33
Héctor se giró para ver a su colega
ingresar en la habitación, gallina en mano.
Alquilaban un hospedaje en las afueras
de la ciudad, donde tenían desparramados por el piso los pasos de su
investigación.
HECTOR: Ahí estás.
CRISTIAN: Pacha me pidió que la lleve
a dar un paseo. ¿Averiguaste algo nuevo?
Héctor buscó una fotografía de un
cuerpo en la morgue y la extendió en lo alto.
HECTOR: El chico que vi en la fiesta de
Emmanuel, efectivamente es Toti. Excepto que el chico de la foto está
muerto y el que estaba en la fiesta parecía bastante vivo.
CRISTIAN: ¿Acaso fingió su muerte?
Héctor buscó entre los diversos
papeles que tenía desplegado por el piso.
HECTOR: Pudo haberlo hecho. Pero tengo
informes policiales y de autopsia donde decretan su muerte. Al chico
lo apuñalaron 21 veces. Algo muerto estaba.
CRISTIAN: ¿21 puñaladas? No parecían
tenerle mucha estima.
HECTOR: Encima no era un tipo turbio.
Sólo era un simple joven que se había recibido de abogado el año
pasado. La causa que llevaba eran las de...
CRISTIAN: Mi padre.
HECTOR: Tu padre.
CRISTIAN: ¿Creés que mi papá pudo
haberlo matado?
HECTOR: Si me tengo que basar en lo que
vengo escuchando sobre Ariel hasta ahora, pudo haber sido responsable
de su muerte. Sé que la muerte de Toti estaba ligada a alguien de La
Ira. Al menos, lo era, hasta el momento en que lo descubrí con vida.
CRISTIAN: Lo bueno es que ahora podemos
preguntarle directamente a él quién lo mató. ¿No te parece?
Héctor estaba a punto de responder lo
absurda de lo propuesta cuando un ruido que provino del armario los
alarmó.
Cristian se apresuró a abrir las
puertas esperando encontrar a alguien dentro, pero sólo se toparon
con un par de prendas colgadas que se balanceaban.
CRISTIAN: Creo que en este Hotel hay
ratas.
Héctor se encogió en hombros y
continuó revisando toda la investigación.
34
Ivana ingresó alterada a la habitación
donde estaban Emmanuel, Emir y Carla.
IVANA: ¡No van a creer lo que acaba de
pasar! ¡Juan acaba de pedirme ayuda para proponerle casamiento a
Vane!
Los tres jóvenes miraron a Ivana sin
mostrar ninguna señal de asombro.
IVANA: ¿Por qué nadie está gritando?
Ni siquiera Carla.
EMMA: Ya lo sabíamos. Nos pidió ayuda
a nosotros también.
IVANA: Pero yo acabo de hablar con él.
¿Por qué recurrió a mí en última instancia? ¿Desde cuándo soy
la última opción?
Ninguno tuvo intenciones de despejar
sus dudas.
EMIR: Cuando me habló, le dije que no
cuente conmigo.
IVANA: Lo mismo le dije yo. No tengo
idea de cuáles son los sentimientos de Vane por su conviviente, pero
no me voy a arriesgar a que me asesine. Tendría que ser realmente
estúpida para ayudarlo.
EMMA: Yo le dije que sí.
CARLA: Yo también.
IVANA: Por supuesto.
CARLA: Es que me pareció terriblemente
romántica su idea. Escribir en el cielo "¿te querés casar
conmigo?". Saltar del avión en paracaídas para arrodillarse
ante ella y darle un anillo. Que el avión se estrelle en algún
punto de la ciudad y haga un hermoso espectáculo en llamas. ¿Qué
otra cosa podría querer Vane?
EMIR: No puedo imaginar qué.
Ivana estuvo a punto de agregar lo
horripilante de la idea de Juan cuando escucharon que del armario
provenía un ruido. Al poco tiempo, Rodrigo salió del interior de
él. Lo habían mandando a escuchar la conversación entre los
policías.
CARLA: ¿Y bien? ¿Qué averiguaste?
RODRIGO: Muchas cosas. Primero, que
tenían razón sobre Cristian. Tiene un físico impresionante aunque
con remera no parece. Segundo, tenían razón sobre Héctor. Cuando
se bajó los pantalones para irse a bañar...
EMMA: ¿Averiguaste algo sobre la
investigación, Rodrigo?
RODRIGO: Oh, sí, claro, eso. Bueno, el
tal Toti es un no muerto. Fue asesinado de 21 puñaladas, pero está
vivo y no se explican cómo. También descubrí que Toti es un joven
abogado que llevaba los casos de Ariel.
CARLA: Y Ariel descubrió que Toti
sabía demasiado y entonces ¡lo mató! Lo resolví.
EMIR: Eso no explica por qué está
vivo.
Emmanuel pegó un suspiro y se
incorporó de la cama.
EMMA: Creo que tengo que salvar el día.
EMIR: ¿Vos?
CARLA: ¿Estás seguro?
IVANA: Ay, Dios.
EMMA: Sí, chicos. Este no muerto me
quiere como parte de su iglesia, así que es la forma más perfecta
de acercarme a él. Vamos a poder averiguar qué le sucedió y cómo
regresó a la vida. ¿Alguien sabe dónde fue encontrado muerto?
RODRIGO: Héctor dijo que en el portal
de su casa.
EMMA: Ustedes pueden ir a investigar en
la puerta de su casa, entonces.
RODRIGO: Yo me trasladaré hasta el
armario de la casa y esperaré allí por si necesitan ayuda.
EMMA: Un plan magnífico. No hay forma
de que salga mal.
IVANA: Técnicamente, hay un millón de
maneras de que salga mal.
Pero nadie la escuchó a Ivana, por lo
que se resignó a seguir la corriente.
Después de todo, nadie se hubiera
imaginado lo mucho que se complicarían tras esta conversación.
35
Vanesa entró decidida a su lugar de
trabajo. Tenía que hablar con Jose de una buena vez y tratar de
resolver el conflicto que se había desatado entre ellos.
Jose terminaba una clase con un grupo
de chicos, así que se acercó sutilmente a su lado.
VANESA: Tenemos que hablar.
JOSE: En este momento, los chicos están
estirando. Después de que terminen.
VANESA: Ay, por Dios, Jose, tus
estiramientos son interminables. A nadie le queda tanta vida como
para esperar.
JOSE: Los estiramientos son necesarios
para que a ellos no les duela nada.
VANESA: La mayoría de los chicos que
están acá, venían con Ariel. Nunca los hacía estirar. Van a
sobrevivir.
JOSE: Lo siento, Vanesa. Tu
comportamiento es poco profesional.
Vanesa ahogó un grito de rabia, pero
aceptó la derrota y se marchó hacia el mostrador del gimnasio.
Justo en ese momento, los dos policías aparecieron. Héctor miró el
local y mostró un rostro de asombro.
HECTOR: ¿Dónde están tus coloridos
amigos?
VANESA: No vinieron hoy.
HECTOR: ¿En qué se metieron ahora?
VANESA: Sólo es una simple casualidad.
Ellos no actúan siempre en manada, Héctor. Tienen vidas personales
y cada uno tiene derecho a tomarse un día libre... Ay, ni yo me creo
lo que estoy diciendo. ¿Qué clase de libertad creen que tienen
estos degenerados? Los voy a llamar.
Vanesa tomó su celular y marcó el
número de Ivana.
IVANA: ¿Vane?
VANESA: ¿Qué están haciendo ahora?
IVANA: ¿Soy a la primera que llamás
del grupo?
VANESA: Claro.
IVANA: Eso es lo que me gusta de vos,
que sabés a quién recurrir en primera instancia. Deberías
plantéarselo a Juan. Ni siquiera plantéarselo. Directamente tenés
que decirle: "la primera opción siempre es Ivana".
VANESA: Ivana, no entiendo nada de lo
que me estás diciendo. ¿Qué están haciendo?
IVANA: Seguimos adelante con la
investigación. Emmanuel va a ver si puede ingresar a la iglesia de
Toti mientras que el resto estamos yendo al lugar del homicidio a ver
qué encontramos.
Vanesa sintió como su corazón comenzó
a latir con fuerza.
VANESA: ¿Por qué voluntariamente
siempre se exponen a que los maten?
IVANA: No tengo una respuesta razonable
para eso.
VANESA: Quédense donde están. Tengo
que hablar con Jose y voy para allí. Así que lo haré apenas él
termine de dar los estiramientos.
IVANA: Bueno... ¿Traés algo para la
cena o directamente para el desayuno mañana?
Vanesa no respondió y cortó el
teléfono. Héctor volvió a mirarla esperando una respuesta.
VANESA: Están en posibles problemas.
HECTOR: De acuerdo. Cristian, vamos.
Cristian miró a Vanesa y le extendió
a Pacha.
CRISTIAN: ¿Podrías cuidármela? No la
quiero llevar a las misiones peligrosas.
Vanesa no pudo decirle que no y tomó
la gallina entre sus manos.
36
Emmanuel miró la majestuosa iglesia
que tenían frente a ellos. Le había pedido a su mejor amigo,
Nicolás, que lo acompañara. Nicolás aceptó, porque pensó que
iban a ir a entrenar en lugar de ir a la iglesia y fue demasiado
tarde cuando se dio cuenta que nuevamente fue engañado.
NICO: No entiendo cómo es que siempre
caigo.
EMMA: Era necesaria tu participación,
amigo mío. Sos el único de mis amigos que no es un alma perdida.
NICO: Tal vez porque soy tu único
amigo.
EMMA: Además, si me llegara a pasar
algo aquí dentro, a vos no te afectaría tanto mi muerte porque me
conocés desde que naciste. En cambio, los demás sólo se
lamentarían por no haberme disfrutado más. Es un dolor que estoy
queriendo no provocarles.
NICO: En algo coincidimos. Si te pasa
algo, no sufriré.
Nicolás leyó el cartel de entrada a
la iglesia.
NICO: Iglesia del Renacimiento.
EMMA: Un título más que conveniente,
ya que el cura es un renacido.
NICO: Toti no es cura. Te lo dijo mil
veces.
Pero Emma no lo escuchaba. Ingresó a
la iglesia y buscó a alguna persona que pudiera llevarlo con Toti.
Tras unos quince minutos de espera, el muchacho regordete con el
mismo traje y la misma corbata violeta apareció ante ellos.
TOTI: Emma y Nico. Decir que soy feliz
de verlos, es poco. Esperaba convencer a Emma de hacer esto, pero
convencer a dos personas es algo más que llena mi alma de felicidad.
EMMA: Así es, Toti. Esa noche me
demostraste que podés ser una persona de la iglesia y, a la vez,
también ser una buena persona. Por eso mismo, queremos entrar en tu
secta.
TOTI: Esto no es una secta.
NICO: En el grupo que tienen, se
refiere.
EMMA: Claro. Ese.
Toti sonrió.
TOTI: Bueno, a decir verdad, hay cosas
por las que se necesitan ciertos sacrificios.
EMMA: ¿Tengo que sacrificar a Nico
para poder ingresar? ¡Es mi mejor amigo! ¿Con qué lo mato?
NICO: ¿Puedo oponerme?
TOTI: No es necesario que mates a
nadie, Emma. Pero hay algo en tu círculo social que me interesa
mucho.
EMMA: ¿Carla? ¿Es la virgen que
debemos sacrificar? ¡Es mi mejor amiga! ¿A qué altar la llevo?
TOTI: Que no hay necesidad de matar a
nadie, Emma. Quiero específicamente la gallina de tu amigo.
Emmanuel y Nico intercambiaron una
mirada de confusión.
EMMA: ¿A Pacha?
TOTI: ¡Esa gallina es un milagro de
Dios y merece estar en la iglesia!
EMMA: Pero es la mejor amiga de
Cristian. Yo puedo matar a todos mis amigos sin pestañear, pero no
todas las personas están dispuestas a hacer lo mismo.
NICO: Por suerte.
TOTI: Les daré unos minutos para
pensarlo. Si quieren pertenecer a nuestro grupo, ese será el boleto
de entrada. Por favor, tómense su tiempo de meditarlo.
37
Cristian llegó a la casa donde vivía
Toti.
Apenas cruzó el portal de entrada,
alguien del interior abrió la puerta. Se topó con Ivana.
IVANA: ¡Cristian! ¡Eras vos! ¿Dónde
está Héctor?
CRISTIAN: Se fue a ayudar a Emma. ¿Qué
están haciendo aquí?
IVANA: Vinimos a investigar, pero no
encontramos muchas cosas interesantes. Así que podés estar
tranquilo, que todo está bajo control.
Cristian miró por detrás del hombro
de Ivana.
CRISTIAN: ¿Está saliendo humo de la
cocina?
IVANA: Bueno, casi todo está bajo
control. La casa está abandonada. Es obvio que Toti no vive aquí.
Ni siquiera tenía conectada la electricidad. Por eso Carla decidió
que usáramos fósforos para poder ver. El problema es que lo decidió
muy cerca de unas cortinas que resultaron ser muy inflamables.
Cristian asintió e ingresó detrás de
Ivana hacia la cocina de la casa, donde el pequeño incendio que le
había mencionado la chica ahora tomó dimensiones catastróficas.
CARLA: ¡No podemos apagarlo porque
también cortaron el suministro de agua!
EMIR: ¡Tenemos que salir de aquí
antes de que nos incendiemos con la casa!
IVANA: No puedo sacarlos a ningún lado
porque todo rompen, todo.
Los cuatro se volvieron a dirigir hacia
la puerta de salida cuando una alarma los hizo detenerse en seco.
EMIR: ¡Son los bomberos!
38
Nicolás estaba totalmente en contra
que robaran a Pacha sólo para ingresar al grupo de la iglesia.
NICO: Esa gallina es importante para el
chico de las historias tristes. ¡No podemos hacerlo eso!
EMMA: Pero es parte de una
investigación, Nicolás. Cristian debería entender que debe
sacrificarse por el grupo.
NICO: ¡Ni siquiera pertenece al grupo!
EMMA: Nosotros lo queremos y lo
aceptamos como tal.
NICO: Emma, darle esa gallina a la
iglesia es algo inmoral. Sólo alguien sin escrúpulos podría
destruirle la vida a otra persona de esta manera.
EMMA: ¡Exacto! ¡Por eso me lo pidió
a mí!
NICO: En eso, estamos de acuerdo.
EMMA: ¿Qué sugerís? ¿Que no lo
hagamos?
NICO: Tal vez es simplemente una
prueba.
EMMA: ¿Una prueba?
NICO: Exacto. Te está obligando a
hacer algo malo para probarte. Si desistís, nos aceptará como
miembros. Si lo hacés, entonces no tendremos lugar en la iglesia.
EMMA: ¡Tiene sentido! A los religiosos
les fascina hacer cosas buenas. No tendría sentido que me pida que
le robe una gallina a un chico.
NICO: Claro. Lo de matar a tus amigos
se aplicaba más a la lógica.
EMMA: Tenés razón. Vamos a esperar y
vamos a negarnos entonces.
No tuvieron que esperar mucho tiempo,
porque en ese instante Toti apareció en busca de una respuesta.
39
La alarma de los bomberos los paralizó
por completo.
CARLA: No podemos salir por la puerta
de enfrente porque vamos a quedar en evidencia.
IVANA: ¡Pero no podemos salir por
detrás porque nos vamos a quemar vivos!
CRISTIAN: Esto me hace recordar a
cuando mis abuelitos fueron quemados vivos en la choza donde vivían.
CARLA: ¡Eso! ¡Si Cristian cuenta
alguna historia de su vida, podrá generarme lágrimas que nos harán
apagar el incendio!
EMIR: No tenemos tiempo para eso. ¡Hay
que usar la opción de Rodrigo y el armario! ¡Vamos!
Cristian no entendió, pero comenzó a
seguir a todos por el pasillo que daba hacia una de las habitaciones.
Cuando llegó, se encontró con Emir abriendo la puerta del ropero.
EMIR: ¡Rodrigo! ¡Tenés que sacarnos
de acá!
CRISTIAN: ¿Por qué Rodrigo está
dentro del armario?
EMIR: ¡Vive ahí! ¡Ahora entremos!
Cristian fue el último entrar en el
ropero y no pudo evitar sorprenderse de encontrar que efectivamente
Rodrigo estaba allí.
RODRIGO: Lo arruinaron todo, ¿no?
IVANA: Obvio.
RODRIGO: ¿Alguien recuerda cuándo fue
el homicidio de Toti?
CRISTIAN: Fue el 3 de noviembre del año
pasado. ¿Por qué?
RODRIGO: Porque puedo llevarlos hasta
esa fecha.
Ninguno comentó nada, pero todos
sintieron un ligero mareo, como si todo a su alrededor comenzara a
dar vueltas.
40
Emmanuel habló con mucha seguridad
sobre la conclusión a la que habían llegado.
EMMA: No vamos a darte la gallina.
TOTI: ¿Ah, no? ¿Se puede saber por
qué?
Emmanuel miró a Nicolás. Habían
acertado con su deducción.
EMMA: Pacha es importante para
Cristian. Es su mejor amiga. No seríamos buenos cristianos si se la
arrebatamos. Así que nuestra respuesta es no.
TOTI: Aunque eso los deje fuera de la
iglesia.
EMMA: Aunque no entremos, claro.
Toti suspiró.
Emmanuel estaba convencido de que
habían ganado ese juego de estrategias.
Entonces Toti sacó su tablet y les
mostró a los dos chicos una imagen espantosa.
EMMA: ¡Esa es Lucy!
TOTI: Exacto. Tengo a Lucy prisionera.
Te la devolveré a cambio de la gallina. Sino, Lucy Love pasará a
ser Lucy Dead.
Emmanuel miró a su mejor amigo, quien
también apreciaba la escena boquiabierto.
EMMA: Fá, Nico, siempre que te hago
caso, meto la pata.
41
Vanesa decretó que había esperado
suficiente tiempo a que Jose terminara su estiramiento, así que
nuevamente se acercó con intenciones de recordarle que quería
hablar con él.
VANESA: Jose, esto es absurdo. Valga la
redundancia, estás estirando el estiramiento para evitarme.
JOSE: Vanesa, no sé de qué estás
hablando. Ahora, chicos, vamos a estirar el dedo meñique del pie
izquierdo. Uno... Dos... Tres... Cuatro... Cinco... Si no estira, me
avisan... Seis... Siete... Ocho...
Vanesa lanzó un bufido de fastidio y
se fue hacia el mostrador para seguir acariciando la gallina. La hizo
esperar un rato más y Jose finalmente se rindió cuando uno de sus
alumnos cayó dormido.
Cuando finalmente se tuvieron frente a
frente, ella pidió las explicaciones correspondientes hacia su
arrebato en la fiesta de Emmanuel.
JOSE: Tenés que entender que la
aparición de Juan en la fiesta fue impactante. El chico está
seriamente enamorado de vos y me considera su amigo.
VANESA: Por todos los cielos, Juan
considera que el vagabundo que siempre nos escupe al llegar a casa es
su amigo. ¿Ese es el verdadero motivo por el que querés que dejemos
de vernos? ¿O acaso hay otra cosa que no me estás diciendo?
Jose no pudo responder esas preguntas
porque se quedó concentrado en la persona que lo miraba desde la
vereda de enfrente.
JOSE: Vane... ¿Te acordás de Polenta?
VANESA: ¿El hombre que estaba muerto
en el congelador cuyo cadáver desapareció? ¿Cómo podría
olvidarlo?
JOSE: Bueno, creo que nos está
observando desde la otra vereda.
Vanesa se giró y comprobó, con un
alto grado de terror, que Jose no mentía.
El mismo Polenta los miraba desde unos
escasos metros.
Y también parecía estar muy vivo.
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