martes, 3 de abril de 2018

2.05 - "21 Puñaladas"

33

Héctor se giró para ver a su colega ingresar en la habitación, gallina en mano.
Alquilaban un hospedaje en las afueras de la ciudad, donde tenían desparramados por el piso los pasos de su investigación.
HECTOR: Ahí estás.
CRISTIAN: Pacha me pidió que la lleve a dar un paseo. ¿Averiguaste algo nuevo?
Héctor buscó una fotografía de un cuerpo en la morgue y la extendió en lo alto.
HECTOR: El chico que vi en la fiesta de Emmanuel, efectivamente es Toti. Excepto que el chico de la foto está muerto y el que estaba en la fiesta parecía bastante vivo.
CRISTIAN: ¿Acaso fingió su muerte?
Héctor buscó entre los diversos papeles que tenía desplegado por el piso.
HECTOR: Pudo haberlo hecho. Pero tengo informes policiales y de autopsia donde decretan su muerte. Al chico lo apuñalaron 21 veces. Algo muerto estaba.
CRISTIAN: ¿21 puñaladas? No parecían tenerle mucha estima.
HECTOR: Encima no era un tipo turbio. Sólo era un simple joven que se había recibido de abogado el año pasado. La causa que llevaba eran las de...
CRISTIAN: Mi padre.
HECTOR: Tu padre.
CRISTIAN: ¿Creés que mi papá pudo haberlo matado?
HECTOR: Si me tengo que basar en lo que vengo escuchando sobre Ariel hasta ahora, pudo haber sido responsable de su muerte. Sé que la muerte de Toti estaba ligada a alguien de La Ira. Al menos, lo era, hasta el momento en que lo descubrí con vida.
CRISTIAN: Lo bueno es que ahora podemos preguntarle directamente a él quién lo mató. ¿No te parece?
Héctor estaba a punto de responder lo absurda de lo propuesta cuando un ruido que provino del armario los alarmó.
Cristian se apresuró a abrir las puertas esperando encontrar a alguien dentro, pero sólo se toparon con un par de prendas colgadas que se balanceaban.
CRISTIAN: Creo que en este Hotel hay ratas.
Héctor se encogió en hombros y continuó revisando toda la investigación.

34

Ivana ingresó alterada a la habitación donde estaban Emmanuel, Emir y Carla.
IVANA: ¡No van a creer lo que acaba de pasar! ¡Juan acaba de pedirme ayuda para proponerle casamiento a Vane!
Los tres jóvenes miraron a Ivana sin mostrar ninguna señal de asombro.
IVANA: ¿Por qué nadie está gritando? Ni siquiera Carla.
EMMA: Ya lo sabíamos. Nos pidió ayuda a nosotros también.
IVANA: Pero yo acabo de hablar con él. ¿Por qué recurrió a mí en última instancia? ¿Desde cuándo soy la última opción?
Ninguno tuvo intenciones de despejar sus dudas.
EMIR: Cuando me habló, le dije que no cuente conmigo.
IVANA: Lo mismo le dije yo. No tengo idea de cuáles son los sentimientos de Vane por su conviviente, pero no me voy a arriesgar a que me asesine. Tendría que ser realmente estúpida para ayudarlo.
EMMA: Yo le dije que sí.
CARLA: Yo también.
IVANA: Por supuesto.
CARLA: Es que me pareció terriblemente romántica su idea. Escribir en el cielo "¿te querés casar conmigo?". Saltar del avión en paracaídas para arrodillarse ante ella y darle un anillo. Que el avión se estrelle en algún punto de la ciudad y haga un hermoso espectáculo en llamas. ¿Qué otra cosa podría querer Vane?
EMIR: No puedo imaginar qué.
Ivana estuvo a punto de agregar lo horripilante de la idea de Juan cuando escucharon que del armario provenía un ruido. Al poco tiempo, Rodrigo salió del interior de él. Lo habían mandando a escuchar la conversación entre los policías.
CARLA: ¿Y bien? ¿Qué averiguaste?
RODRIGO: Muchas cosas. Primero, que tenían razón sobre Cristian. Tiene un físico impresionante aunque con remera no parece. Segundo, tenían razón sobre Héctor. Cuando se bajó los pantalones para irse a bañar...
EMMA: ¿Averiguaste algo sobre la investigación, Rodrigo?
RODRIGO: Oh, sí, claro, eso. Bueno, el tal Toti es un no muerto. Fue asesinado de 21 puñaladas, pero está vivo y no se explican cómo. También descubrí que Toti es un joven abogado que llevaba los casos de Ariel.
CARLA: Y Ariel descubrió que Toti sabía demasiado y entonces ¡lo mató! Lo resolví.
EMIR: Eso no explica por qué está vivo.
Emmanuel pegó un suspiro y se incorporó de la cama.
EMMA: Creo que tengo que salvar el día.
EMIR: ¿Vos?
CARLA: ¿Estás seguro?
IVANA: Ay, Dios.
EMMA: Sí, chicos. Este no muerto me quiere como parte de su iglesia, así que es la forma más perfecta de acercarme a él. Vamos a poder averiguar qué le sucedió y cómo regresó a la vida. ¿Alguien sabe dónde fue encontrado muerto?
RODRIGO: Héctor dijo que en el portal de su casa.
EMMA: Ustedes pueden ir a investigar en la puerta de su casa, entonces.
RODRIGO: Yo me trasladaré hasta el armario de la casa y esperaré allí por si necesitan ayuda.
EMMA: Un plan magnífico. No hay forma de que salga mal.
IVANA: Técnicamente, hay un millón de maneras de que salga mal.
Pero nadie la escuchó a Ivana, por lo que se resignó a seguir la corriente.
Después de todo, nadie se hubiera imaginado lo mucho que se complicarían tras esta conversación.

35

Vanesa entró decidida a su lugar de trabajo. Tenía que hablar con Jose de una buena vez y tratar de resolver el conflicto que se había desatado entre ellos.
Jose terminaba una clase con un grupo de chicos, así que se acercó sutilmente a su lado.
VANESA: Tenemos que hablar.
JOSE: En este momento, los chicos están estirando. Después de que terminen.
VANESA: Ay, por Dios, Jose, tus estiramientos son interminables. A nadie le queda tanta vida como para esperar.
JOSE: Los estiramientos son necesarios para que a ellos no les duela nada.
VANESA: La mayoría de los chicos que están acá, venían con Ariel. Nunca los hacía estirar. Van a sobrevivir.
JOSE: Lo siento, Vanesa. Tu comportamiento es poco profesional.
Vanesa ahogó un grito de rabia, pero aceptó la derrota y se marchó hacia el mostrador del gimnasio. Justo en ese momento, los dos policías aparecieron. Héctor miró el local y mostró un rostro de asombro.
HECTOR: ¿Dónde están tus coloridos amigos?
VANESA: No vinieron hoy.
HECTOR: ¿En qué se metieron ahora?
VANESA: Sólo es una simple casualidad. Ellos no actúan siempre en manada, Héctor. Tienen vidas personales y cada uno tiene derecho a tomarse un día libre... Ay, ni yo me creo lo que estoy diciendo. ¿Qué clase de libertad creen que tienen estos degenerados? Los voy a llamar.
Vanesa tomó su celular y marcó el número de Ivana.
IVANA: ¿Vane?
VANESA: ¿Qué están haciendo ahora?
IVANA: ¿Soy a la primera que llamás del grupo?
VANESA: Claro.
IVANA: Eso es lo que me gusta de vos, que sabés a quién recurrir en primera instancia. Deberías plantéarselo a Juan. Ni siquiera plantéarselo. Directamente tenés que decirle: "la primera opción siempre es Ivana".
VANESA: Ivana, no entiendo nada de lo que me estás diciendo. ¿Qué están haciendo?
IVANA: Seguimos adelante con la investigación. Emmanuel va a ver si puede ingresar a la iglesia de Toti mientras que el resto estamos yendo al lugar del homicidio a ver qué encontramos.
Vanesa sintió como su corazón comenzó a latir con fuerza.
VANESA: ¿Por qué voluntariamente siempre se exponen a que los maten?
IVANA: No tengo una respuesta razonable para eso.
VANESA: Quédense donde están. Tengo que hablar con Jose y voy para allí. Así que lo haré apenas él termine de dar los estiramientos.
IVANA: Bueno... ¿Traés algo para la cena o directamente para el desayuno mañana?
Vanesa no respondió y cortó el teléfono. Héctor volvió a mirarla esperando una respuesta.
VANESA: Están en posibles problemas.
HECTOR: De acuerdo. Cristian, vamos.
Cristian miró a Vanesa y le extendió a Pacha.
CRISTIAN: ¿Podrías cuidármela? No la quiero llevar a las misiones peligrosas.
Vanesa no pudo decirle que no y tomó la gallina entre sus manos.

36

Emmanuel miró la majestuosa iglesia que tenían frente a ellos. Le había pedido a su mejor amigo, Nicolás, que lo acompañara. Nicolás aceptó, porque pensó que iban a ir a entrenar en lugar de ir a la iglesia y fue demasiado tarde cuando se dio cuenta que nuevamente fue engañado.
NICO: No entiendo cómo es que siempre caigo.
EMMA: Era necesaria tu participación, amigo mío. Sos el único de mis amigos que no es un alma perdida.
NICO: Tal vez porque soy tu único amigo.
EMMA: Además, si me llegara a pasar algo aquí dentro, a vos no te afectaría tanto mi muerte porque me conocés desde que naciste. En cambio, los demás sólo se lamentarían por no haberme disfrutado más. Es un dolor que estoy queriendo no provocarles.
NICO: En algo coincidimos. Si te pasa algo, no sufriré.
Nicolás leyó el cartel de entrada a la iglesia.
NICO: Iglesia del Renacimiento.
EMMA: Un título más que conveniente, ya que el cura es un renacido.
NICO: Toti no es cura. Te lo dijo mil veces.
Pero Emma no lo escuchaba. Ingresó a la iglesia y buscó a alguna persona que pudiera llevarlo con Toti. Tras unos quince minutos de espera, el muchacho regordete con el mismo traje y la misma corbata violeta apareció ante ellos.
TOTI: Emma y Nico. Decir que soy feliz de verlos, es poco. Esperaba convencer a Emma de hacer esto, pero convencer a dos personas es algo más que llena mi alma de felicidad.
EMMA: Así es, Toti. Esa noche me demostraste que podés ser una persona de la iglesia y, a la vez, también ser una buena persona. Por eso mismo, queremos entrar en tu secta.
TOTI: Esto no es una secta.
NICO: En el grupo que tienen, se refiere.
EMMA: Claro. Ese.
Toti sonrió.
TOTI: Bueno, a decir verdad, hay cosas por las que se necesitan ciertos sacrificios.
EMMA: ¿Tengo que sacrificar a Nico para poder ingresar? ¡Es mi mejor amigo! ¿Con qué lo mato?
NICO: ¿Puedo oponerme?
TOTI: No es necesario que mates a nadie, Emma. Pero hay algo en tu círculo social que me interesa mucho.
EMMA: ¿Carla? ¿Es la virgen que debemos sacrificar? ¡Es mi mejor amiga! ¿A qué altar la llevo?
TOTI: Que no hay necesidad de matar a nadie, Emma. Quiero específicamente la gallina de tu amigo.
Emmanuel y Nico intercambiaron una mirada de confusión.
EMMA: ¿A Pacha?
TOTI: ¡Esa gallina es un milagro de Dios y merece estar en la iglesia!
EMMA: Pero es la mejor amiga de Cristian. Yo puedo matar a todos mis amigos sin pestañear, pero no todas las personas están dispuestas a hacer lo mismo.
NICO: Por suerte.
TOTI: Les daré unos minutos para pensarlo. Si quieren pertenecer a nuestro grupo, ese será el boleto de entrada. Por favor, tómense su tiempo de meditarlo.

37

Cristian llegó a la casa donde vivía Toti.
Apenas cruzó el portal de entrada, alguien del interior abrió la puerta. Se topó con Ivana.
IVANA: ¡Cristian! ¡Eras vos! ¿Dónde está Héctor?
CRISTIAN: Se fue a ayudar a Emma. ¿Qué están haciendo aquí?
IVANA: Vinimos a investigar, pero no encontramos muchas cosas interesantes. Así que podés estar tranquilo, que todo está bajo control.
Cristian miró por detrás del hombro de Ivana.
CRISTIAN: ¿Está saliendo humo de la cocina?
IVANA: Bueno, casi todo está bajo control. La casa está abandonada. Es obvio que Toti no vive aquí. Ni siquiera tenía conectada la electricidad. Por eso Carla decidió que usáramos fósforos para poder ver. El problema es que lo decidió muy cerca de unas cortinas que resultaron ser muy inflamables.
Cristian asintió e ingresó detrás de Ivana hacia la cocina de la casa, donde el pequeño incendio que le había mencionado la chica ahora tomó dimensiones catastróficas.
CARLA: ¡No podemos apagarlo porque también cortaron el suministro de agua!
EMIR: ¡Tenemos que salir de aquí antes de que nos incendiemos con la casa!
IVANA: No puedo sacarlos a ningún lado porque todo rompen, todo.
Los cuatro se volvieron a dirigir hacia la puerta de salida cuando una alarma los hizo detenerse en seco.
EMIR: ¡Son los bomberos!

38

Nicolás estaba totalmente en contra que robaran a Pacha sólo para ingresar al grupo de la iglesia.
NICO: Esa gallina es importante para el chico de las historias tristes. ¡No podemos hacerlo eso!
EMMA: Pero es parte de una investigación, Nicolás. Cristian debería entender que debe sacrificarse por el grupo.
NICO: ¡Ni siquiera pertenece al grupo!
EMMA: Nosotros lo queremos y lo aceptamos como tal.
NICO: Emma, darle esa gallina a la iglesia es algo inmoral. Sólo alguien sin escrúpulos podría destruirle la vida a otra persona de esta manera.
EMMA: ¡Exacto! ¡Por eso me lo pidió a mí!
NICO: En eso, estamos de acuerdo.
EMMA: ¿Qué sugerís? ¿Que no lo hagamos?
NICO: Tal vez es simplemente una prueba.
EMMA: ¿Una prueba?
NICO: Exacto. Te está obligando a hacer algo malo para probarte. Si desistís, nos aceptará como miembros. Si lo hacés, entonces no tendremos lugar en la iglesia.
EMMA: ¡Tiene sentido! A los religiosos les fascina hacer cosas buenas. No tendría sentido que me pida que le robe una gallina a un chico.
NICO: Claro. Lo de matar a tus amigos se aplicaba más a la lógica.
EMMA: Tenés razón. Vamos a esperar y vamos a negarnos entonces.
No tuvieron que esperar mucho tiempo, porque en ese instante Toti apareció en busca de una respuesta.

39

La alarma de los bomberos los paralizó por completo.
CARLA: No podemos salir por la puerta de enfrente porque vamos a quedar en evidencia.
IVANA: ¡Pero no podemos salir por detrás porque nos vamos a quemar vivos!
CRISTIAN: Esto me hace recordar a cuando mis abuelitos fueron quemados vivos en la choza donde vivían.
CARLA: ¡Eso! ¡Si Cristian cuenta alguna historia de su vida, podrá generarme lágrimas que nos harán apagar el incendio!
EMIR: No tenemos tiempo para eso. ¡Hay que usar la opción de Rodrigo y el armario! ¡Vamos!
Cristian no entendió, pero comenzó a seguir a todos por el pasillo que daba hacia una de las habitaciones. Cuando llegó, se encontró con Emir abriendo la puerta del ropero.
EMIR: ¡Rodrigo! ¡Tenés que sacarnos de acá!
CRISTIAN: ¿Por qué Rodrigo está dentro del armario?
EMIR: ¡Vive ahí! ¡Ahora entremos!
Cristian fue el último entrar en el ropero y no pudo evitar sorprenderse de encontrar que efectivamente Rodrigo estaba allí.
RODRIGO: Lo arruinaron todo, ¿no?
IVANA: Obvio.
RODRIGO: ¿Alguien recuerda cuándo fue el homicidio de Toti?
CRISTIAN: Fue el 3 de noviembre del año pasado. ¿Por qué?
RODRIGO: Porque puedo llevarlos hasta esa fecha.
Ninguno comentó nada, pero todos sintieron un ligero mareo, como si todo a su alrededor comenzara a dar vueltas.

40

Emmanuel habló con mucha seguridad sobre la conclusión a la que habían llegado.
EMMA: No vamos a darte la gallina.
TOTI: ¿Ah, no? ¿Se puede saber por qué?
Emmanuel miró a Nicolás. Habían acertado con su deducción.
EMMA: Pacha es importante para Cristian. Es su mejor amiga. No seríamos buenos cristianos si se la arrebatamos. Así que nuestra respuesta es no.
TOTI: Aunque eso los deje fuera de la iglesia.
EMMA: Aunque no entremos, claro.
Toti suspiró.
Emmanuel estaba convencido de que habían ganado ese juego de estrategias.
Entonces Toti sacó su tablet y les mostró a los dos chicos una imagen espantosa.
EMMA: ¡Esa es Lucy!
TOTI: Exacto. Tengo a Lucy prisionera. Te la devolveré a cambio de la gallina. Sino, Lucy Love pasará a ser Lucy Dead.
Emmanuel miró a su mejor amigo, quien también apreciaba la escena boquiabierto.
EMMA: Fá, Nico, siempre que te hago caso, meto la pata.

41

Vanesa decretó que había esperado suficiente tiempo a que Jose terminara su estiramiento, así que nuevamente se acercó con intenciones de recordarle que quería hablar con él.
VANESA: Jose, esto es absurdo. Valga la redundancia, estás estirando el estiramiento para evitarme.
JOSE: Vanesa, no sé de qué estás hablando. Ahora, chicos, vamos a estirar el dedo meñique del pie izquierdo. Uno... Dos... Tres... Cuatro... Cinco... Si no estira, me avisan... Seis... Siete... Ocho...
Vanesa lanzó un bufido de fastidio y se fue hacia el mostrador para seguir acariciando la gallina. La hizo esperar un rato más y Jose finalmente se rindió cuando uno de sus alumnos cayó dormido.
Cuando finalmente se tuvieron frente a frente, ella pidió las explicaciones correspondientes hacia su arrebato en la fiesta de Emmanuel.
JOSE: Tenés que entender que la aparición de Juan en la fiesta fue impactante. El chico está seriamente enamorado de vos y me considera su amigo.
VANESA: Por todos los cielos, Juan considera que el vagabundo que siempre nos escupe al llegar a casa es su amigo. ¿Ese es el verdadero motivo por el que querés que dejemos de vernos? ¿O acaso hay otra cosa que no me estás diciendo?
Jose no pudo responder esas preguntas porque se quedó concentrado en la persona que lo miraba desde la vereda de enfrente.
JOSE: Vane... ¿Te acordás de Polenta?
VANESA: ¿El hombre que estaba muerto en el congelador cuyo cadáver desapareció? ¿Cómo podría olvidarlo?
JOSE: Bueno, creo que nos está observando desde la otra vereda.
Vanesa se giró y comprobó, con un alto grado de terror, que Jose no mentía.
El mismo Polenta los miraba desde unos escasos metros.

Y también parecía estar muy vivo.  

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