jueves, 5 de abril de 2018

2.07 - "Las Cosas se Salieron de Control"

50

Ajenos a lo que sucedía en el interior de la iglesia o en otro espacio temporal, estaban Vanesa y Jose, sumidos en un incómodo silencio esperando alguna novedad.
Vanesa se encontraba tan histérica que decidió encender un cigarrillo.
JOSE: No sabía que fumabas.
VANESA: Fumo cuando estoy nerviosa. Creo que la situación lo amerita.
JOSE: Bueno, podría decirse que tuviste un día bastante movido, ¿no? Lucy fue secuestrada, tenemos que sacrificar a Pacha para recuperarla, varios de nuestros amigos no responden el teléfono y tuviste una encantadora propuesta de casamiento que salió en los diarios digitales, la cual rechazaste cruelmente.
Vanesa puso los ojos en blanco.
VANESA: Exacto. Las cosas se salieron un poco de control. 
Suspiró, decidiendo que era el momento oportuno para tener la conversación que ella deseaba. Quizá no se estaba dando de la forma que ella quería, pero al menos tenía enfrente a una versión de Jose dispuesta a hablar.
VANESA: Sabías lo de Juan, ¿no?
JOSE: Me lo dijo en la fiesta de Emma.
VANESA: Y por eso decidiste cortar con nuestros encuentros.
JOSE: Clalo que chí. Me pareció lo más correcto.
VANESA: Jose, no es momento de hablarme como idiota.
JOSE: Lo siento. Pero Juan apareció con la idea de oficializar, de dar el gran paso y eso era más de lo que yo podía ofrecer. O más de lo que vos ibas a aceptar de mí.
VANESA: ¿Acaso querías ofrecer otra cosa?
Jose agachó la cabeza pero no respondió. 
JOSE: Quizá deberíamos entrar en la iglesia. Tal vez estén en problemas.
VANESA: Tienen a Héctor. Estarán bien.
En ese momento, escucharon que uno de los ventanales de la iglesia se rompía en mil pedazos, cuando el cuerpo de Héctor fue arrojado por los aires.
VANESA: ¡Oh, por Dios! 
JOSE: ¡Héctor! 

51

Mientras, en el pasado, Ivana, Emir, Carla y Cristian corrieron cuadras enteras sin mirar atrás. 
Cuando comprobaron que nadie los estaba siguiendo, se tomaron un segundo para analizar los pasos a seguir.
IVANA: La opción más inteligente hubiera sido que corramos hacia la habitación, entremos en el armario y que Rodrigo nos devuelva a nuestro tiempo. ¡¿Por qué diablos salimos de la casa?!
CRISTIAN: Carla y yo no íbamos a llegar a la habitación antes de que el zombie gigante nos atrapara. 
IVANA: ¡Pero Emir y yo sí! En este momento estaríamos contándole nuestra trágica historia a Vane o a Héctor y estaríamos en paz, en un mundo donde Ariel está muerto. 
CARLA: Pero... ¿y nosotros?
IVANA: Serían recordados como héroes, Carla.
EMIR: ¿Qué es lo que vamos a hacer? No podemos volver a la casa de Toti porque seguramente Ariel está montando guardia ahí. 
IVANA: ¿Y si vamos a visitarnos a nosotros mismos?
CARLA: Eso sería una locura. En este momento, estamos entrenando. No podemos aparecernos delante de todos y decir "somos los chicos del futuro". 
EMIR: Pero nuestras versiones del pasado no conocen a Cristian. Podemos mandarlo a él.
CARLA: Es obvio que no hicimos eso. Sino, recordaríamos a Cristian. Recuerden...
IVANA: Sí, sí, nada de lo que hacemos ahora alterará el presente. Entonces, ¿qué fue lo que hicimos? Porque me niego a creer que durante cuatro meses estuvimos escondidos en una montaña esperando que se haga el día en que viajamos el pasado para poder volver a conectarnos con nuestra vida.
Los cuatro se quedaron en silencio analizando una respuesta.
EMIR: Hay alguien que no estaba entrenando, todavía, con nosotros. 
CARLA: ¡Emma! 
IVANA: ¿Emma? ¿Realmente queremos pedirle ayuda a Emma?
CRISTIAN: No es una mala opción. Tranquilamente pueden hacerse pasar por sus versiones del pasado y él no notaría la diferencia, porque hace tiempo no los ve.
CARLA: Por eso y porque siempre está drogado.
IVANA: Tengo que reconocer que ante estos discursos, es el candidato perfecto.
EMIR: Bien, Emma será entonces. Vamos a la casa de él. 

52

Vanesa y Jose corrieron hacia el estacionamiento donde el cuerpo del policía cayó. Se movía a duras penas, lo cual significaba al menos que estaba con vida.
VANESA: ¿Qué diablos pasó ahí dentro?
Héctor comenzó a vomitar sangre de la boca mientras intentaba hablar.
HECTOR: Cuidado... Corran...
Vanesa y Jose se giraron hacia el ventanal roto y descubrieron a un hombre moreno de ojos amarillos que los miraba con una sonrisa tétrica en los labios. Tenía a Pacha en su poder.
TOTI: ¿Dónde está Cristian?
VANESA: ¿Qué diablos es esa cosa?
TOTI: ¡¿Dónde está?!
Extendió su mano libre y comenzó a apretar, como si estuviera estrujando una manzana invisible. Automáticamente, Héctor comenzó a retorcerse del dolor a los pies de los chicos.
VANESA: ¡No está con nosotros! ¡No está con nostros!
Toti pareció creerle, porque relajó su mano, junto con los gemidos de Héctor. El monstruo entonces miró a Jose.
TOTI: De acuerdo. No hay mucho tiempo. Vos vas a servir.
Y antes de que Vanesa alcanzara a pestañear, Toti había desaparecido del lugar.
Jose también.

53

Emma abrió la puerta de su casa y les dedicó una amplia y sorprendida sonrisa en cuanto los vio. 
EMMA: ¿Chicos? ¡Chicos! ¡No estoy drogado!
IVANA: Seguro que no.
EMMA: ¿Qué están haciendo aquí? ¿Y vos quién sos?
CRISTIAN: Soy Cristian.
EMMA: Ah, me parecía. ¿En qué andan metidos? 
CARLA: Necesitamos tu ayuda en este momento.
EMIR: Es un poco difícil de explicar. 
Emma los miró confundidos, esperando una explicación más amplia, pero ninguno de los cuatro parecía tener manera de poder exponer la situación.
EMMA: ¿Saben qué? No importa. Seguramente tiene relación con ese hombre obeso que los viene siguiendo.
Los cuatro se giraron automáticamente para comprobar que, en efecto, el misterioso Polenta estaba detrás de ello, cuchillo en mano, dispuesto a atacar.

53

Cinco minutos después, Héctor estaba arriba de una ambulancia, rumbo a emergencias, para tratar sus heridas.
Vanesa, Emmanuel, Lucy y Nicolás no pudieron brindar mucho testimonio de lo que sucedió, debido a que era tan surrealista que probablemente los tomarían por locos. Decidieron que lo mejor era mentir que justo pasaban por allí y vieron al policía herido. Se harían cargo de las consecuencias posteriormente.
VANESA: Tenemos que encontrar a los demás chicos. 
NICO: Yo creo que la prioridad es Jose. Los chicos no fueron secuestrados por un demonio.
EMMA: Eso, que sepamos nosotros. Vanesa tiene razón. Primero vamos por los demás y luego vamos por Jose todos juntos. 
LUCY: Yo no estoy en condiciones de ir a ningún sitio.
EMMA: Y eso es natural. Nico, acompañá a Lucy a casa y quedate con ella.
Nicolás parpadeó ante la orden.
NICO: Pero... Vos sos su novio. 
VANESA: Andá con Lucy, Emma. Yo voy con Nico.
EMMA: Pero, Vane, necesitás ir con una persona práctica a buscar a los demás chicos. No sabemos qué cosas te vas a encontrar en la casa de Toti. Quizá esté ahí y necesitás alguien valiente que pelee a tu lado. ¿Soy el único que está pensando en un movimiento estratégico?
VANESA: Te juro que no.
EMMA: Por eso, Nico... Andá con Lucy.
NICO: De verdad no me quiero perder el desenlace de ésto.
LUCY: Está bien, Nico. Yo puedo estar bien sola.
EMMA: De ninguna manera, mi querida Lucy. Por andar sola, te metiste en una secta y te secuestró un demonio. Es obvio que en este momento no estás capacitada para tomar decisiones. Nicolás, no la hagas sentir mal y andá con mi novia.
Nicolás lo maldijo por lo bajo pero aceptó irse con Lucy, mientras Vanesa y Emmanuel emprendieron el camino hacia la casa de Toti.

54

Emmanuel se recostó el sillón de su casa y disfrutó del espectáculo.
Jamás imaginó que lo que probó le era tan bueno, pero ver a cuatro jóvenes peleando con una mole gigante, no ameritaba otra cosa más que ponerse los auriculares y elegir una banda de rock pesado que estuviera acorde con la situación.
Lanzó una sonora carcajada cuando Carla y Emir volaron por los aires y se dieron de lleno contra la pared de su casa.
No pudo evitar el ataque de risa cuando el monstruo tomó a Ivana desde los pelos y comenzó a tirarla por el lugar.
Se destornilló cuando el gigante comenzó a pisar a Cristian en la cabeza. 
El final fue bastante obvio, como en todas las películas de acción. 
Al final, el momento en donde los cuatro logran destruir a la mole gigante era bastante predecible. Le pareció un buen efecto que un poco de sangre le salpicara en el rostro. 
De todos modos, se sintió feliz por la película que presenció y, sin que se pudiera dar cuenta, se quedó dormido.

55

Mientras, en el presente, Sergio, cerveza en mano, fue a atender a la puerta. Le parecía sumamente extraño que Ivana no hubiera llegado todavía, así que imaginó que se trataría de un policía pidiéndole que fuera a identificar su cadáver.
Sin embargo, al abrir la puerta se encontró con un hombre rechoncho y moreno, vestido de traje, corbata violeta y que traía un baúl consigo.
SERGIO: ¿Sí?
TOTI: ¡Sergio! ¿Te acordás de mí?
Sergio negó con la cabeza al tiempo que le daba otro sorbo a su lata.
SERGIO: No. ¿Querés plata?
TOTI: No, no, mi querido Sergio. Tuvimos una conversación encantadora hace unos días en donde te aconsejé que hicieras tu propia playa en el patio de tu casa.
SERGIO: Ah, sí. Recuerdo algo de eso. Estaba muy ebrio.
TOTI: No tanto como para olvidarlo, porque sé que estuviste trabajando en la construcción de la playa.
SERGIO: Oh, sí, estuve a mil con ese tema. ¿Te gustaría verla?
TOTI: Me encantaría ver cómo quedó. ¿Te molestaría ayudarme a cargar mi baúl?
Sergio se encogió en hombros, dejó la cerveza sobre la mesa del recibidor y ayudó al misterioso hombre con el pesado baúl que traía consigo.
SERGIO: ¿Qué traés acá? ¿Un cadáver para arrojar a mi playa?
Toti se rió por el chiste.
TOTI: Algo así, Sergio. Algo así.

56

Emir, Carla, Ivana y Cristian estaban catatónicos ante la experiencia que habían vivido. Pero pese a haberle ganado al monstruo, estaban más paralizados al ver que lo habían matado. 
IVANA: ¡No puede ser! ¿Por qué matamos todo lo que tocamos?
EMIR: Dejame revisar los hechos, porque estoy bastante seguro que esta cosa venía a matarnos a nosotros. ¡Por orden de Ariel! 
CRISTIAN: ¿Vamos a llamar a la policía? Tenemos que reportar un crimen.
IVANA: ¿Acaso te volviste loco?
CRISTIAN: Lo matamos. Fue en defensa propia.
IVANA: ¡Ni siquiera somos de este tiempo, Cristian! ¡Vos estás en una academia de policía! ¿En qué momento saliste de ahí para matar a Polenta?
Cristian estuvo a punto de replicar pero se quedó callado.
EMIR: La mujer loca tiene un punto. Pero no podemos dejarle el cadáver a Emma. 
CARLA: Ya sé lo que podemos hacer con él. Tengo la solución.
EMIR: ¿La tenés?
IVANA: ¿Vos?
CARLA: Síganme.
Carla los guió con mucha soltura hasta el garaje de Emmanuel. Luego, extendiendo sus manos como si fuera algo que no podían ver a simple vista, les mostró el refrigerador. 
CARLA: Creo que tenemos un sitio donde guardar a Polenta. 

57

Mientras conducía su auto rumbo a la casa de Toti, Vanesa dejó que por medio del Bluetooth sonara en sus parlantes el mensaje que Juan le había dejado en su celular, sin estar ajena a que Emma lo escucharía.
JUAN: Vanesa, estoy en casa juntando mis cosas. Realmente creo que después del rechazo recibido hoy, lo nuestro no tiene demasiado futuro. Si escuchás esto y creés que todos los problemas de tus amigos son más importantes que nuestra relación, entonces seguí jugando con ellos. Yo te espero hasta la medianoche. Si a esa hora no estás, entonces no vas a volver a verme.
Guardó silencio tras entender lo que significaba ese mensaje.
EMMA: Faltan quince minutos para medianoche. Podés ir por Juan.
VANESA: Jose está en peligro.
EMMA: Nosotros podemos hacernos cargos de encontrarlo. 
VANESA: En realidad, querido Emma, no creo que sea el eje de la cuestión. No me encuentro en una situación de salvar la vida de Jose o salvar mi relación con Juan. Al contrario. Creo que simplemente estoy decidiendo no ir detrás de Juan. 
De repente, aunque todo era una tragedia de dimensiones catastróficas, Vanesa se sintió contenta. 
EMMA: Es buenísimo que los secuestros de nuestros amigos te sirvan para llegar a una buena conclusión sobre tu vida personal. 
VANESA: La verdad... Sí.

58

Emir, Cristian, Carla e Ivana se posicionaron con el cadáver de Polenta alrededor del congelador.
IVANA: Esto es absurdo, ¿nosotros cambiamos el cuerpo de Andrea por el de Polenta?
EMIR: Las ironías del destino.
Abrieron la tapa del congelador y en el interior, efectivamente, se toparon con el cadáver de una chica.
EMIR: ¿Creen que le debería sacar una fotografía para mostrársela a Jose? Tal vez le sea necesario para cerrar la etapa.
IVANA: No es que no me importen los sentimientos de Jose sobre su novia muerta, pero en realidad... no me importan. 
CARLA: Esta vez estoy del lado de Ivana. Preferiría que enterremos a Andrea en el patio, metamos a Polenta allí y nos larguemos a nuestro tiempo.
CRISTIAN: Chicos, ¡esto está mal! Piensen en todo el mal que le estamos haciendo a Emma. 
IVANA: Cristian, vos no estás teniendo en cuenta de todo el mal que Emma nos hace a diario. Es parte importante de la ecuación.
EMIR: Cristian, si no querés participar de esto, no lo hagas. Dejanos a nosotros que somos casi profesionales en esto de enterrar cuerpos. 
CARLA: Aunque técnicamente sería la primera vez que consigamos enterrar un cuerpo de verdad y se quede ahí. Diría que estamos mejorando.
IVANA: Es cierto. ¡Viva nosotros!
Así que sacaron a la chica muerta, la enterraron en el patio de Emmanuel y metieron el cuerpo de Polenta en el congelador, el cual encontrarían meses después sin entender, en ese entonces, cómo llegó hasta ahí.
Una vez que terminaron con todas las hazañas, llegó el momento de preguntarse cuál era el paso a seguir.
CARLA: ¿Qué hacemos? ¿Vamos a ver a Rodrigo?
EMIR: El Rodrigo de este presente no es el mismo que nos trajo hasta aquí. Tenemos que volver a la casa de Toti.
IVANA: Pero ahí puede estar Ariel.
CRISTIAN: Me gustaría ver a mi padre nuevamente antes de partir.
IVANA: ¡Por el amor de Dios, superalo! 
EMIR: O volvemos a la casa de Toti e intentamos entrar en el armario o nos quedamos varados aquí cuatro meses hasta que podamos volver a nuestro tiempo. 
CARLA: Creo que es lo más lógico.
Ivana lanzó un suspiro agotador.
IVANA: De nada serviría que yo les diga que es un mal plan. Puesto que lo es, pero nadie va a escucharme. Entonces estaremos en una situación complicada y yo podré decirles que se los dije. 
EMIR: Podrías ahorrártelo al "te lo dije".
IVANA: Cariño, no hay manera de que la Ivana del pasado, del presente o del futuro no lo haga. 

59

A Sergio aquella situación le estaba sonando sumamente extraña. El hombre de traje llevó el baúl hasta el interior del agua, sin siquiera quitarse los zapatos.
Una vez dentro del río, abrió la tapa del baúl y extrajo una gallina.
SERGIO: ¡Por Dios! ¡Te falta un dedo!
El hombre no pareció escucharlo. Estaba fascinado con la gallina.
TOTI: Está todo listo, mi amo.
PACHA: Al fin. Te dije que quería a Cristian. 
TOTI: Lo puedo ir a buscar si es lo que desea.
PACHA: No. Jose estará bien. De todos modos, me cae igual de mal.
Sergio, que a la luz de la luna hubiera jurado que el hombre era ventrílocuo y estaba teniendo una conversación imaginaria. Pero esa voz...
La gallina reparó en Sergio por primera vez.
PACHA: Hola, Sergio. ¿Me extrañaste?
SERGIO: No... No creo.
PACHA: Soy Ariel.
SERGIO: Entonces no.
PACHA: Después de la explosión, mi fiel amigo Toti capturó la esencia de mi alma. Como mi hijo ya estaba en la ciudad, secuestré a su gallina y me vertió dentro, ya que teníamos que esperar a que este lugar estuviera finalizado para concretar el ritual.
SERGIO: Ariel, te juro que no me importa.
PACHA: Como dije antes, lo ideal hubiera sido que mi cuerpo se transfiera al de mi propio hijo, pero en virtud de que Toti no pudo conseguirlo, el cuerpo de Jose tampoco está mal. 
SERGIO: Sabía que eras un perturbado, pero nunca imaginé que lo serías a este nivel.
PACHA: Oh, amigo mío, esto es sólo una parte de todo lo que tengo planificado. Es una pena que vos no puedas apreciar todo lo que se viene. 
SERGIO: ¿Qué...?
TOTI: Necesitamos un poco de sangre para empezar el ritual. ¡La tuya!
Y antes de que Sergio pudiera reaccionar, notó a Toti dirigirse hacia él a toda velocidad, con un filoso cuchillo en lo alto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario