lunes, 31 de julio de 2017

Otros Eventos de la Cena

* Roberto apareció a saludar, porque después de la medianoche, era el cumpleaños de su novia. Se generó un debate sobre las mujeres y sus complicados dilemas a la hora de revelar qué es lo que realmente quieren, cuando finalmente dicen qué es lo que quieren y las pretensiones sobre cuando sus parejas deben adivinar lo que realmente quisieron decir.

* Hernán de los Lunes nos invitó a volar el próximo domingo. Por si en algún momento se nos pasa por alto, es aviador. Claro que nunca olvidamos este detalle, porque siempre que puede nos lo recuerda.

*  Tras un pequeño debate, que en realidad significa gran discusión, que en realidad simboliza un épico conflicto, logré que Lucas me deje incluir a Ignacio en la Cena Love. Sorpresivamente, el chico apareció sin brillantina, purpurinas ni lentejuelas. Se sentó, dialogó con todos y fue uno más del montón.

* Hernán y Vanina protagonizaron un momento encantador en la velada, cuando ella le dijo, con la poca sutileza que la caracteriza, "yo no quiero casarme", en el momento que hablábamos sobre matrimonios y unión convivenciales. Ampliaremos.

* Conseguimos arrastrar a Vanina al asado que Marcelo brindaría en su casa a la noche siguiente. Bajo el lema, implícitamente presente en todos, "si ustedes van, yo voy", coordinamos para que la fiesta continuara. 

domingo, 30 de julio de 2017

Una Nueva Cena Love

- Bueno, creo que es momento de hablar de algo - dijo Roberto, un invitado inesperado en la Cena Love 2 del viernes. - Y es que María tiene novio.

El resto de los invitados, reaccionó a la noticia con la solemnidad y delicadeza que suele tratar estos temas, que supondrían la incomodidad de un miembro del grupo.

- ¿¡Qué!? / ¿¡Tiene novio!? / ¿¡Un novio!? / ¿Es Alejandro? / ¡Yo no tengo novio! / Contá, María, contá. / ¡Me muero! / Tan guardado que lo tenía. / No puedo creer que no nos haya contado nada. / ¿¡Un novio!? / ¿Seguro que no es Alejandro? / ¿De dónde salió ese chico?

El rostro de María fue adquiriendo todos los colores del arco iris, predominando el rojo por sobre los demás. Parecía que la chica se iba a desmayar para salir de una situación en la que su propio hermano la había metido y que el resto no iba a dejarla salir como si nada.

- Ahora tenés que contarnos - dijo Irene.

- Y no seas como Alejandro - le recordó Lucas. - No nos digas "pregunten lo que quieran" y después no nos respondas.

- No tengo novio - atinó a decir la chica, aterrorizada. - Es sólo un chico que estoy conociendo. 

Se produjo un silencio donde todos procesamos la información de la mejor forma que pudimos. Luego, tomamos el tema con la madurez que nos caracteriza.

- ¿¡Qué!? / ¿¡Conociendo!? / ¡Es re de novio! / ¿Es Alejandro? / ¿Quién es él? / Contá, María, contá. / ¡Me muero! / No nos está diciendo nada. / Para él tiene todo el Love ahora. / ¿Seguro que no es Alejandro? / ¿De dónde salió ese chico?

- Es simplemente eso - nos detuvo María, ante la oleada de cuestionamiento como si fuéramos reporteros de farándula. 

- Creo que no debí contarlo - analizó su hermano Roberto, unos instantes después, con la mirada perdida hacia la nada.

sábado, 29 de julio de 2017

Los Traidores

Brindando el dulce desencanto de la contradicción, Erika, María Love, Lucas y yo decidimos traicionar a todo nuestro grupo de las 21 e ir a entrenar a las 9 de la mañana, en virtud de que esa noche haríamos una Cena Love 2. 

Puntos en Contra: 
No hay CrossFit.

Puntos a Favor: 
No está Edgardo como entrenador.

El turno de la mañana del gimnasio La Ira, se encuentra a cargo de Martín y Luciana, dos profesores de Educación Física, recientemente contratados por Edgardo. Yo creo, ferviente pero secretamente, que Edgardo los eligió como representantes del gimnasio por una cuestión estética. Porque inclusive yo, tengo que reconocer que Luciana es una muñeca. Y él es... Oh... My... God.

Dejando de lado los deslumbrantes atributos físicos de nuestros entrenadores de turno, cuando los cuatro nos encontramos en el exterior de La Ira e ingresamos, nos enteramos que ese horario no era para nosotros. Edgardo nos pasó mal el dato (qué sorpresa) y a las 9 de la mañana no se hacía lo que fuéramos que íbamos a hacer (yo no tenía idea de por cuál disciplina íbamos, yo simplemente fui).

- Pero no pasa nada - nos dijo Luciana, tratándonos como criaturas del jardín de infante. - Ustedes van a entrenar con el profe Martín. 

Mi alma pegó un saltito de emoción pero mi cuerpo no se movió.

- Pero primero vamos a calentar con un poco de aeróbico - nos dijo Luciana.

Y entonces comenzó, lo que particularmente considero, el momento más humillante que pasé en La Ira después de 9 meses que asisto a ese gimnasio. 

Luciana nos puso un video de YouTube, de una señora española con mucha emoción que nos daba pasos de una danza mezclada con ejercicios rítmicos, enseñándonos una especie de coreografía bizarra que nadie entendió. Y encima era interminable. Por un segundo, me permití extrañar a Edgardo y su irritante "máxima velocidad" cuando hacía el calentamiento para nosotros.

Finalmente, más confundidos que cansados, el profe Martín salió a nuestro encuentro y nos explicó el WOD del día. Desconozco si se denomina WOD a la rutina que realizamos, de acuerdo a que no era CrossFit. Pero como tampoco tengo idea de qué disciplina estábamos realizando, lo pondré así. 

En un WOD de 50 segundos de entrenamiento por 20 de descanso, pasábamos por 6 diferentes ejercicios, mayormente de plancha y abdomen contraídos. Lo repetimos tres veces y luego empezamos a estirar.

Mientras tanto, en el grupo de Whatsapp, ya habíamos enviado una imagen de los 4 informando nuestra traición, que fue respondida por Edgardo con el emoticón del rostro furioso. Esto nos dio la pauta de solicitarle a Martín que se sacara una foto con nosotros y se la enviemos. Martín accedió, más de buena voluntad que por saber nuestras turbias intenciones, que conociendo a Edgardo tranquilamente le podrían costar el puesto de trabajo.

"Es el mejor entrenador después de Javier", dijo Erika, en el grupo de Whatsapp.

"Pero yo sigo siendo el rey", dijo Edgardo.

"Pues cuide su trono que se lo van a robar", dijo Irene.

"Todo esto pondría a Edgardo en el 4to lugar de los mejores entrenadores de La Ira, después de Luciana", dije yo.

Sólo hay cuatro entrenadores en La Ira. Lógicamente, Edgardo está último.

Más tarde, esa noche, Martín le envió a María Love el video de cuando nosotros estábamos bailando esa extraña coreografía del inicio. Le confesó que, si quería, podía habernos evitado el momento, pero quería vernos hacer eso.

- Decile que ahora está ocupando el 3er lugar de los mejores entrenadores - le pedí a María Love. - Luciana ha ascendido un puesto.

- Los de arriba se mueven - añadió Lucas. - Queda claro Edgardo sigue último.

viernes, 28 de julio de 2017

Algunos Eventos de la Semana

Estos eventos transcurrieron en CrossFit, desde el martes 25 al jueves 27 de julio de 2017.

* Dos chicas comenzaron a entrenar en nuestro horario. Edgardo, que aún no sabemos si haciendo gala de su capacidad de entrenador o su (absurda) capacidad de Don Juán, comenzó a entrenar con nosotros pero a la par de las chicas. Todo el mérito deportivo le duró la primera vuelta a la avenida, ya que al retornar al gimnasio, se quedó allí en lugar de continuar una segunda vuelta como era lo ordenado. Al día siguiente, no volvió a entrenar con nosotros.

* Marcelo, que estaba con intenciones de romper todos sus récord en CrossFit, apareció por segundo día consecutivo. En un determinado momento, la mujer de él apareció también y se sentó a esperarlo a que termine el entrenamiento, brindando esa extraña sensación de la madre que espera a que su hijo termine de jugar con sus amigos en la plaza. Seguro después lo llevó a casa, lo ayudó a bañarse, le preparó la comidita y lo besó en la frente antes de dormir. 

* Vanina no va los martes, por eso podríamos decir que es el único día de la semana en donde yo puedo ir con la tranquilidad de que no debo terminar el WOD. No obstante, esta vez me encontró Erika, que quizá consideró que mi alma estaba triste y desolada o algo así, pero me exigió que termine con todas las repeticiones, que sin dudas, ni muerto las hubiera hecho por mérito propio. Lloré como si hubiera entrenado con Vanina.

* El miércoles la novia de Marcelo fue a entrenar con nosotros. Sí, si lo del día anterior no fue suficiente invasión en nuestro hábitat, hemos llegado a un nuevo nivel de rareza en donde la mujer de él fue a entrenar a nuestro lado. Sobran interpretaciones.

* Lucas y yo hicimos un WOD juntos. Lo más extraño de todo es que terminamos primeros. Y no sólo ganamos, sino que le ganamos a grandes competidores como Erika y María Love o Zack y Rubén. Particularmente siento que puedo dejar el CrossFit porque he logrado la cima de mis objetivos. 

miércoles, 26 de julio de 2017

El Grupo de Whatsapp

Antes de relatar lo sucedido con Ignacio y su nunca pequeña fascinación por hacerme pasar momentos confusos en el grupo de Whatsapp, es preciso relatar los orígenes. 

Lo que sucedió a continuación, se podría considerar un hecho aislado transcurrido hace unas semanas atrás. 









































martes, 25 de julio de 2017

El Gato







Y También...


Algunos Otros Eventos Totalmente Intrascendentes de la Clase de Anoche:

* Julio (AKA Malumita) apareció diciendo que vendrá a ese horario porque sino después lo retan. Esto se debe a todos los comentarios de presión que Erika ejerció sobre él, al respecto de su ambivalencia horaria.

* María Love se descompuso en medio del WOD.

* Marcelo reapareció, después de una semana de ausencia y me solicitó un reconocimiento por terminar el WOD. No soy testigo que lo haya hecho, aunque él lo asegura. Particularmente no le creo, porque siempre miente. Pero se refugia en que cumplió su promesa de asistir a entrenar, lo cual se lo tengo que reconocer. En conclusión, este tema no podría interesarme menos.

* Realmente tenemos una gran incertidumbre sobre por qué Julio usa las medias hasta las rodillas.

Ella Volvió


Vanina no había asistido toda la semana anterior a entrenar. Aprovechando las vacaciones de invierno, se fue con su novio Hernán a recorrer el noroeste del país. Así que esa tarde, unas horas antes de las 21, nos reunimos con mate de por medio en la casa de Irene. Y mientras ella relataba con gran estilo zen "¿Cómo pasé mis vacaciones?", con Irene, Lucas y yo la sumergimos en los pormenores sociales de nuestro multifacético grupo social.


Ya esa noche, a la hora de entrenar, fuimos atraidos a quedarnos cerca de la puerta de salida. Por lo general, siempre entrenamos en el fondo del gimnasio, pero quizá el calor o quizá porque Edgardo se fue para atrás, nos sentimos atraídos a quedarnos al ingreso del local.
Así lo hicimos "los del fondo", reduciendo este pequeño grupo a Vanina, Lucas, Marcelo y yo. Por supuesto que Irene se sintió sumamente ofendida por nuestra traición y apareció caminando en nuestro sector, con mucha furia. 

- ¡Germán! - me gritó, haciendo una especie de camino en U a mi alredor. - ¡Te fuiste de tu lugar y Edgardo se vino a instalar al lado mío! ¡Ahora va a entrenar ahí! ¡Qué alegría! ¡Qué alegría!

Y se fue murmurando de felicidad a entrenar al lado de Edgardo.

Mientras tanto, se inició el WOD y Vanina, para no perder la costumbre, iba primera. En algún momento consiguió que Lucas vaya a su ritmo y ambos me sacaron una ronda de ventaja. 

Tras terminar un round, como teníamos que salir a correr una vuelta a la avenida, salí caminando intentando respirar cuando ambos aparecieron al trote detrás de mí. 

- ¡Vamos, Germán! - me gritó Vanina. - ¡Vamos!

Y me tiró del brazo para que corriera a su lado, sin importarle si yo podía respirar o no. Y yo, más por miedo que por voluntad, la seguí.

Si uno pensaría que ella sería feliz con haber terminado su entrenamiento, tomaría a su también medio muerto novio y se marcharía, eso no pasó. Como me faltaba un round, ella se puso a contar cada uno de mis movimientos mientras estiraba. Terminé a duras penas y fui a dar la vuelta a la avenida en absoluta soledad, con el inminente deseo de sentir ese dulce alivio que provoca la muerte. 

Al parecer demoré más de la cuenta en volver, porque Irene salió al exterior a buscarme.

- Hace media hora saliste a dar la vuelta - me dijo, en cuanto llegué a ella. - Pensé que te pasó algo.

- Vanina me pasó - respondí y lloré.

sábado, 22 de julio de 2017

Cena Love - Parte II

Estos eventos transcurrieron el día viernes 21 de julio de 2017.

20:00 - María Love me anuncia que aparecerá temprano para ayudar con la comida. Se lo comunico a Lucas. Lucas me responde que María puede mirar, pero que no va a tocar la cocina mientras él esté cocinando. Le respondo a María Love que tomaremos mates.

20:45 - María Love llega a casa. Le pregunta a Lucas si necesita ayuda. Lucas le responde que no. Tomamos mates.

20:50 - María Love toma a la perra nueva en brazos. Con Lucas decidimos cambiarle el nombre. Llamarla Lorelai es impronunciable a menos que seas Emily Gilmore. Optamos por llamarla Leire, en honor a la vocalista de La Oreja de Van Gogh. Recuerdo mi intención original de llamar a la perra como Roberta, en honor a Roberto, el hermano de María que no tiene mucho Love. Pero tanto Lucas como el propio Roberto se opusieron rotundamente.

21:33 - Alejandro me escribe porque se durmió. Me pregunta si ya estamos ahí y promete que en breve aparecerá. María Love practica fotografía con mi cámara mientras que Lucas sigue cocinando. Yo fumo en la puerta.

22:25 - Alejandro escribe el mensaje de "yendo".

22:39 - Alejandro sigue sin aparecer. Vuelve a escribir admitiendo que el remisero "carga una paja". Le pregunto si es que lo está trayendo en auto o en brazos. Sólo se ríe pero no me quita la duda.

22:49 - Alejandro aparece. Sin noticias de Ignacio, nos sentamos a comer. De repente, los cuatro nos sumergimos en ese incómodo silencio que provoca el hecho de devorar la comida como si fuera la última cena. Prendo la televisión y dejo a Showmatch de fondo. Alejandro pregunta por qué están bailando de a tres personas. Le explico que es el ritmo "Salsa de a Tres". "Ah, yo pensé que era por el día del amigo", responde.

23:12 - Ignacio escribe el mensaje "yendo". Le digo que recién empezamos. En parte es verdad, pero en realidad todos estamos llenos. Comimos rápido. 

23:20 - Aparece Ignacio y, por supuesto, ya nadie más está comiendo, por lo que le servimos la comida cual indigente al que sentamos a compartir la mesa mientras hablamos sobre la relación frustrada entre Oriana Sabatini y Julián Serrano. Me doy cuenta que conozco todo el árbol genealógico de Catherine Fulop y me aborrezco por ello.

23:43 - Alejandro decide sacar como tema de conversación si creemos en los signos del zodíaco. Ignacio, entonces, se pone a revisar cuáles son las compatibilidades entre su signo y el signo de María Love. Como Ignacio es de Géminis, va leyendo características de su signo que lo van sorprendiendo. Lanza entonces preguntas incómodas como "¿ustedes piensan que soy irritable?, ¿piensan que no soy muy coherente?, ¿piensan que soy imprudente?". A lo que mi reacción fue, a la quinta pregunta de este estilo, "¿pero es que tenías que leer una página sobre signos para plantearte estas cosas?". 

23:54 - Lucas ofrece té para todo el mundo. María Love solicita un té de boldo. Yo uno de manzanilla. Alejandro pide un café. Lucas le pregunta a Ignacio qué quiere tomar. Ignacio lo mira y le responde "Si se trata de un Géminis atento y consciente de su propia naturaleza...". Volvemos a interrumpir a Ignacio para que nos diga que té quiere tomar. Ignacio dice "complaceme, Germán, con el gusto que quieras". Respondo que no pienso complacerlo y que elija él. Pide que lo complazca Lucas. Lucas, ya histérico entre los sobres de té, le exige que elija un maldito sabor.

23:59 - Como Lucas sacó el agua caliente del dispenser, pasó por alto que después de descargar determinada cantidad, el agua comienza a salir fría. Ergo, 4 de los 5 tés estaban fríos. Tuvimos que recurrir al microondas.

00:12 - Salí a fumar al exterior. Lucas apareció alterado diciéndome que la rescatemos a María Love de las garras de Ignacio, quien no conforme con leerle todo lo escrito en relación a los signos de todas las páginas de internet, ahora le estaba haciendo un test de personalidad. Me reí. Lucas se enojó porque a él no le parecía gracioso.

00:27 - Le preguntamos a Alejandro en relación a su hija, de la cual no sabíamos que tenía una, hasta que una vez lo contó en el día del padre. María Love reconoció tener muchas preguntas y Alejandro nos alentó a que preguntemos lo que querramos saber. Pero las respuestas de Alejandro fueron tan lacónicas que nos llenaron de incomodidad. Ejemplo: "¿vivís con tu hija?" "no". "¿Cómo te llevás con la madre?", "Bien". No hubo manera de remarla. "Pregunten lo que quieran saber", insistió. 

01:35 - Comenzamos la maratón de Youtube, trailer de películas y proyectos de viaje a futuro entre los cinco presentes que nos encontrábamos allí. Los temas variaban entre parque de diversiones, música favorita y cover de bandas que comenzaron a sonar en la televisión.

03:28 - Alejandro llama un remís para irse hacia el bar. María Love le pregunta si se puede marchar con él. Todos nos despedimos después de una hermosa noche.

03:37 - Alejandro le pregunta a María Love en el grupo de Whatsapp, si acaso ella quería ir al bar con él y reconoce haberse cortado solo y nunca invitarla. 

Cena Love - Parte I

Tras el día del amigo multitudinario, con Lucas tuvimos la idea de hacer algo más íntimo. Y nada mejor que cenar con María Love. 








viernes, 21 de julio de 2017

Nuestros Inadaptados de Siempre


Zack me escribió pidiéndome ayuda para armar las pizzas, así que tomé a Lucas, Irene y Joaquín y fuimos al rescate del pobre anfitrión que se había comprometido a hacerse cargo de la comida para todos.

- ¿En qué te ayudo, Zack? - preguntó Irene.

- Poné la salsa.

- Bueno.

- Le estás poniendo poca. Dejá.

Y así, no nos dejó acercarnos a la comida, por lo que fuimos totalmente en vano tan temprano.

El primer invitado en llegar fue Edgardo, el entrenador. Apareció con el rostro triste, pues dio a entender que le había pasado algo feo. Si a cualquier persona esta situación le hubiera causado un mínimo de empatía, la costumbre de que el entrenador experimente todo tipo de emociones en nuestros eventos sociales impedía que le sigamos la corriente.

- ¿En todos los eventos se las va a apañar para arruinarnos la velada? - les pregunté a los demás.

- Te juro - murmuró Lucas.

- No dejen que esto les afecte - comentó Joaquín, que tras un par de cerveza, estaba en un estado zen.

Así que eso hicimos, mientras iban cayendo de a poco el resto de los integrantes. 

Yo, que antes de ir a la cena me había propuesto que no me iba a dejar amargar el día por los inadaptados de siempre, estaba fallándome a mí mismo de una forma escandalosa. Porque además de Edgardo (Inadaptado Superior), Alejandro, Ignacio y Marcelo no estaban apareciendo. La ironía era la capacidad de esos cuatro personajes de sacarme de quicio, estén presentes o no. 

En un momento de la noche, la charla giró sobre Erika y su capacidad para escapar de la obligación civil de votar. 

- Es que antes, cuando vivía en Buenos Aires, tenía domicilio acá - nos contó. - Me hice el cambio de domicilio a Buenos Aires y me volví a mudar para acá.

- ¿Y te vas a hacer el cambio de domicilio? - pregunté.

- Sí, estoy esperando que el Registro Civil no esté de paro - comentó.

- Todo el año estuvieron de paro - comentó Irene.

- Bueno, es que están reclamando mejores sueldos - saltó, a lo lejos, en una conversación que no lo incluía, Edgardo. - Ellos la pasan mal, como nosotros, en el Hospital. No somos como los Judiciales, que ganan bien.

El ataque iba directo a mí, a Zack y a Esteban. Los tres somos empleados judiciales. Y como supe contar, Zack y yo trabajamos en el mismo edificio.

- Encima entran a las 8 de la mañana... - continuó Edgardo.

- Pero porque están en Receso - se entrometió Irene, que salió en defensa de todos los empleados judiciales. - Sino entran a las 6.30.

- Bueno, nosotros en el Hospital entramos a las 5 - dijo Edgardo, en su solitario juego de "la tengo más grande". - Además, en el hospital atendemos casos importantes.

- Nosotros en el juzgado atendemos gente como vos - le respondí.

Más tarde, Alejandro apareció. Se había dormido, por lo que se despertó y fue, cuando ya eran pasada la medianoche, justo en el momento en que Edgardo se fue. Ya sin entrenador y con Alejandro, al menos pudimos sacarnos una fotografía colectiva entre todos. 

El único que no se alegró por la aparición de Alejandro, fue Rubén. Le había tocado él como Amigo Invisible y Rubén no le compró nada, porque, cito textualmente, "no sabía qué regalarle a un hombre". Esto fue complejo de explicar, además de un momento muy incómodo en la noche. Irene, recientemente abogada, estaba intentando defender un caso que se caía por su propio absurdo. Así que con un regalo menos, el resto sí pudo repartir sus correspondientes obsequios. 

La noche estaba llegando a su fin, cuando, como quien no quiere llamar la atención a último momento, Ignacio apareció. Literalmente, todos nos estábamos levantando para irnos cuando tuvimos que volver a sentarnos. Era como una representación de cuando los profesores que te hacían creer que podés irte antes de clase, pero cambia de idea y continúa una media hora más. 

Así que resistimos, como unos veinte minutos, sin disimular el cansancio y el fastidio, mientras Ignacio se excusaba por su demora adjudicando a sus viajes de trabajo. 

jueves, 20 de julio de 2017

La Lista de Invitados


Por primera vez, Zack ofreció su hogar para el evento social de ocasión. En este caso, el Día del Amigo. Yo, por mi parte, sólo me iba a encargar de confirmarle la lista de presentes al evento.

- Hasta el momento somos 16 - le comenté por mensaje de texto. 

Zack trabaja en mi mismo edificio. Ya hacía CrossFit, pero en otro gimnasio, hasta que lo secuestré para nuestra tropa. Así que cuando recibió mi mensaje, apareció de forma instantánea en mi oficina.

- ¿¡16 personas!? - exclamó. - ¿¡De dónde salieron tantos!?

- Acá está la lista - le dije, extendiéndole un pedazo de papel.

Zack tomó la lista y leyó los nombres.

- ¿Quién es Lucrecia? - preguntó.

- La chica que comenzó con nosotros la semana pasada.

- No sé cuál es.

- Había sólo tres mujeres anoche - le recordé. - Erika, María y la chica que también estaba es Lucrecia.

- ¿Y quién es Julio? 

- El amigo de Ignacio.

- ¿Y por qué va a pasar el día con nosotros? 

- Porque a veces va a las 21 - respondí. - Y es lindo.

- No es tan lindo.

- Hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

Voley

El domingo, nuestro entrenador comprometió a sus alumnos de CrossFit a que se presenten a un evento solidario, donde se realizaría una competencia de Voley.

Una competencia de Voley en donde jugaría un grupo de crossfistas. ¿Se va entendiendo por dónde viene la mano?

- Ya inscribí a nuestro gimnasio - dijo Eduardo, el jefe indio de La Ira. - Así que sólo tienen que ir. Es para colaborar.

Porque La Ira, nuestro gimnasio, es multirubro.

Porque La Ira, es completísimo.

Porque La Ira ¡no sabe decir no!

Muchos dijeron que sí, entusiastas, pero a la hora de la verdad, casi nadie apareció. Así que ese domingo, los seis integrantes necesarios se formaron a duras penas. Jaime, Lucas, Edgardo, Zacarías y dos entrenadores de otro turno. 

Si usted piensa que ser entrenador de CrossFit lo hace bueno en el voley, déjeme romperle la ilusión. 

El primer partido lo perdieron, desmoralizando a gran parte de los competidores. Pero el segundo lo ganaron, permitiendo que el equipo se pudiera ir con una sonrisa de media victoria. Algo de dignidad salvada.

- Tenemos que jugar un tercer partido - dijo, entonces, Edgardo, quien siempre es experto en dar malas noticias, no importa en cuál ámbito nos encontremos.

- ¿¡Qué!? - exclamó la mayoría.

- Yo no puedo quedarme - dijo Irene, pero como ella no jugaba y sólo estaba en la tribuna conmigo, a nadie le preocupó.

- ¿No vas a entrar a jugar? - me preguntó el entrenador.

- Es que vine de jean - respondí. - Como tenías equipo completo y varios suplentes, no pensé que iba a hacer falta yo.

Y por suerte no jugué ese tercer partido, porque la masacre que recibieron mis amigos fue un evento sanguinario, humillante y generador de tantas heridas emocionales, que yo estando en la tribuna sólo deseaba que termine esa agonía y los mataran de una vez.

Compitieron contra un grupo de púberes diabólicos que bien parecían ser los niños con poderes psíquicos que dominan la voluntad de los adultos. O los adultos, en este caso mis amigos, no tenían ninguna voluntad, porque los destruyeron.

- Lo positivo es que esto fue rápido - dijo la única integrante femenina del equipo. - Porque me tengo que ir.

Fue más rápido que cualquier partido de voley que se respete, pero no tanto como para no destruir psicológicamente a los que miraban la pelota pasar como si no supieran qué hacer con ella. O como si no recordaban que el objetivo no era esquivarla.

Más tarde, en casa, comprobé que en una de las fotografías que tomé del segundo partido, donde Zack está a punto de realizar un saque, salen los pequeños niños diabólico en la tribuna, saludando a la cámara con todo ímpetu, como una especie de baticinio de que serían los lobos ante esta humilde manada de (viejos) corderos.

Alta Traición

Estas conversaciones tuvieron lugar anoche.





miércoles, 19 de julio de 2017

Visitas Inesperadas


Rubén era el chico más reacio de todos nuestros compañeros de CrossFit. Tímido y poco sociable, Irene se ganó su amistad a base de persistencia. Gracias a ella, hoy día Rubén es uno de los miembros más importantes de nuestro grupo. 

En la noche del martes, el karma le devolvería el gesto. Lo que es peor, no sólo a ella, sino a todos los que somos cercanos a ella. 

Acompáñame en esta aterradora historia.

Después de un problema en la espalda, Lucas ha optado por no asistir a CrossFit los martes y jueves. Con el frío polar que atacaba el país, decidió que se quedaría a preparar uno de sus populares estofados e invitó a cenar a Irene y a Joaquín, comensales habituales de sus inesperados arranques culinarios.

Esa noche, Joaquín no había salido a tiempo del trabajo, así que tampoco asistió a entrenar. Y tras un WOD más complejo de realizar que el del lunes, y del que curiosamente nuestro entrenador no participó con nosotros, Irene y yo nos disponíamos a irnos a mi casa. 

Fue entonces cuando en la vereda, fui abordado por Ignacio. 

- ¿Vamos a ir a cenar a tu casa, Germán? - me preguntó el entusiasta chico que te halagaba por tu forma de respirar.

Yo simplemente sonreí, como suelo sonreír cuando no entiendo de lo que me está hablando la gente y no me interesa descubrirlo. Antes de que pudiera decir algo, Irene me jaló de la campera.

- Vamos corriendo hacia tu auto, sin mirar atrás - me susurró.

Y sonriendo, la seguí, porque tampoco sabía de lo que hablaba.

Fue en la esquina del gimnasio, donde mi auto estaba estacionado y algunos cuantos nostálgicos se despedían con el énfasis de los enamorados que no se quieren desapegar, independientemente de la helada que estuviera cayendo sobre nuestras cabezas, cuando ocurrió la siguiente escena confusa.

Erika subió en su moto a María Love para acercarla hasta su domicilio y ambas se despedían de Ignacio y Julio. Por el retrovisor del auto, vi que Ignacio le tiró un beso a alguna de las chicas. Yo, pensando que era hacia Erika y ese sería un motivo de burla posterior, saqué mi cabeza por la ventanilla.

- ¿Para quién fue ese beso? - pregunté.

- Para María - respondió Ignacio. - Pero no te pongas celoso que para vos también hay.

Y me tiró un beso al aire.

Metí mi cabeza dentro del auto, pero saqué mi mano e hice el gesto de que lo recibía y lo guardaba. Todo tan lógico como suena. 

- ¿Dónde vivís, Germán? - preguntó Ignacio, a los gritos.

Le dije mi dirección.

- Bueno, vamos para ahí - comentó.

- Claro, si Lucas está haciendo estofado - dije, cerrando la ventanilla y arrancando el auto.

Esta charla podría haber sido una conversación intrascendente para el ser humano normal (entre los que me incluyo). 

Podría. 

Pero tuvo consecuencias impresionantes a posterior.

Así, hablando con Irene, nos dirigíamos a mi casa. En realidad, las charlas con Irene se reducían a ella hablaba y el otro, si es que podía, metía comentarios lacónicos que rondaban el "ajá", "y sí", "claro" y "ok". 

Fue entonces cuando por el retrovisor, comprobé algo que me aterrorizó. 

- Una moto y un auto nos están siguiendo - le comenté a Irene.

Esto era tétrico porque éramos conscientes que Ignacio se manejaba en auto y Julio en una moto.

- Muchos autos y motos nos siguen - dijo Irene, previa a jugar al juego "Diré una frase peor que la anterior". - No creo que ellos se hayan tomado en serio lo de... ¡Oh, por Dios, el de la moto es Julio!... ¡Oh, por Dios, nos están siguiendo!... ¡Oh, por Dios, Lucas va a matarte!

Cuando arribamos a mi casa, descubrimos que, en efecto, eran ellos dos.

Si hubiera un premio a la mejor actuación... Bueno, no lo íbamos a ganar nosotros, porque nuestros rostros de pánico eran complejos de disimular.

- Me siguieron - les dije cuando descendimos del auto. - No puedo creer que me siguieron.

Irene, dispuesta a anunciar la llegada de las visitas inesperadas y calmar las aguas de lo que Lucas podría decirme, ingresó primero y me dejó atendiendo a los chicos. 

No sé qué tan buena es calmando las aguas o si al menos se esforzará por lograrlo, porque al instante en que los chicos tuvieron la idea de ir al kiosco a comprar bebidas, en compañía de Joaquín, Lucas estalló en un arranque de ira en mi contra.

- ¿¡Pero es que acaso sos idiota!? - me gritó, agitando la cuchara de madera con la que revolvía su estofado y salpicando con tuco todo el lugar. - ¿¡Cómo se te ocurre invitar gente!?

- Tranquilos, chicos, podemos solucionarlos - argumentó Irene.

- ¿Cómo me iba a imaginar que se iba a tomar en serio una charla así? - le pregunté a Lucas.

- Sólo tenemos que pensar en qué vamos a comer - siguió Irene.

- ¡Esto no va a alcanzar para todos! - exclamaba Lucas, como si hubiera arruinado su vida, agitando la cuchara de madera cual varita de Harry Poter. 

- Por eso mismo, tenemos que pensar qué más comeremos - continuó Irene. - Creo que lo mejor sería que encarguemos comida.

- Bien, eso haremos - dije, dispuesto a salir de la situación y tomando la primera salida que me ofrecieran.

Encargué dos pizzas. Y para volver a ganar el amor de mi novio, una de esas era de cuatro quesos. A ver si con esto superábamos el impacto de haber arruinado su ritual del estofado. Y el resto superaba el impacto de compartir la cena con un Ignacio que siempre bailaba alegremente en la línea entre lo simpático y lo psicópata.

Lucas sirvió, en menores porciones, un plato de estofado a cada uno. 

- ¡Esto está riquísimo! - dijo, de repente Ignacio.

- Pero si ni siquiera lo probaste todavía - argumenté.

- Veo que sos una persona observadora - me respondió.

- Quizá te convendría probarlo primero, antes de decirme que está rico - le aconsejó Lucas.

- Pasa que Ignacio quiere hacer sentir bien a la gente por adelantado - lo defendió Julio. 

Mi analogía sobre "¡qué buena forma de respirar tenés!" volvió a mi mente, aunque no la dije en voz alta.

Otro momento impactante, fue cuando Ignacio recibió una llamada telefónica y se apartó de la mesa para hablar.

- Sí, estoy con Julio - le contaba a quien fuera que lo hubiera llamado. - Estamos cenando en la casa de unos amigos de CrossFit.

- Oh, por Dios - dije, con una angustia en el pecho. - Hemos ascendido a la categoría de amigos.

- Hay una diferencia entre compañeros de entrenamiento y amigos de CrossFit - argumentó Lucas.

- La sabemos - le dijo Irene. - El que no la sabe es Ignacio.

Julio, auténtica víctima de toda la situación, simplemente se limitó a reír y seguirnos la corriente. Creo que, en parte, era lo suficientemente inteligente para saber que eso le convenía.

Más tarde, esa misma noche.

- ¿Ya le compraste el regalo a tu Amigo Invisible? - le pregunté a Ignacio.

- Yo ni siquiera me acuerdo de quién era mi Amigo Invisible - confesó.

- Vas a descubrirlo fácilmente esa noche - deduje. - El único que no reciba regalo y se quede llorando, será al que le tendrías que haber comprado algo.

- Pasa que para mí nunca fue importante el Día del Amigo - dijo Ignacio. - Yo nunca lo festejé porque yo nunca tuve amigos.

Y entonces el violín más pequeño del mundo comenzó a tocar la canción más triste del mundo, para que Ignacio pudiera contarnos su biografía. Desde su aislamiento social en la infancia, las diferentes modas con las que se identificó, sus aleatorios estados de ánimo hasta llegar al día de la fecha, mal que mal pudimos comprender en qué se basa su conducta actual. No justificarla, pero sí comprenderla.

Y al final, aquella cena improvisada salió mucho mejor de lo que podríamos esperar. No obstante, cuando todos se marcharon, no pude dejar de mirar a Lucas y exponer el interrogante que ambos teníamos en la cabeza.

- Bueno, vida - dije. - ¿Qué diablos acaba de pasar?