero Ariel está hablando bien de nosotros! ¡Esto nunca pasa!
ARIEL: Estoy hablando, por supuesto, del grupo de las 20. Un fuerte aplauso para ellos.
Ivana se quedó perpleja.
IVANA: Ay, ni siquiera sé por qué me esfuerzo.
DARIO: ¿No deberíamos esperar a Emir antes de seguir a Lucas? Dijo que averiguó algo importante.
IVANA: Emir todavía sigue en la peluquería. Y las opciones son las de seguir a Lucas o continuar escuchando a Ariel.
DARIO: En realidad, prefiero aguantar el discurso de Ariel pero hablar con Carla apenas llegue. Creo que Matías piensa hacer lo mismo que yo y no quiero que me gane.
ARIEL: Por eso, ahora, les voy a cantar a capella las que considero que son mis 30 mejores canciones.
Darío palideció.
DARIO: Bien, vamos. Supongo que no estaba destinado a ser.
VI
Descendieron de la jirafa, y mientras Carla la ataba a un árbol, Emma escuchaba las condiciones del duelo de Álvaro.
ÁLVARO: El trato será éste. El que muere, dejará en paz a Lucila.
EMMA: De acuerdo, cobarde. Voy a pelear con vos. Vas a ver que al final, voy a ser yo el que...
Álvaro le pegó un puñetazo de lleno en la nariz a Emma, lesionándola al instante. Emma cayó redondo en el piso.
CARLA: ¡Emma! ¡Esto era tan obvio!
Pero a Álvaro aquello no le bastó, así que sacó de su cinturón una espada, apuntando directamente al cuello del chico frágil.
CARLA: ¡Vas a matarlo de verdad!
ÁLVARO: Un duelo es un duelo.
RODRIGO: ¡Vos no vas a matar a nadie!
Todos se giraron para ver a Rodrigo, quien con su remera azul de Superman y una toalla roja atada alrededor del cuello para que hiciera de capa, apareció en la escena para salvar la vida de Emma.
EMMA: Rodrigo...
RODRIGO: Este cretino se ha abusado de tu flacucho e inútil físico por última vez, Emma. Ahora yo seré el rival de Álvaro, para salvar tu honor.
Y mientras Rodirgo y Álvaro empezaban una pelea, Carla se dirigió a socorrer a su amigo.
CARLA: Me conformo con que al final, Rodrigo y vos se besen.
EMMA: ¿Qué?
CARLA: Nada.
VII
Emir entró corriendo a la Fiesta de fin de Año, ignorando que en ese momento Ariel estaba cantando en el escenario. Tenía que buscar a sus compañeros investigadores. Por suerte, se topó con Adrián y Matías.
EMIR: ¡Chicos! ¿Vieron a Vane? ¿Y a los otros que no son Vane?
MATIAS: Sí, siguieron a Lucas hacia el depósito. Parece que tenían que hablar de algo importante.
EMIR: ¡Oh, Dios! ¡Están en peligro! ¡Debo ir para allá!
Pero Matías lo agarró del brazo antes de dejarlo marchar.
MATIAS: Esperá. ¿Viste a Carla?
EMIR: No. ¿No está con los demás?
MATIAS: No. Todavía no llega y esta noche quería decirle lo que me pasa con ella. Antes de que Darío me gane.
EMIR: Uh, drama. Me encanta. A ella le va a encantar más. Pero debo salvar a los chicos primero.
ARIEL: ¡Miren! ¡Ahí llegó Emir! Es uno de nuestros gays favoritos. Tenemos otro, pero como tiene novia, no podemos decir quién es. ¡Emir! ¡Saludá al público! ¿Quién es ese rubio que está con vos? ¿Es tu novio? ¡Trajo a su novio! ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!
Emir y Matías quedaron catatónicos ante la multitud.
MATIAS: No puedo creer que Ariel no se acuerde de mí. Voy hace meses con él.
EMIR: Mati, tengo que ir a salvar a los chicos y no puedo hacerlo si todos nos están mirando.
MATIAS: Ariel no va a dejar de señalarnos hasta que lo hagas.
EMIR: De acuerdo.
Y entonces se dieron un beso en los labios, celebrados por todos los espectadores. Luego, Ariel comenzó a cantar, así que Emir decidió salir corriendo hacia el sótano.
MATIAS: Si lo de Carla no funciona, ¿te puedo llamar?
EMIR: ¡Claro!
Bajó las escaleras lo más apresurado que pudo, pero llegó demasiado tarde.
Lucas yacía en el piso, cubierto de un charco de sangre. Ivana lloraba a su lado como si fuera una viuda en desgracia, totalmente histérica. Darío se agarraba la cabeza y Vanesa parecía pensar cuál era el siguiente paso a seguir.
EMIR: Venía a avisarles que Lucas asesinó a Andrea, pero creo que ya lo descubrieron.
VIII
Carla entró corriendo en la fiesta del gimnasio, buscando a sus compañeros. Pero al igual que Emir, se encontró con Matías y Adrián.
CARLA: ¿Dónde están los chicos? ¡Ha sucedido algo terrible!
MATIAS: Tengo que hablar con vos, Carla.
CARLA: Álvaro atacó a Emma, pero luego Rodrigo lo defendió y ahora ambos se están debatiendo a muerte, vaya a saber en qué lugar. Tuve que mandar a Emma a su casa en una ambulancia, porque se caía de la jirafa cada vez que intentaba tenerlo en equilibrio y eso sólo lo hacía golpearse más, pobre. Pero me preocupa que Rodrigo mate a Álvaro o a la inversa...
MATIAS: Carla, escuchame...
CARLA: No van a parar hasta que alguno de los dos muera. Y Rodrigo es karateca, pero Álvaro pelea bastante bien para ser un príncipe de Disney...
MATIAS: Carla, me gustás...
Carla detuvo su discurso al instante.
CARLA: Aaaawwww... ¿En serio?
MATIAS: Sí.
CARLA: ¿Y por qué no me lo dijiste antes?
MATIAS: Lo intentaba, pero estabas preocupada por Emma y por Rodrigo...
CARLA: ¿A quién le importa esos tontos, Mati? Vamos, seguime hablando de lo bella que te parezco.
IX
Ivana se dirigió hacia Emir envuelta en lágrimas.
IVANA: ¡¿Por qué no nos escribiste para contarnos que Lucas era el asesino?!
EMIR: Estuve todo el día en la peluquería y me quedé sin batería. ¡Y luego me quedé sin datos! Un consejo, cuando vean porno, esperen a usar el WiFi.
IVANA: ¿¡Por qué estabas viendo porno en la peluquería!?
EMIR: ¿Realmente te parece lo más relevante de este asunto? ¿Qué pasó aquí?
Vanesa lanzó un suspiro antes de comenzar a relatar los hechos.
VANESA: Lucas quería hablar con nosotros sobre el congelador, pero cuando nos trajo aquí, nos apuntó con un arma y nos amenazó porque estábamos investigando lo que no debíamos investigar. Forcejeamos y... Se murió.
IVANA: ¡No se murió, Vane! ¡Lo matamos! Nosotros matamos a un entrenador. ¡Y era de los lindos! ¡Ahora vamos a ir presos por matar a un entrenador lindo!
VANESA: Ivana, estás muy alterada. Andá a vigilar las puertas del depósito para que nadie baje, mientras nosotros decidimos qué hacer.
Ivana asintió agradecida por la indicación, mientras el niño robot y los chicos del campo se quedaron en silencio apreciando el cadáver.
VANESA: Tenemos que llamar a la policía. Fue en defensa propia. Además, él traía un arma.
DARIO: Pero el arma la disparamos nosotros.
EMIR: No se escuchó el disparo.
DARIO: Fue justo cuando Ariel cantaba Singing in the Rain.
Emir miró sorprendido a Darío.
EMIR: Te sabés canciones de musicales.
DARIO: No soy yo. Es la base de datos que tengo en el chip de mi cabeza.
EMIR: Obvio.
Vanesa miró al niño robot con un dejo de esperanza.
VANESA: ¿Podrías pulverizarlo o algo así?
EMIR: ¡Vanesa!
VANESA: Sólo estoy analizando alternativas. Podemos hacerlo desaparecer y nadie se enteraría de ello.
ARIEL: ¿¡Qué hicieron!?
Los tres se giraron para ver, con horror, que Ariel descendía las escaleras.
VANESA: ¿Cómo nos descubriste? Ivana estaba cuidando la puerta.
ARIEL: Ivana estaba llorando a gritos en la puerta y la fiesta se detuvo para consolarla. Fue ahí cuando me di cuenta que algo pasaba. Tuve que interrumpir mi concierto.
EMIR: Lucas está muerto. Fue un accidente. Tenemos que llamar a la policía.
Ariel miró el cadáver de su empleado.
ARIEL: No.
EMIR: ¿No?
ARIEL: Hay un motivo por el que oculté que Lucas asesinó a Andrea. Si se descubre que sucedió aquí, tendría que cerrar el gimnasio. No voy a dejar que cierren este lugar. Así que tengo un plan.
X
Unas horas después...
Hay pocas cosas que son peores que despertar en una habitación de clínica en la noche de Año Nuevo. Una de ellas, es que la primera persona que veas fuera tu jefe. Y algo peor que eso, es que ese jefe sea Ariel.
JOSE: ¿Qué hacés acá?
ARIEL: ¡Feliz Año Nuevo, Jose! ¡Jo, jo, jo, jo!
JOSE: Te confundiste de festividad.
ARIEL: Acabo de recibir un golpe en la cabeza. Un poco de compasión, caramba.
JOSE: ¿Qué te pasó?
ARIEL: Bueno, resulta que tengo un secreto que contarte y espero que me perdones por haberte engañado todo este tiempo.
Jose no dijo nada mientras Ariel largó un suspiro dramático.
ARIEL: Te lo diré mediante el juego 2 verdades y 1 mentira. Voy a decir tres oraciones y vas a descubrir en cuál miento. Ahí va: soy el mejor entrenador de todos los tiempos; tu novia está muerta en un congelador en la casa de Emma; y éste es mi color natural de cabello.
JOSE: ¡¿Andrea está muerta?!
ARIEL: ¡Y este no es mi color natural! Vaya que fue doloroso confesarlo.
JOSE: ¿Cómo es que mi novia desaparecida está muerta en un congelador en la casa de uno de tus alumnos?
ARIEL: 2 verdades y 1 mentira: ella era mi amante y se suicidó porque la rechacé cuando se embarazó de mí; en realidad no me gusta pelear con los de las 21 pero no sé relacionarme de otra manera que no sea por medio del conflicto y la tiranía; y el agua del dispenser en realidad sale de los baños.
JOSE: ¡¿Tenías un romance con mi novia?!
ARIEL: Y lo del agua de los baños es para reducir costo. Vaya, este es un viaje de autodescubrimiento. Gracias por hacerme...
JOSE: ¡¿Qué pasó con Andrea, Ariel?!
ARIEL: 2 verdades y...
JOSE: ¡No más juegos!
ARIEL: Uno más: El seguro del gimnasio no se hará cargo de tu internación, así que lo voy a descontar de tu sueldo; les hice creer a los chicos que alguien la asesinó y las cosas se me salieron un poco de control; y tengo envidia porque creo que los alumnos te quieren más a vos que a mí.
JOSE: ¡¿Qué?!
ARIEL: Esa fue fácil. Es obvio que no siento envidia. Quizá es tiempo de dejar de jugar. En fin, todo parecía ir a la perfección con mi plan. Sabía que los chicos estaban buscando el congelador así que le pedí a Emma que lo guardara, porque en ese entonces Emma estaba lesionado por vez número mil y no parecía que fuera a volver. Pero volvió. Entonces supe que te metieron a vos en la investigación, así que tuve que golpearte para que no los ayudes. Y necesitaba un chivo expiatorio, así que le hice creer a Emir que Lucas asesinó a tu novia. Y a Lucas le pedí que asuste a los chicos para que dejen de investigar. Todo iba a concordar, pero forcejaron y Lucas murió. O al menos eso creímos. Metimos su cuerpo en una sábana y lo enterramos en el patio de mi casa. Pero Lucas no estaba tan muerto como esperábamos porque se levantó, discutimos y me golpeó. Terminé aquí, con vos. ¡Vaya ironía! ¡Ahora compartimos algo más que Andrea!
Ariel sonrió de felicidad pero Jose estaba a punto de matarlo. Si no fuera porque el golpe en la cabeza le redujo sus capacidades motrices.
JOSE: ¿Y Lucas?
ARIEL: Probablemente esté buscando venganza en este momento. Así que voy a tener que ir a salvar el día, como siempre.
Jose se quedó perplejo mientras Ariel salía de la habitación.
ARIEL: Hacen falta más Arieles en el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario