- Hoy es jueves de competencia - dijo ayer, Rubén, en el grupo de Whatsapp, recordándole a nuestro entrenador que los jueves era un día donde nos hacían competir entre nosotros.
Competencia es una palabra clave para nuestro grupo de CrossFit. De hecho, todo el amor y la amistad que nos profesamos a diario, se va por el traste bajo el simple y dulce detalle de querer ganar al otro.
Entonces Edgardo mandó el WOD del día y los pesos correspondientes.
Casi me muero. Los pesos y los ejercicios eran completamente opuestos a los que usamos ocasionalmente.
- Yo ni loco voy a ir hoy - me dijo Lucas.
- Ni loco hago con esos pesos - comenté.
- Yo creo que vas a llegar - me dijo Zack, más tarde. - Pasa que vos siempre tenés el "no puedo" por delante. Tenés que cambiarlo por el "sí puedo" y vas a poder.
- Tenés razón - respondí. - Gracias por leerte el libro de autoayuda por mí. Lucas no va a ir, ¿vas a ser mi pareja esta noche?
- Sí, sí, no hay drama - dijo Zack. - Me iré preparando psicológicamente para salir penúltimo o último.
Este último chiste también lo dijo delante de todo el mundo, esa misma noche cuando estábamos escuchando el WOD. Pero como éramos sólo 5 hombres y no había parejas, Edgardo me mandó con Erika y María Love, por una cuestión de pesos, cosa de que acepté encantado por más que eso nos dejara fuera de la competencia. Las chicas me aceptaron con amor, porque soy yo, aunque sospecho que Erika quería asesinarme por dejarlas fuera de competir.
- Chicos, les falta el espíritu de competencia - dijo Edgardo, una vez que terminó el WOD. - Ustedes no pueden estar esperando a que uno de sus compañeros termine para recién prepararse para hacer el ejercicio. Tiene que ser al instante. Segundos que se pierden, son segundos que se pierden.
En este caso, todos le dimos la razón, increíblemente.
- La semana que viene voy a darles determinados ejercicios que los tienen que terminar en un determinado tiempo - continuó. - Si no lo consiguen, hay castigo.
- ¿Nunca hay premios pero sí castigos? - preguntó Roberto, que estaba detrás mío.
- Somos hijos del rigor - declaré.