sábado, 29 de julio de 2017

Los Traidores

Brindando el dulce desencanto de la contradicción, Erika, María Love, Lucas y yo decidimos traicionar a todo nuestro grupo de las 21 e ir a entrenar a las 9 de la mañana, en virtud de que esa noche haríamos una Cena Love 2. 

Puntos en Contra: 
No hay CrossFit.

Puntos a Favor: 
No está Edgardo como entrenador.

El turno de la mañana del gimnasio La Ira, se encuentra a cargo de Martín y Luciana, dos profesores de Educación Física, recientemente contratados por Edgardo. Yo creo, ferviente pero secretamente, que Edgardo los eligió como representantes del gimnasio por una cuestión estética. Porque inclusive yo, tengo que reconocer que Luciana es una muñeca. Y él es... Oh... My... God.

Dejando de lado los deslumbrantes atributos físicos de nuestros entrenadores de turno, cuando los cuatro nos encontramos en el exterior de La Ira e ingresamos, nos enteramos que ese horario no era para nosotros. Edgardo nos pasó mal el dato (qué sorpresa) y a las 9 de la mañana no se hacía lo que fuéramos que íbamos a hacer (yo no tenía idea de por cuál disciplina íbamos, yo simplemente fui).

- Pero no pasa nada - nos dijo Luciana, tratándonos como criaturas del jardín de infante. - Ustedes van a entrenar con el profe Martín. 

Mi alma pegó un saltito de emoción pero mi cuerpo no se movió.

- Pero primero vamos a calentar con un poco de aeróbico - nos dijo Luciana.

Y entonces comenzó, lo que particularmente considero, el momento más humillante que pasé en La Ira después de 9 meses que asisto a ese gimnasio. 

Luciana nos puso un video de YouTube, de una señora española con mucha emoción que nos daba pasos de una danza mezclada con ejercicios rítmicos, enseñándonos una especie de coreografía bizarra que nadie entendió. Y encima era interminable. Por un segundo, me permití extrañar a Edgardo y su irritante "máxima velocidad" cuando hacía el calentamiento para nosotros.

Finalmente, más confundidos que cansados, el profe Martín salió a nuestro encuentro y nos explicó el WOD del día. Desconozco si se denomina WOD a la rutina que realizamos, de acuerdo a que no era CrossFit. Pero como tampoco tengo idea de qué disciplina estábamos realizando, lo pondré así. 

En un WOD de 50 segundos de entrenamiento por 20 de descanso, pasábamos por 6 diferentes ejercicios, mayormente de plancha y abdomen contraídos. Lo repetimos tres veces y luego empezamos a estirar.

Mientras tanto, en el grupo de Whatsapp, ya habíamos enviado una imagen de los 4 informando nuestra traición, que fue respondida por Edgardo con el emoticón del rostro furioso. Esto nos dio la pauta de solicitarle a Martín que se sacara una foto con nosotros y se la enviemos. Martín accedió, más de buena voluntad que por saber nuestras turbias intenciones, que conociendo a Edgardo tranquilamente le podrían costar el puesto de trabajo.

"Es el mejor entrenador después de Javier", dijo Erika, en el grupo de Whatsapp.

"Pero yo sigo siendo el rey", dijo Edgardo.

"Pues cuide su trono que se lo van a robar", dijo Irene.

"Todo esto pondría a Edgardo en el 4to lugar de los mejores entrenadores de La Ira, después de Luciana", dije yo.

Sólo hay cuatro entrenadores en La Ira. Lógicamente, Edgardo está último.

Más tarde, esa noche, Martín le envió a María Love el video de cuando nosotros estábamos bailando esa extraña coreografía del inicio. Le confesó que, si quería, podía habernos evitado el momento, pero quería vernos hacer eso.

- Decile que ahora está ocupando el 3er lugar de los mejores entrenadores - le pedí a María Love. - Luciana ha ascendido un puesto.

- Los de arriba se mueven - añadió Lucas. - Queda claro Edgardo sigue último.

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