miércoles, 28 de marzo de 2018

2.03 - "Corbata Violeta"

15

Emmanuel observó el hospital donde el grupo de la iglesia, al que pertenecía su novia, iba a presentar su obra de teatro. Para llegar hasta allí, le pidió a su amigo Nicolás para que lo llevara en auto.
NICO: Emma... ¿La cena a la que me invitaste es en el hospital?
EMMA: No, es en mi casa.
NICO: ¿Y por qué estamos en el hospital?
EMMA: Estamos siguiendo a Lucy. Creo que es cautiva de una secta.
NICO: ¿Y por qué una secta vendría a un hospital?
EMMA: Van a ser una obra de teatro para los niños con leucemia. Si hacer eso, en lugar de ir a cenar conmigo no significa que te lavaron el cerebro, no me imagino qué puede significar.
Su amigo Nicolás suspiró desde el asiento de conductor.
NICO: A mí me gustaría estar en tu cena en lugar de estar aquí.
EMMA: Exacto. Porque vos no sos parte de la secta.
NICO: No, Emma, porque tengo hambre. Y me prometiste comida. Y no estamos comiendo. Estamos siguiendo a tu novia que está haciendo beneficencia en un hospital.
Emmanuel recapacitó en las palabras de su amigo.
EMMA: No me gusta como suena eso. Creo que deberíamos irnos.
NICO: Es todo lo que pido.
EMMA: Después de darle un vistazo al interior del hospital.
Y antes de que Nicolás pudiera decir algo, el chico descendió del vehículo.

16

Las cosas en la casa de Emma no estaban mejor que en el auto de Nicolás. Jose, Ivana, Emir, Carla y Vanesa miraban con inquietud el cadáver que encontraron dentro del refrigerador. 
IVANA: ¿Qué significa esto? ¿Que Andrea está viva?
JOSE: No. Ariel fue muy claro al hablar de su muerte. Y debido a que me confesó que estaba esperando un hijo de él, no creo que tuviera sentido mentirme. 
EMIR: Entonces lo más probable es que en algún momento alguien haya intercambiado los cadáveres. 
IVANA: Pero, ¿por qué sacar a Andrea y meter a éste? ¿Y quién diablos es éste?
JOSE: A Andrea ya no la buscaba la policía. En cambio, este hombre puede estar siendo buscando con vida en este momento.
CARLA: Una cosa dejemos en claro. A este muerto de acá, lo mató Ariel, ¿no?
TODOS: Totalmente. Olvidate. Eso pasó.
CARLA: Gracias. Sigamos.
VANESA: Supongamos que Ariel cambió los cadáveres, ¿cuándo lo hizo?
EMIR: Cuando sacó el refrigerador del sótano del gimnasio para traerlo a la casa de Emma. 
JOSE: Eso fue como hace cuatro meses.
VANESA: Entonces tenemos que buscar a alguien que se haya denunciado desaparecido en ese período de tiempo. 
En ese momento, la puerta del garaje se abrió. Todos se sobresaltaron y se apresuraron a cerrar la tapa del refrigerador, pero sólo se encontraron con Pacha caminando hacia ellos.
JOSE: ¿Esa es nuestra cena?
CARLA: ¡No, Jose! ¡No seas insensible! ¡Ella es Pacha!
IVANA: ¿Esta es una de sus cosas de campo de las que siempre me río por compromiso pero que no entiendo realmente?
VANESA: Es una cosa de campo, pero no es nuestra. Es del otro pueblerino, Cristian.
EMIR: ¿Y la trajo para la cena?
CARLA: ¡Emir, no! ¡Es su amiga! ¡Su única y fiel amiga! 
Carla rompió a llorar ante la mirada incrédula de Ivana, Emir y Jose.
IVANA: Carla, ¿por qué te estás comportando más Carla que de costumbre?
CARLA: Es que la historia de vida de ese chico me llegó al corazón. Te juro, Ivana, te juro que te supera a tu capacidad de drama.
Ivana se llevó una mano en el pecho.
IVANA: ¿¡Qué!? ¡Es imposible que alguien me supere!
VANESA: El chico es hijo de Ariel.
IVANA: Y con eso, ya ganó.

17

Emma entró en la habitación donde se celebraba la obra y descubrió, con horror, que estaban interpretando el nacimiento de Jesús. Lucila hacía de María y, tras el nacimiento del bebé, se dio un beso con el que debía de hacer de José. O era José o en realidad estaba interpretando a María Magdalena y acababa de parir al hijo de cualquiera de sus clientes.
El punto es que lo besó. Y entonces Emmanuel comprendió que no era la secta la que la tenía atrapada, sino aquel muchacho rubio de cuerpo trabado. 
Estaba a punto de interrumpir la presentación y armar un escándalo que ni Ivana, pero alguien lo retuvo del brazo. Era un hombre de piel morena y casi obeso, que vestía un traje y una corbata violeta. 
HOMBRE: Yo que vos no haría eso. Sé por qué estás acá.
EMMA: ¿Ah, sí?
HOMBRE: Sos el novio de Lucila y estás celoso porque le dedica tiempo a los enfermos y carenciados en lugar de a vos. 
EMMA: Es verdad. Soy muy transparente y se notan mis complejos sentimientos.
HOMBRE: Vamos a dar una vuelta por el hospital. Mi nombre es Toti.
EMMA: Toti, ¿eh? ¿Esta será una de esas clases de paseos en donde hablaremos filosóficamente sobre el sentido de la vida y vos me harás creer que estoy equivocado y que debo dedicarle más tiempo a los que tienen menos que yo?
TOTI: No, para nada. Sólo que no quiero que arruines la obra de teatro.  
Se adentraron a caminar por los pasillos de la muerte.
TOTI: Sé que te cuesta entender lo que estamos haciendo aquí. Lucila es una persona importante para nuestra iglesia y ella realmente te quiere mucho. Eso es algo que verdaderamente no puedo entender yo. Pero aún así, me gustaría que compartieras unos días con nosotros para que veas lo bien que se siente ayudando al prójimo.
Emmanuel tuvo intenciones de echarse a reír, pero se contuvo. 
EMMA: Lo siento, pero si no vine voluntariamente aún sabiéndolo, la invitación tampoco va a cambiar mi idea.
TOTI: Bueno, ¿qué te parece un intercambio cultural? 
Deseó internamente que estuviera hablando de marihuana.
EMMA: ¿Qué me querés decir con eso?
TOTI: Lucila ha hablado sobre el grupo al que pertenecés. ¿Qué te parece si me sumo a algunas clases de CrossFit y en cambio vos venís a algunas de nuestras misiones? ¿Te suena un cambio justo? Creo que a Lucila eso la haría muy feliz.
Emmanuel se mordió el labio antes de responder.
EMMA: Bueno, me interesa que la gente vaya a CrossFit. Y si eso hace feliz a mi novia, no veo qué tan malo pueda ser. De hecho, tenemos un evento con mi grupo de entrenamiento. Podría invitarte, pero...
TOTI: Estaré encantado. ¿Vamos?
EMMA: ¿No vas a esperar a terminar la función?
TOTI: Honestamente, siento que hay un alma más carenciada que la de todos estos pobres enfermos que necesitan mi atención.
EMMA: Debe ser Nico. Es una suerte porque está en el auto.

18

Mientras tanto, Carla, Emir e Ivana, tenían a Pacha en sus manos para devolvérsela a su dueño original.
EMIR: ¿En serio es el hijo de Ariel? Por suerte sacó los genes de la madre.
CARLA: Es lo único bueno que le tocó en suerte, pobrecito. 
IVANA: Pero si uno es atractivo, ya tiene el 90% de la felicidad asegurada, Carla. Realmente creo que exageraste al decirnos que era un desdichado.
Cristian tomó a Pacha con alegría.
CRISTIAN: ¡La estaba buscando por toda la casa! ¡Qué susto! Pensé que la había perdido de nuevo. ¿Saben? Cuando me enteré que mi padre murió antes de que yo pudiera conocerlo, también Pacha había desaparecido. Fueron por dos o tres días en donde estaba con la pena de que mi padre se murió y que mi Pacha no estaba conmigo. Me pasaba horas mirando el corral que le había armado y todos los días le dejaba su comida por si regresaba.
Ivana comenzó a llorar.
IVANA: No puedo con esto.
CRISTIAN: Pero no pasa nada. Al final la historia tuvo un final feliz, porque Pacha volvió. ¡Y es más, habla! 
Todos miraron a Pacha esperando que comenzara a hablar. Pero obviamente la gallina nunca habló. 
CARLA: Pobrecito, ahora cree que la gallina habla.
Y aferrándose a Ivana, ambas se alejaron llorando hechas pedazos.

19

Vanesa se dirigió hacia Héctor y le quitó un trago de la mano.
VANESA: Necesito un favor.
HECTOR: ¿Necesitabas mi vaso?
VANESA: Quiero saber si podés acceder a un dato. Hay una persona que desapareció alrededor de cuatro meses y necesito saber si denunciaron su desaparición.
HECTOR: ¿Quién era?
VANESA: Ese es el punto. No sé el nombre. 
HECTOR: ¿Y por qué te interesa saber si desapareció una persona que no conocés?
Vanesa suspiró perdiendo la paciencia.
VANESA: ¿Podés ayudarme o no?
HECTOR: Claro, Vanesa. Puedo acceder a ese tipo de denuncia.
Ella sonrió satisfecha. Héctor quiso quitarle el vaso para seguir tomando pero ella lo alejó de su alcance. Héctor entendió la indirecta.
HECTOR: ¿Querés que vaya a investigar ahora?
VANESA: Temía haber sido demasiado sutil.
HECTOR: La sutileza no es una de las cosas que te caracterizan.

20

Emmanuel y Toti se subieron al auto de Nicolás. Nico miró a Toti, miró a Emma, volvió a mirar a Toti y luego se dirigió a su amigo.
NICO: Emma... Nunca me dijiste que Lucy era... Bueno, un hombre. No es que tenga problemas con eso, pero conocerla así, es un poco impactante.
EMMA: No es Lucy, Nico.
TOTI: Soy Toti.
NICO: Aaaahhhh... ¿Y quién es Toti? 
EMMA: Toti es el cura de la iglesia que viene con nosotros.
NICO: Hubiera preferido que sea Lucy.
EMMA: (a Toti) Tenías razón. Es un alma descarriada.
TOTI: No soy cura tampoco. Sólo un consejero de la iglesia. Pero no quisiera introducirme en tu vida social con este mote. No es mi intención recolectar gente para que nos ayude, simplemente es un trato entre nosotros dos.
EMMA: Entonces, ¿vas a ser una persona normal y corriente? 
TOTI: Soy una persona normal y corriente.
NICO: Perdón, pero tengo que decirte algo, Emma. Vamos a hablar afuera.
Antes de que Emmanuel pudiera responder, Nico descendió así que se vio obligado a imitarlo. Se encaminaron unos pasos lejos del auto.
NICO: Esta cuestión me resulta sumamente sospechosa. Entrás a un Hospital y salís con un hombre de traje que dice ser de la iglesia. ¿Qué pasa si es un loco que se escapó de su pabellón y nosotros lo estamos sacando fuera?
Emmanuel entonces analizó la peor de las posibilidades.
EMMA: Ahora que lo decís, quizá vio algo en mí que me resulta perturbador.
NICO: Todo lo que la gente percibe de vos es perturbador, Emma.
EMMA: Pero quizá él piense que soy Jesús y quiera crucificarme. 
Nico parpadeó un par de veces antes de responder.
NICO: ¿Qué?
EMMA: Soy un ser de luz, Nico.
NICO: Volvamos con el cura. Siento que al que dejaron escapar es a vos.

21

Jose había salido a tomar un poco de aire en la vereda, cuando sintió que sus ojos se iban a salir de la órbita al ver llegar a Juan Lunes a la fiesta de Emma.
JOSE: ¿Juan?
Juan extendió sus brazos y lo abrazó.
JUAN: Amigo de mi alma, ¿cómo estás?
JOSE: No sabía que éramos amigos.
JUAN: ¡Claro que sí! Todo amigo de Vanesa es amigo mío.
Jose tragó saliva.
JOSE: Que bueno que... Viniste.
JUAN: De hecho, es bueno encontrarte ahora, porque me gustaría hablar con vos.
JOSE: ¿Conmigo?
JUAN: Sí, sobre Vane precisamente.
Jose palideció.
JOSE: Pero no tengo mucho para hablar de Vane. Ni siquiera la conozco, de hecho. Sólo somos colegas de trabajo. Uno piensa que pasar mucho tiempo al día con una persona es símbolo de conocerla, pero en realidad no lo es. Además, sabés lo reservada que es ella con respecto a su vida. Sólo se enfoca en conservar su rostro de estar enojada todo el tiempo para que los alumnos nuevos la teman...
JUAN: Jose...
JOSE: ¡Es verdad, Juan! ¡No la conozco! Deberías hablar sobre ella con alguno de sus amigos. De sus verdaderos amigos, los que sí la conocen...
JUAN: Jose, Jose. No quiero que hablemos de ella porque necesite preguntarte algo, sino porque quiero tu ayuda. 
Jose volvió a respirar con un poco de calma.
JOSE: ¿Ah, sí? ¿Vos necesitás mi ayuda?
JUAN: Sí. Mirá, te lo voy a decir directamente porque me caés bien: quiero pedirle casamiento. 

22

Ivana se acercó hacia Emir en busca de un poco de ayuda espiritual.
IVANA: Emir, tengo una pequeña duda.
EMIR: Nunca las dudas que vengan de vos son pequeñas. ¿Qué pasa?
IVANA: Supongamos que descubro de casualidad que una amiga, que no es Vane, está engañando a su novio. ¿Qué harías?
EMIR: ¿Vane está engañando a Juan?
IVANA: ¡Que no es Vane! ¿Por qué pensás que es Vane?
EMIR: Porque Carla no tiene novio oficial y no tenés otra amiga.
IVANA: ¡Claro que tengo amigas! ¡Soy la chica de las mil amigas!
Emir le lanzó una mirada inquisitiva.
IVANA: De acuerdo. Es Vane. Descubrí que engaña a Juan cuando él se me metió en la ducha.
EMIR: ¿Por qué Juan y vos estaban en una ducha?
IVANA: No es la parte de la historia en la que tenés que concentrar, Emir. El punto es que no sé si decirle que la descubrí o simplemente seguir fingiendo que no lo sé. 
EMIR: Si fueras una persona normal, te diría que te mantengas al margen. Pero conociéndote, es poco probable que consigas hacer lo que corresponde. 
Ivana se quedó esperando algo más.
IVANA: ¿Entonces? ¡Porque no me dijiste nada que no sepamos!
EMIR: ¿Creés que conocemos al tercero en discordia?
IVANA: Lo estuve pensando como loca durante estas horas y creo haber descubierto quién es. Recién los vi interactuando y noté cierta tensión sexual entre ellos. Ya sabés, sonrisas nerviosas, revoleo de ojos, suspiros cargados de deseos al estilo "quiero arrancarte la ropa con los dientes". Dios, necesito tener sexo.
EMIR: ¿Con Vane?
IVANA: A estas alturas ya acepto lo que venga. El punto es que me puse a pensar "¿quién que conocemos ha regresado a nuestra vida recientemente?". Y entonces pensé en Héctor.
EMIR: ¿En Héctor?
IVANA: Cuando entrenaban juntos, hace un año atrás, siempre sentí que había algo entre ellos. Pero después Héctor desapareció por un año. Y ahora se volvieron a encontrar y creo que avivaron la llama de la pasión. Ya sabés, el deseo carnal que nunca tuvo su pasaje al acto. La histeria que deja lugar al placer. El sudor que se mezcla y que finalmente no tiene relación con el entrenamiento. ¡Me lleva el diablo! ¡Estoy re caliente!
EMIR: Voy a alejarme de vos por el resto de la noche y volveremos a hablar de ésto mañana.

23

Vanesa le dedicó una sonrisa de alivio al ver a Jose. Entre tanto lío por el cadáver que encontraron y que no era el que pensaban, se sintió un poco más relajada cuando lo vio acercarse hacia ella entre la multitud. Jose, al parecer, percibió la intención de la chica.
JOSE: No me sonrías tanto. Tu novio está en esta fiesta.
VANESA: ¿Qué novio?
JOSE: ¿Cuántos novios tenés?
VANESA: ¿Juan? 
JOSE: De verdad, ¿cuántos novios tenés?
VANESA: Es que no me esperaba que Juan viniera. Hace mil años que no asiste a una de las reuniones de nuestro grupo. 
JOSE: Tal vez ahora asiste porque cree que hay algo más que simplemente amigos rodéandote.
VANESA: ¿Estás insinuando que Juan sospecha sobre nosotros? Pero si ni siquiera sabe diferenciar el zapato derecho del izquierdo. 
Pero Vanesa percibió que Jose se encontraba realmente afectado por esa situación.
JOSE: Creo que lo mejor será que dejemos de vernos y nos limitemos a tener una relación profesional.
Y antes de que ella pudiera contestar algo, Jose se perdió entre la multitud. Por fortuna, Vanesa no tuvo tiempo de ofuscarse demasiado, porque en ese momento, llegó Héctor.

24

Cristian se sintió muy disgustado con su gallina. Lo había hecho quedar como un mentiroso delante de sus nuevos amigos. Así que se apartó un poco de la fiesta para tener una seria conversación con ella, ya que tampoco le gustaba montar escenas en público.
CRISTIAN: La verdad es que no puedo creer lo que me hiciste. Te traigo a esta fiesta y hago que conozcas a la gente que me rodea pero ahora no te gusta hablar.
PACHA: Ellos no pueden saber que hablo.
CRISTIAN: ¿Por qué no? ¿Qué tiene de raro?
PACHA: Es... Bastante raro. No nos entenderían. Ellos querrán llevarme a hacerme estudios. Me van a vender a la tele. Me separarían de vos.
CRISTIAN: Ellos no nos separarían.
PACHA: Por el dinero harían cualquier cosa. Así funcionan los humanos.
Cristian abrazó a su gallina.
CRISTIAN: Te prometo que no nos vamos a separar nunca.
PACHA: Yo quiero ayudarte a resolver crímenes. Por ejemplo, ¿sabías que tus nuevos amigos esconden un cadáver en el congelador que está en el garaje?
CRISTIAN: ¿Cómo es eso?
PACHA: Tienen a alguien muerto allí. Vamos. Tenés que verlo por vos mismo. 
Y Cristian siguió a su gallina hacia el garaje de la casa de Emma.

25

Vanesa acaparó a Héctor antes de que él pudiera tomar otra vez su copa de alcohol.
HECTOR: No me estás dejando respirar.
VANESA: Vas a respirar después de que me digas lo que averiguaste.
HECTOR: En efecto, hay un hombre, de unos 35 años de edad, que se dio por desaparecido hace unos cuatro meses. Alexander Presto, alias Polenta, por un chiste de la marca de alimentos. 
Héctor le extendió un par de fotografías del muchacho y ella comprobó, intentando hacer lo posible por disimular, que efectivamente era el hombre que tenían en el refrigerador.
HECTOR: ¿Me vas a contar por qué lo buscabas?
Vanesa no pudo responder en ese momento porque el dueño de la casa llegó en compañía de dos personas más.
EMMA: ¡Buenas todo el mundo! ¡La persona que más extrañaban ya está aquí! Pido disculpas por la demora. Ellos son mis amigos, Nico y Toti. Charlen con ellos y háganlos sentir integrados.
Vanesa se sintió un poco molesta porque Emma se tomó la libertad de invitar a personas que no iban al gimnasio, por más que la fiesta fuera en su propia casa. Pero entre el muerto, Jose y Juan, era la menor de sus preocupaciones. 
VANESA: Creo que sé dónde puede estar Polenta.
Pero Héctor no la estaba escuchando. Miraba con sorpresa hacia los recién llegados.
VANESA: ¿Héctor? Parece que viste un fantasma.
HECTOR: ¿Te acordás que te dije que me infiltraba en tu gimnasio para investigar un homicidio?
VANESA: Sí, ¿cómo podría olvidarme de eso?
HECTOR: Bueno, vas a tener que olvidarlo, porque el muerto acaba de entrar en la fiesta, vivito y coleando. 
Vanesa sintió un escalofrío recorrer la espalda, mientras seguía la mirada de Héctor, que se posaba en el hombre robusto y moreno que entró junto con Emma.
VANESA: ¿Cuál? ¿El de traje y cortaba violeta?
HECTOR: El mismo. Toti. Vanesa... Estoy investigando su homicidio. 

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