lunes, 15 de enero de 2018

1.02 - El Otro Entrenador

Previamente en A las 21 en CrossFit:
En la noche de año nuevo, cuatro jóvenes arrastraron un cuerpo hacia la casa de su entrenador. A su vez, en el depósito del gimnasio, los chicos encontraron un extraño congelador con candado. El novio de Lucila vino a probar suerte en el entrenamiento, pero al no gustarle la onda, se la llevó a otro box destrozando el corazón de Carla, su antigua compañera de ejercicios.

1.02
El Otro Entrenador

I

La Noche de Año Nuevo

Ivana, Vanesa y Emir esperaban impacientes las órdenes de su entrenador en el patio de su casa. Ninguno de los tres hablaba y el silencio fue interrumpido solamente por el celular de Ivana, demostrando así que si ella no rompe el silencio, alguno de sus artefactos está diseñado para hacerlo por ella.
IVANA: Oh, Dios. ¡Sergio me está llamando! ¿Qué le digo? ¡¿Qué le digo?!
EMIR: Hagas lo que hagas, no le digas 'estoy enterrando un cuerpo en la casa de Ariel'.
Ivana respiró varias veces antes de animarse a contestar.
IVANA: Sergio.
SERGIO: ¿Dónde estás?
IVANA: No estoy enterrando un cuerpo.
Vanesa le arrebató el celular.
VANESA: Sergio, salimos de la fiesta para comprar hielo y más bebidas. ¿Cómo está el ambiente ahí?
SERGIO: ¿Quién habla?
VANESA: Soy Vane.
SERGIO: ¿Quién?
VANESA: Te paso con Ivana.
SERGIO: ¿Quién?
Vanesa resolvió que por más que Ivana le comentara que habían asesinado a alguien, no corrían peligro con Sergio, así que le devolvió el celular.
IVANA: Vida... Si yo fuera a la cárcel, ¿me irías a visitar?
SERGIO: Ni en pedo. Los policías te meten los dedos por todo el cuerpo. Pedíselo a Emir.
IVANA: ¡Vida!
SERGIO: Bueno, vengan rápido que me quiero ir y vos tenés las llaves de casa.
Y cortó la llamada.
IVANA: Esto es tan How to Get Away with Murder.
VANESA: ¿Por qué?
IVANA: ¿Nunca viste esa serie? Mirala, es fabulosa. Pero empieza con cuatro jóvenes escondiendo un cadáver. Hasta tenemos un gay y todo en el equipo. Aunque nos falta un negro.
ARIEL: Aquí estoy, chicos.
IVANA: Oh, ahí está.
Ariel apareció en el patio en compañía de Darío, el otro del grupo que faltaba. Ambos traían múltiples palas.
ARIEL: Bien, van a tener que cavar.
IVANA: ¿Cavar? ¿Para enterrarlo? ¿No es más fácil si lo quemamos?
EMIR: ¿Hasta hace dos minutos estabas envuelta en un ataque de histeria y ahora nos estás dando consejos sobre cómo esconder un cuerpo?
IVANA: ¿Qué decirte, Emir? Soy una chica complicada.
ARIEL: Es mejor enterrarlo. El humo llamará más la atención y puede quedarse en mi pelo.
IVANA: Claro. Es preferible que la tierra se quede en nuestra ropa. Eso pasará más inadvertido.
Ariel repartió una pala para cada uno.
ARIEL: Bueno, empiecen.
VANESA: ¿Vos no pensás ayudarnos?
ARIEL: Me encantaría, pero no quiero que me salgan ampollas en las manos. Hoy me hice las uñas. ¡Además, ustedes lo mataron!
VANESA: ¡Ariel, dejá de gritar!
IVANA: ¿Por qué no agarrás un micrófono y se lo contás a todo el pueblo?
EMIR: Este hombre tuvo un micrófono y dio el discurso más aburrido del mundo. Puede decir que planeamos un atentado y nadie lo escucharía.
ARIEL: ¿Quieren que traiga un micrófono para gritarles que caven?
Así, los cuatro chicos comenzaron a cavar la fosa para enterrar el cuerpo que trajeron.

II
7 Semanas Antes
Jueves, 20.46

Ivana y su novio Sergio, llegaron al gimnasio. Ella aprovechó que recién lo veía para ponerlo al tanto de las novedades de CrossFit.
IVANA: Te lo aseguro, Sergio. Jamás imaginé que algo así podría estar pasando bajo nuestras narices. No te lo quise contar antes porque temía que tu vida corriera peligro.
SERGIO: ¿Y cómo descubriste que estoy fuera de peligro?
IVANA: No lo descubrí, pero como me hiciste esperar tres horas, decidí correr el riesgo. La cosa es que creemos que Ariel algo esconde.
SERGIO: Me cuesta creer que tenga el pudor de esconder algo pero deje a la luz su cara.
IVANA: ¡Sergio! ¡Esto es serio! ¡Puede tener cadáveres ocultos! ¿Y si mató al anterior grupo? ¿Y si planea matarnos a nosotros?
SERGIO: No quisiera morir ahora. Nunca estuve tan delgado.
Los chicos dejaron la escalofriante conversación porque se toparon con Emma Alba. El joven, miembro oficial del Team 21, había estado ausente por una lesión.
EMMA: ¡Volví, chicos!
IVANA: Emma, ¿ya te curaste?
EMMA: Sí, por suerte, ya dejó de dolerme el brazo.
IVANA: ¿No era la rodilla?
EMMA: No, eso fue antes.
SERGIO: Yo pensé que fue el tobillo.
EMMA: Eso fue antes.
La siguiente en llegar fue Lucy Love, próxima en abandonarlos. Estaba compartiendo con ellos sus últimos días de entrenamiento en conjunto. Los saludó a todos con un fuerte abrazo, fiel a su costumbre.
LUCILA: ¿Cómo están, chicos? ¡Los extrañé!
IVANA: Pensé que esta semana ya no te veríamos.
LUCILA: Mañana es mi último día aquí.
EMMA: ¿Después te cambiás de gym?
LUCILA: Sí, me voy con mi novio.
EMMA: Eso explica por qué Carla está en la vereda de enfrente, fingiendo no conocernos mientras alimenta a su burro.
Lucila torció la boca al ver la imagen de la que fue su amiga.
LUCILA: Está ofendida conmigo porque me voy. Creo que tendré que hablar con ella.
IVANA: ¿Querés que te acompañe?
LUCILA: ¿Sos buena mediadora?
IVANA: No, me gusta el chisme.

III
20:53

Emir lo estaba poniendo al día a Darío con todas las decisiones que habían tomado con Ivana y Vanesa. Mientras Darío lo ayudaba a Emir a desenredar su mochila de la pata de su mula.
EMIR: El plan es simple. Hoy nos vamos a olvidar algo detrás del mostrador y vamos a venir a buscarlo mañana a la tarde, cuando esté Jose, el otro entrenador.
DARIO: ¿Por qué pensás que Jose va a descuidarse tanto como para dejar que toquemos el mostrador?
EMIR: Porque es un buen entrenador y va a estar prestándole atención a sus alumnos.
DARIO: Ah, bien pensado.
EMIR: Así que, como sabemos que tenés que atender el kiosco, vamos a venir nosotros.
DARIO: Puedo encontrar un reemplazo para venir con ustedes.
EMIR: ¿Podés encontrar un reemplazo para venir en plena tarde pero no lo encontrás en los días que tenemos que correr?
DARIO: La vida del comerciante no entiende de horarios.
Emir estuvo a punto de retrucar algo, pero cuando se acercó Emma, prefirió dejar que fuera Vanesa la que después le pusiera los puntos.
EMMA: ¡Chicos, volví!
EMIR: Me alegro, Emma. ¿Ya se te curó el codo?
EMMA: Eso era antes.
EMIR: Ah, me perdí después de tu séptima lesión.
EMMA: A todos les pasa.

IV
20.58

Ivana y Lucila se acercaron cautelosamente a la chica de trenzas, que le daba pasto en la boca a su burro.
LUCILA: Carla...
CARLA: No puedo hablar ahora. Rogelio se siente triste.
LUCILA: ¿El burro se siente triste?
IVANA: ¿El burro se llama Rogelio? Me muero.
CARLA: Rogelio tenía un amigo, ¿saben? Lu... Cio. Se llamaba Lucio. Ellos hacían todo juntos. Si los hubieran visto. La gente los envidiaba. Trabajaban como locos. Todo les salía bien. Los back-squat, los burpees, los wallball. Eran un gran dueto. Pero entonces, Lucio se puso de novio con una burra insípida y rompió el vínculo que ambos tenían.
LUCILA: ¡Carla!
IVANA: Esperá, Lucy, quiero saber cómo sigue la historia.
CARLA: Al principio, Lucio le prometió a Rogelio que nada cambiaría entre ellos. Pero la insípida burra terminó ganando y se llevó a Lucio a otro campo. Y ahora Rogelio se siente abandonado, triste y solo.
IVANA: Antes parecía un super-burro y ahora es sólo un burro normal.
CARLA: Exacto, Ivana. Rogelio hasta siente celos del vínculo que tienen Vanina e Irene, las hienas.
IVANA: Carla, sé que estás herida, pero te voy a romper la cara.
Ninguna de las tres se dio cuenta que Vanesa se acercó hasta ellas.
VANESA: Chicas, ¿qué pasa? ¿Por qué no están entrenando?
IVANA: Rogelio está triste.
VANESA: Oh, Carla, ¿es por Lucio?
CARLA: Sí.
VANESA: Bueno, al menos sabés que Vanina e Irene no se van a separar.
IVANA: Esperen un segundo. ¿Todos estos animales existen de verdad?
LUCILA: Carla, sé que estás ofendida porque me voy, pero me quedan dos días acá y sería un honor para mí si nos despedimos entrenando juntas.
A lo lejos, escucharon los gritos de Ariel, el entrenador, que comenzaba a llamarlos. Las chicas comenzaron a caminar hacia el gimnasio.
CARLA: Tenés razón, Lucy. ¡Vamos a entrenar juntas! ¡Vamos a dar una muestra de lo bien que se entrena con una amiga de confianza!
Ariel las recibió con una sonrisa.
ARIEL: ¡Bien, chicos! Vamos a dividirnos en dos equipos y vamos a competir. Por un lado, Lucy y por el otro, Carla. ¡Armen equipos! ¡Quiero que se destruyan mutuamente y no tengan un dejo de piedad!

V
21.20

Carla y Lucila eligieron los grupos. Ambas capitanas sabían las reglas de esos juegos. Tenían que destruir al contrincante a como diera lugar.
Carla decidió sincerarse con su equipo, entre los que se destacaban Vanesa, Emir y Emma.
CARLA: Esto me genera mucho estrés. No puedo competir contra Lucy sólo por un capricho de Ariel. Lo que más me enoja es que lo hizo a propósito, porque sabe todo el amor que nos tenemos. Y aparte, Lucy es puro amor. No hay forma de ganar.
EMIR: El equipo de Lucy tendrá amor, pero nosotros tenemos a Vane. Vamos a ganar.
CARLA: ¿Acaso ustedes creen que Lucy va a ser capaz de ordenar a su equipo que nos ganen, sabiendo que soy la capitana de éste? Ella no va a competir contra nosotros.
Mientras tanto, Lucila daba una charla motivadora a su equipo.
LUCILA: ¡Quiero que terminen llorando! Destrúyanlos a tal modo en que piensen que el CrossFit no es lo de ellos.
Pero ajena a esto, su amiga Carla continuaba angustiada por el conflicto.
CARLA: Todo esto sucede en el peor momento.
Vanesa respiró profundo, se acercó hacia Carla y le puso las manos en los hombros para tranquilizarla.
VANESA: Carla, mi cielo...
Y le dio vuelta la cara de una cachetada.
VANESA: ¡Enfocate! ¡Necesitamos ganar!
Asombrado, Emma se dirigió a Emir.
EMMA: ¿En qué momento permitimos que Vane nos golpee?
EMIR: Desde que Ariel le prohibió los látigos.
VANESA: Eran tiempo mejores, les aseguro.
Ariel, cabeza de todo aquel embrollo, se dirigió a sus alumnos.
ARIEL: Bueno, chicos. Todos van a hacer los ejercicios como de costumbre, pero voy a regular algunos para que Emma no se lastime, ya que recientemente se recupera de la lesión de los hombros.
EMMA: No, esa lesión fue antes.

VI
La Noche de Año Nuevo

La tarea de cavar el pozo sólo era interrumpida por los sollozos de Ivana. Por eso, cuando el celular de Vanesa sonó, todos se sobresaltaron.
La chica dejó la pala y atendió.
VANESA: Carla, ¿está todo en orden?
CARLA: Sí. El único que se dio cuenta que se fueron fue Sergio. Pero creo que habló con Ivana.
VANESA: Sí, recién la llamó. ¿Qué sucede?
CARLA: Nada. Te llamaba porque estoy aburrida.
Vanesa respiró profundo antes de responder.
VANESA: Nosotros estamos terminando de enterrar... el asunto.
CARLA: Qué forma poética de denominarlo. En fin, Lucila acaba de llamarme, así que abandoné la fiesta para ir a su casa.
VANESA: ¿Estás yendo a verla ahora?
CARLA: Sería muy raro si no voy. Hay que guardar las apariencias. Ahora que somos criminales.
Vanesa volvió a respirar con profundidad y paciencia.
VANESA: Nos vemos en media hora en la fiesta.
CARLA: Saludos a todos. Excepto al muer...
Vanesa cortó la llamada.

VII
7 Semanas Antes
Local de Darío
Viernes, 18.40

Darío los recibió en la vereda de su negocio, cuando Emir, Vanesa e Ivana llegaron a buscarlo.
DARIO: ¿Vinieron caminando?
IVANA: Sí, ellos dejaron sus caballos en mi casa y vinimos a buscarte.
EMIR: Porque alguien es muy de ciudad para venir en caballo.
IVANA: Exacto. Esas son cosas que no va a pasar.
VANESA: A veces sonás como Juan, Ivana.
IVANA: No, Vanesa. Juan suena como yo.
Emir asomó la cabeza dentro del local de Darío.
EMIR: ¿Quién va a reemplazarte?
DARIO: El Otro Ariel.
Esta vez, todos asomaron el cuerpo para ver que, efectivamente, del otro lado del mostrador, la figura de cartón de altura normal del entrenador, estaba sonriéndoles diabólicamente.
EMIR: Si tuviera hijos, los traería aquí para castigarlos. 'O hacés tus deberes, o el Otro Ariel aparecerá en tus sueños'.
DARIO: Al menos no habla.
IVANA: Los clientes no van a notar la diferencia con vos.

VIII
Gimnasio
Viernes, 17.15

Vanesa asomó la cabeza dentro del gimnasio para apreciar el panorama y luego se volvió a su grupo de investigadores.
VANESA: Bien, está Jose.
IVANA: No dejemos que Emir le hable.
EMIR: ¿Por qué no?
IVANA: Porque cada vez que Jose habla, te sonrojás y te reís como un tonto.
EMIR: Estás delirando, Ivana.
En ese momento, salió al exterior Jose Navarra, el entrenador de la tarde.
JOSE: ¡Chicos! ¿Qué hacen aquí?
EMIR: Jijiji.
Vanesa lanzó un suspiro.
VANESA: Vinimos a buscar unas llaves que me olvidé anoche. Tal vez Ariel las dejó detrás del mostrador.
Jose la miró con algo de confusión.
JOSE: ¿Todos vinieron a buscar tus llaves?
VANESA: Sí.
JOSE: Deben pesar mucho.
VANESA: Un poco.
JOSE: Pasen. Busquen en la caja de objetos olvidados.
IVANA: ¿Hay una caja de objetos olvidados?
JOSE: ¿No lo sabían? ¿Qué creían que pasaba con las cosas que se olvidan aquí?
IVANA: Pensaba que Ariel las revendía.
Vanesa e Ivana fueron hasta detrás del mostrador mientras Jose volvía a entrenar a su grupo. Darío aprovechó el momento para quitarse una curiosidad con Emir.
DARIO: ¿Por qué te sonrojás con Jose?
EMIR: Sólo porque es atractivo.
DARIO: Nunca te vi hacer eso con ninguno de las 21.
EMIR: Dejaré que saques tus conclusiones al respecto.
Las dos muchachas salieron con el juego de llaves en su poder.
IVANA: ¡Tenemos las llaves! ¿Ahora?
VANESA: Les haremos unas copias y las volveremos a dejar en su lugar esta noche, cuando vengamos a entrenar.
IVANA: Me gusta ese plan. No hay manera de que esto salga mal.

IX
La Noche de Año Nuevo

IVANA: Siempre dije que todo esto saldría mal.
Terminaron de llenar de tierra el pozo donde habían dejado el cuerpo sin vida.
DARIO: ¿Qué hacemos ahora?
VANESA: Volver a la fiesta y pasarla bien.
EMIR: Siempre me gusta pasarla bien después de cometer un homicidio.
Vanesa ignoró el comentario y se acercó hacia el entrenador.
VANESA: ¿Vamos a estar seguros entonces?
ARIEL: Nadie notará su ausencia. Quizá sólo la novia.
IVANA: ¿Y la matamos?
EMIR: Bueno, pero otro día. Ya tuve muchos asesinatos por hoy.
VANESA: No vamos a matar a nadie más. Nos vamos a ocupar de la novia.

X
La Noche de Año Nuevo

Carla llegó a la casa de su amiga Lucila, quien la recibió con un fuerte abrazo.
LUCILA: ¡Carla! ¡Gracias por venir!
CARLA: Pese a que me hayas abandonado sin mirar atrás, siempre vas a ser una amiga para mí.
LUCILA: ¿Seguís resentida?
CARLA: Casi no. ¿Qué pasó, mi pequeña Lucy?
Lucila se derrumbó en lágrimas.
LUCILA: Oh, Carla, ¡es Álvaro! ¡No aparece por ningún lado!
Carla la abrazó para que no percibiera su rostro de incomodidad. Con una ternura fraternal, le acarició el cabello.
CARLA: Tranquila, Lucy. Lo vamos a buscar. Seguro que todo va a salir bien.
Aunque Carla era consciente que las cosas estaban lejos de salir bien.



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