Previamente en A las 21 en
CrossFit:
En la noche de año nuevo, cuatro jóvenes arrastraron un
cuerpo hacia la casa de su entrenador. A su vez, en el depósito del gimnasio, los
chicos encontraron un extraño congelador con candado. El novio de Lucila vino a probar suerte
en el entrenamiento, pero al no gustarle la onda, se la llevó a otro box destrozando el
corazón de Carla, su antigua compañera de ejercicios.
1.02
El Otro Entrenador
I
La Noche de Año Nuevo
Ivana, Vanesa y Emir
esperaban impacientes las órdenes de su entrenador en el patio de su casa. Ninguno de los
tres hablaba y el silencio fue interrumpido solamente por el celular de Ivana,
demostrando así que si ella no rompe el silencio, alguno de sus artefactos está diseñado para hacerlo por ella.
IVANA: Oh, Dios. ¡Sergio me está llamando! ¿Qué le digo? ¡¿Qué le digo?!
EMIR: Hagas lo que hagas,
no le digas 'estoy enterrando un cuerpo en la casa de Ariel'.
Ivana respiró varias veces antes de
animarse a contestar.
IVANA: Sergio.
SERGIO: ¿Dónde estás?
IVANA: No estoy enterrando
un cuerpo.
Vanesa le arrebató el celular.
VANESA: Sergio, salimos de
la fiesta para comprar hielo y más bebidas. ¿Cómo está el ambiente ahí?
SERGIO: ¿Quién habla?
VANESA: Soy Vane.
SERGIO: ¿Quién?
VANESA: Te paso con Ivana.
SERGIO: ¿Quién?
Vanesa resolvió que por más que Ivana le comentara
que habían asesinado a alguien, no corrían peligro con Sergio, así que le devolvió el celular.
IVANA: Vida... Si yo fuera
a la cárcel, ¿me irías a visitar?
SERGIO: Ni en pedo. Los
policías te meten los dedos por todo el cuerpo. Pedíselo a Emir.
IVANA: ¡Vida!
SERGIO: Bueno, vengan rápido que me quiero ir y
vos tenés las llaves de casa.
Y cortó la llamada.
IVANA: Esto es tan How to
Get Away with Murder.
VANESA: ¿Por
qué?
IVANA: ¿Nunca
viste esa serie? Mirala, es fabulosa. Pero empieza con cuatro jóvenes escondiendo un cadáver. Hasta tenemos un gay
y todo en el equipo. Aunque nos falta un negro.
ARIEL: Aquí estoy, chicos.
IVANA: Oh, ahí está.
Ariel apareció en el patio en compañía de Darío, el otro del grupo que faltaba. Ambos traían múltiples palas.
ARIEL: Bien, van a tener
que cavar.
IVANA: ¿Cavar?
¿Para enterrarlo? ¿No es más fácil si lo quemamos?
EMIR: ¿Hasta
hace dos minutos estabas envuelta en un ataque de histeria y ahora nos estás dando consejos sobre cómo esconder un cuerpo?
IVANA: ¿Qué decirte, Emir? Soy una
chica complicada.
ARIEL: Es mejor
enterrarlo. El humo llamará más la atención y puede quedarse en mi pelo.
IVANA: Claro. Es
preferible que la tierra se quede en nuestra ropa. Eso pasará más inadvertido.
Ariel repartió una pala para cada uno.
ARIEL: Bueno, empiecen.
VANESA: ¿Vos
no pensás ayudarnos?
ARIEL: Me encantaría, pero no quiero que me
salgan ampollas en las manos. Hoy me hice las uñas. ¡Además, ustedes lo mataron!
VANESA: ¡Ariel,
dejá de gritar!
IVANA: ¿Por
qué no agarrás un micrófono y se lo contás a todo el pueblo?
EMIR: Este hombre tuvo un
micrófono y dio el discurso más aburrido del mundo. Puede decir que planeamos un atentado
y nadie lo escucharía.
ARIEL: ¿Quieren
que traiga un micrófono para gritarles que caven?
Así, los cuatro chicos
comenzaron a cavar la fosa para enterrar el cuerpo que trajeron.
II
7 Semanas Antes
Jueves, 20.46
Ivana y su novio Sergio,
llegaron al gimnasio. Ella aprovechó que recién lo veía para ponerlo al tanto de las novedades de CrossFit.
IVANA: Te lo aseguro,
Sergio. Jamás imaginé que algo así podría estar pasando bajo nuestras narices. No te lo quise contar antes
porque temía que tu vida corriera peligro.
SERGIO: ¿Y
cómo descubriste que estoy
fuera de peligro?
IVANA: No lo descubrí, pero como me hiciste
esperar tres horas, decidí correr el riesgo. La cosa es que creemos que Ariel algo esconde.
SERGIO: Me cuesta creer
que tenga el pudor de esconder algo pero deje a la luz su cara.
IVANA: ¡Sergio!
¡Esto es serio! ¡Puede tener
cadáveres ocultos! ¿Y si mató al anterior grupo? ¿Y si planea matarnos a nosotros?
SERGIO: No quisiera morir
ahora. Nunca estuve tan delgado.
Los chicos dejaron la
escalofriante conversación porque se toparon con Emma Alba. El joven, miembro oficial del
Team 21, había estado ausente por una lesión.
EMMA: ¡Volví, chicos!
IVANA: Emma, ¿ya te curaste?
EMMA: Sí, por suerte, ya dejó de dolerme el brazo.
IVANA: ¿No
era la rodilla?
EMMA: No, eso fue antes.
SERGIO: Yo pensé que fue el tobillo.
EMMA: Eso fue antes.
La siguiente en llegar fue
Lucy Love, próxima en abandonarlos. Estaba compartiendo con ellos sus últimos días de entrenamiento en
conjunto. Los saludó a todos con un fuerte abrazo, fiel a su costumbre.
LUCILA: ¿Cómo están, chicos? ¡Los extrañé!
IVANA: Pensé que esta semana ya no te
veríamos.
LUCILA: Mañana es mi último día aquí.
EMMA: ¿Después te cambiás de gym?
LUCILA: Sí, me voy con mi novio.
EMMA: Eso explica por qué Carla está en la vereda de enfrente,
fingiendo no conocernos mientras alimenta a su burro.
Lucila torció la boca al ver la imagen
de la que fue su amiga.
LUCILA: Está ofendida conmigo porque
me voy. Creo que tendré que hablar con ella.
IVANA: ¿Querés que te acompañe?
LUCILA: ¿Sos
buena mediadora?
IVANA: No, me gusta el
chisme.
III
20:53
Emir lo estaba poniendo al
día a Darío con todas las decisiones
que habían tomado con Ivana y Vanesa. Mientras Darío lo ayudaba a Emir a
desenredar su mochila de la pata de su mula.
EMIR: El plan es simple.
Hoy nos vamos a olvidar algo detrás del mostrador y vamos a venir a buscarlo mañana a la tarde, cuando esté Jose, el otro entrenador.
DARIO: ¿Por
qué pensás que Jose va a
descuidarse tanto como para dejar que toquemos el mostrador?
EMIR: Porque es un buen
entrenador y va a estar prestándole atención a sus alumnos.
DARIO: Ah, bien pensado.
EMIR: Así que, como sabemos que tenés que atender el kiosco,
vamos a venir nosotros.
DARIO: Puedo encontrar un
reemplazo para venir con ustedes.
EMIR: ¿Podés encontrar un reemplazo
para venir en plena tarde pero no lo encontrás en los días que tenemos que correr?
DARIO: La vida del
comerciante no entiende de horarios.
Emir estuvo a punto de
retrucar algo, pero cuando se acercó Emma, prefirió dejar que fuera Vanesa la que después le pusiera los puntos.
EMMA: ¡Chicos,
volví!
EMIR: Me alegro, Emma. ¿Ya se te curó el codo?
EMMA: Eso era antes.
EMIR: Ah, me perdí después de tu séptima lesión.
EMMA: A todos les pasa.
IV
20.58
Ivana y Lucila se
acercaron cautelosamente a la chica de trenzas, que le daba pasto en la boca a
su burro.
LUCILA: Carla...
CARLA: No puedo hablar
ahora. Rogelio se siente triste.
LUCILA: ¿El
burro se siente triste?
IVANA: ¿El
burro se llama Rogelio? Me muero.
CARLA: Rogelio tenía un amigo, ¿saben? Lu... Cio. Se llamaba Lucio. Ellos hacían todo juntos. Si los
hubieran visto. La gente los envidiaba. Trabajaban como locos. Todo les salía bien. Los back-squat,
los burpees, los wallball. Eran un gran dueto. Pero entonces, Lucio se puso de
novio con una burra insípida y rompió el vínculo que ambos tenían.
LUCILA: ¡Carla!
IVANA: Esperá, Lucy, quiero saber cómo sigue la historia.
CARLA: Al principio, Lucio
le prometió a Rogelio que nada cambiaría entre ellos. Pero la insípida burra terminó ganando y se llevó a Lucio a otro campo. Y ahora Rogelio se siente
abandonado, triste y solo.
IVANA: Antes parecía un super-burro y ahora
es sólo un burro normal.
CARLA: Exacto, Ivana.
Rogelio hasta siente celos del vínculo que tienen Vanina e Irene, las hienas.
IVANA: Carla, sé que estás herida, pero te voy a romper
la cara.
Ninguna de las tres se dio
cuenta que Vanesa se acercó hasta ellas.
VANESA: Chicas, ¿qué pasa? ¿Por qué no están entrenando?
IVANA: Rogelio está triste.
VANESA: Oh, Carla, ¿es por Lucio?
CARLA: Sí.
VANESA: Bueno, al menos
sabés que Vanina e Irene no se van a separar.
IVANA: Esperen un segundo.
¿Todos estos animales existen de verdad?
LUCILA: Carla, sé que estás ofendida porque me voy,
pero me quedan dos días acá y sería un honor para mí si nos despedimos entrenando juntas.
A lo lejos, escucharon los
gritos de Ariel, el entrenador, que comenzaba a llamarlos. Las chicas
comenzaron a caminar hacia el gimnasio.
CARLA: Tenés razón, Lucy. ¡Vamos
a entrenar juntas! ¡Vamos a dar una muestra de lo bien
que se entrena con una amiga de confianza!
Ariel las recibió con una sonrisa.
ARIEL: ¡Bien,
chicos! Vamos a dividirnos en dos equipos y vamos a competir. Por un lado, Lucy
y por el otro, Carla. ¡Armen equipos! ¡Quiero
que se destruyan mutuamente y no tengan un dejo de piedad!
V
21.20
Carla y Lucila eligieron
los grupos. Ambas capitanas sabían las reglas de esos juegos. Tenían que destruir al contrincante a como diera lugar.
Carla decidió sincerarse con su equipo,
entre los que se destacaban Vanesa, Emir y Emma.
CARLA: Esto me genera
mucho estrés. No puedo competir contra Lucy sólo por un capricho de Ariel. Lo que más me enoja es que lo hizo
a propósito, porque sabe todo el amor que nos tenemos. Y aparte, Lucy es
puro amor. No hay forma de ganar.
EMIR: El equipo de Lucy
tendrá amor, pero nosotros tenemos a Vane. Vamos a ganar.
CARLA: ¿Acaso
ustedes creen que Lucy va a ser capaz de ordenar a su equipo que nos ganen,
sabiendo que soy la capitana de éste? Ella no va a competir contra nosotros.
Mientras tanto, Lucila daba
una charla motivadora a su equipo.
LUCILA: ¡Quiero
que terminen llorando! Destrúyanlos a tal modo en que piensen que el CrossFit no es lo de
ellos.
Pero ajena a esto, su
amiga Carla continuaba angustiada por el conflicto.
CARLA: Todo esto sucede en
el peor momento.
Vanesa respiró profundo, se acercó hacia Carla y le puso las
manos en los hombros para tranquilizarla.
VANESA: Carla, mi cielo...
Y le dio vuelta la cara de
una cachetada.
VANESA: ¡Enfocate!
¡Necesitamos ganar!
Asombrado, Emma se dirigió a Emir.
EMMA: ¿En
qué momento permitimos que
Vane nos golpee?
EMIR: Desde que Ariel le
prohibió los látigos.
VANESA: Eran tiempo
mejores, les aseguro.
Ariel, cabeza de todo
aquel embrollo, se dirigió a sus alumnos.
ARIEL: Bueno, chicos.
Todos van a hacer los ejercicios como de costumbre, pero voy a regular algunos
para que Emma no se lastime, ya que recientemente se recupera de la lesión de los hombros.
EMMA: No, esa lesión fue antes.
VI
La Noche de Año Nuevo
La tarea de cavar el pozo
sólo era interrumpida por los
sollozos de Ivana. Por eso, cuando el celular de Vanesa sonó, todos se sobresaltaron.
La chica dejó la pala y atendió.
VANESA: Carla, ¿está todo en orden?
CARLA: Sí. El único que se dio cuenta que
se fueron fue Sergio. Pero creo que habló con Ivana.
VANESA: Sí, recién la llamó. ¿Qué sucede?
CARLA: Nada. Te llamaba
porque estoy aburrida.
Vanesa respiró profundo antes de
responder.
VANESA: Nosotros estamos
terminando de enterrar... el asunto.
CARLA: Qué forma poética de denominarlo. En
fin, Lucila acaba de llamarme, así que abandoné la fiesta para ir a su casa.
VANESA: ¿Estás yendo a verla ahora?
CARLA: Sería muy raro si no voy. Hay
que guardar las apariencias. Ahora que somos criminales.
Vanesa volvió a respirar con
profundidad y paciencia.
VANESA: Nos vemos en media
hora en la fiesta.
CARLA: Saludos a todos.
Excepto al muer...
Vanesa cortó la llamada.
VII
7 Semanas Antes
Local de Darío
Viernes, 18.40
Darío los recibió en la vereda de su
negocio, cuando Emir, Vanesa e Ivana llegaron a buscarlo.
DARIO: ¿Vinieron
caminando?
IVANA: Sí, ellos dejaron sus
caballos en mi casa y vinimos a buscarte.
EMIR: Porque alguien es
muy de ciudad para venir en caballo.
IVANA: Exacto. Esas son
cosas que no va a pasar.
VANESA: A veces sonás como Juan, Ivana.
IVANA: No, Vanesa. Juan
suena como yo.
Emir asomó la cabeza dentro del
local de Darío.
EMIR: ¿Quién va a reemplazarte?
DARIO: El Otro Ariel.
Esta vez, todos asomaron
el cuerpo para ver que, efectivamente, del otro lado del mostrador, la figura
de cartón de altura normal del entrenador, estaba sonriéndoles diabólicamente.
EMIR: Si tuviera hijos,
los traería aquí para castigarlos. 'O hacés tus deberes, o el Otro Ariel aparecerá en tus sueños'.
DARIO: Al menos no habla.
IVANA: Los clientes no van
a notar la diferencia con vos.
VIII
Gimnasio
Viernes, 17.15
Vanesa asomó la cabeza dentro del
gimnasio para apreciar el panorama y luego se volvió a su grupo de
investigadores.
VANESA: Bien, está Jose.
IVANA: No dejemos que Emir
le hable.
EMIR: ¿Por
qué no?
IVANA: Porque cada vez que
Jose habla, te sonrojás y te reís como un tonto.
EMIR: Estás delirando, Ivana.
En ese momento, salió al exterior Jose Navarra,
el entrenador de la tarde.
JOSE: ¡Chicos!
¿Qué hacen aquí?
EMIR: Jijiji.
Vanesa lanzó un suspiro.
VANESA: Vinimos a buscar
unas llaves que me olvidé anoche. Tal vez Ariel las dejó detrás del mostrador.
Jose la miró con algo de confusión.
JOSE: ¿Todos
vinieron a buscar tus llaves?
VANESA: Sí.
JOSE: Deben pesar mucho.
VANESA: Un poco.
JOSE: Pasen. Busquen en la
caja de objetos olvidados.
IVANA: ¿Hay
una caja de objetos olvidados?
JOSE: ¿No
lo sabían? ¿Qué creían que pasaba con las cosas que se olvidan aquí?
IVANA: Pensaba que Ariel
las revendía.
Vanesa e Ivana fueron
hasta detrás del mostrador mientras Jose volvía a entrenar a su grupo. Darío aprovechó el momento para quitarse una curiosidad con Emir.
DARIO: ¿Por
qué te sonrojás con Jose?
EMIR: Sólo porque es atractivo.
DARIO: Nunca te vi hacer
eso con ninguno de las 21.
EMIR: Dejaré que saques tus
conclusiones al respecto.
Las dos muchachas salieron
con el juego de llaves en su poder.
IVANA: ¡Tenemos
las llaves! ¿Ahora?
VANESA: Les haremos unas
copias y las volveremos a dejar en su lugar esta noche, cuando vengamos a
entrenar.
IVANA: Me gusta ese plan.
No hay manera de que esto salga mal.
IX
La Noche de Año Nuevo
IVANA: Siempre dije que
todo esto saldría mal.
Terminaron de llenar de
tierra el pozo donde habían dejado el cuerpo sin vida.
DARIO: ¿Qué hacemos ahora?
VANESA: Volver a la fiesta
y pasarla bien.
EMIR: Siempre me gusta
pasarla bien después de cometer un homicidio.
Vanesa ignoró el comentario y se acercó hacia el entrenador.
VANESA: ¿Vamos
a estar seguros entonces?
ARIEL: Nadie notará su ausencia. Quizá sólo la novia.
IVANA: ¿Y
la matamos?
EMIR: Bueno, pero otro día. Ya tuve muchos
asesinatos por hoy.
VANESA: No vamos a matar a
nadie más. Nos vamos a ocupar de la novia.
X
La Noche de Año Nuevo
Carla llegó a la casa de su amiga
Lucila, quien la recibió con un fuerte abrazo.
LUCILA: ¡Carla!
¡Gracias por venir!
CARLA: Pese a que me hayas
abandonado sin mirar atrás, siempre vas a ser una amiga para mí.
LUCILA: ¿Seguís resentida?
CARLA: Casi no. ¿Qué pasó, mi pequeña Lucy?
Lucila se derrumbó en lágrimas.
LUCILA: Oh, Carla, ¡es Álvaro! ¡No aparece por ningún lado!
Carla la abrazó para que no percibiera su
rostro de incomodidad. Con una ternura fraternal, le acarició el cabello.
CARLA: Tranquila, Lucy. Lo
vamos a buscar. Seguro que todo va a salir bien.
Aunque Carla era
consciente que las cosas estaban lejos de salir bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario